Bogotá, 21 abr (EFE).- El Gobierno colombiano evaluará "la suerte" de los diálogos de paz con la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB), una disidencia de las antiguas FARC, tras los ataques de ese grupo en el departamento de Nariño (suroeste), que dejaron tres militares muertos y cuatro niños heridos.
El jefe de la delegación de paz, Armando Novoa, rechazó "enérgicamente estas dos acciones que van en contravía de los diálogos de paz, que afectan de manera grave la credibilidad" de la negociación.
"Tendremos que evaluar de manera inmediata el curso y la suerte de estos diálogos, para lo cual haremos las consultas que correspondan con el señor presidente de la república (Gustavo Petro) y con el consejero comisionado de paz (Otty Patiño)", añadió Novoa.
El domingo pasado, cuatro niños de entre dos y seis años estaban jugando en una zona rural del municipio de Olaya Herrera, en Nariño, cuando resultaron heridos por la activación de un campo minado que fue instalado, al parecer, por el grupo Alfonso Cano de la CNEB.
"Con esta acción la Coordinadora Nacional está demostrando que no ha cumplido los acuerdos que establecimos en el cuarto ciclo de negociaciones (...) cuando se comprometieron a un desminado en sus áreas de influencia", expresó Novoa este martes.
Por otra parte, tres soldados murieron y dos más resultaron heridos el lunes en un ataque con drones de los Comandos de Frontera, que hacen parte del CNEB, en una zona rural del municipio de Ipiales, también en Nariño.
"Quiero manifestar mi solidaridad con las familias de los militares fallecidos en este repudiable ataque de Comandos de la Frontera, que desconocen los acuerdos y los pactos que habíamos suscrito meses atrás en los diálogos de paz. Es un hecho que rompe los acuerdos, que coloca a Comandos de la Frontera en una situación insostenible en la mesa de diálogos de paz", señaló Novoa.
La CNEB reúne a los Comandos de Frontera y la Coordinadora Guerrillera del Pacífico que, ante la decisión de la Segunda Marquetalia, otra disidencia de las FARC, de abandonar las negociaciones de paz se separaron de ese grupo.
Justamente a los Comandos de Frontera se les atribuyó el 9 de mayo del año pasado un ataque que dejó doce muertos, entre ellos once militares, y un herido en la Amazonía ecuatoriana, aunque ese grupo armado negó ser el autor de ese hecho.
Como parte de las negociaciones de paz con el Gobierno fueron destruidas en octubre pasado 3,8 toneladas de material de guerra de la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano en el departamento de Putumayo, fronterizo con Perú y Ecuador. EFE