Austin (EE.UU.), 22 abr (EFE).- Legisladores estatales de Texas denunciaron este miércoles la creciente crisis de suministro de agua que afecta a comunidades en todo el estado y urgieron a las autoridades competentes a invertir en infraestructura resiliente ante desastres naturales, sequías e inundaciones, así como ante la creciente demanda energética.
Durante una llamada con reporteros en el marco del Día de la Tierra, los representantes advirtieron que el sistema hídrico estatal enfrenta una presión sin precedentes por el rápido crecimiento poblacional, el cambio climático y el deterioro de infraestructuras envejecidas, muchas de ellas con más de 60 años de antigüedad.
“La demanda de agua sigue aumentando mientras el suministro disminuye, lo que nos pone en ruta hacia un déficit importante”, alertó la legisladora Christian Manuel, quien subrayó que regiones costeras ya sufren los efectos combinados de sequías prolongadas e inundaciones más intensas.
Los legisladores coincidieron en que la falta de inversión y planificación ha agravado la crisis, con sistemas que pierden grandes volúmenes de agua por fugas y fallas estructurales, y con escasa capacidad de recuperación ante fenómenos extremos como huracanes.
Además, criticaron lo que calificaron como un “doble estándar” en el uso del agua, donde las familias enfrentan restricciones mientras grandes usuarios industriales continúan operando con pocas limitaciones, incluso en periodos de sequía.
El año pasado, los votantes de Texas aprobaron una medida para inyectar unos 1.000 millones cada año en inversión para la infraestructura hídrica, recordó la representante Erin Zwiener.
Sin embargo, el propio plan hídrico estatal estima que Texas necesitará al menos 174.000 millones de dólares en los próximos 50 años para cubrir la demanda, una cifra que podría aumentar considerablemente si se incluyen reparaciones de infraestructura existente.
"Incluso 1.000 millones al año no son suficientes para enfrentar una crisis de este nivel y el costo de no hacer nada, es mayor", agregó la legisladora.
Como medidas urgentes, pidieron fortalecer programas de conservación, modernizar las redes de distribución, exigir mayor responsabilidad a usuarios industriales y desarrollar soluciones como la reutilización del agua, siempre priorizando a las comunidades.
La preocupación se intensifica en lugares como Corpus Christi, donde autoridades locales prevén que el suministro podría no cubrir la demanda en unos seis meses, en medio de una sequía prolongada que afecta a Texas desde 2020 y que ha reducido drásticamente los niveles de sus principales embalses.
Los legisladores advirtieron que, sin acción inmediata, el costo de la inacción será mayor, con impactos económicos, sociales y ambientales que podrían afectar a millones de texanos. EFE
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