Starmer se desmarca del bloqueo ordenado por Trump en el estrecho de Ormuz

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El primer ministro británico, Keir Starmer, ha reiterado este lunes que Reino Unido no apoya el bloqueo de Ormuz ordenado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tras el fracaso de las conversaciones con Irán en Islamabad.

En declaraciones a la emisora BBC Radio 5, Starmer ha recalcado que el Ejecutivo británico "no apoya el bloqueo" de los puertos iraníes y ha reiterado que su posición pasa por abrir el estratégico paso en el Golfo Pérsico porque "es la forma de que baje el precio energético lo más rápido posible".

Así ha confirmado que las capacidades militares británicas de desminado naval se encuentran en la zona pero "no entrarán en cuestiones operativas", para promover el bloqueo del estrecho.

En este sentido ha defendido que "la cosa más importante" para resolver la crisis es reunir a la coalición de más de 40 países que lidera Francia y Reino Unido para, mediante la movilización colectiva, restablecer el libre paso en Ormuz, escenario de choques bélicos en el contexto de la guerra en Irán.

Aunque ha señalado a Teherán por causar alteraciones al tráfico marítimo en la zona, ha insistido en que Reino Unido no participará en la guerra en Irán, una posición que le ha granjeado ataques de parte de Estados Unidos. "Mi decisión ha sido muy clara: sea cual sea la presión y ha habido una presión considerable, no nos dejaremos arrastrar a la guerra", ha indicado, recalcando que no está en el interés nacional británico.

Londres y París han apostado, frente a las presiones de Trump para una misión naval que reabra el paso, por establecer una coalición que estudie "herramientas diplomáticas y económicas y de presión" para recuperar la libre navegación.

La falta de acuerdo en Islamabad entre la delegación estadounidense y la iraní este sábado se vio seguido de un anuncio de Trump sobre un bloqueo al estrecho de Ormuz, incluidas amenazas sobre interceptar "en aguas internacionales" cualquier buque que haya pagado a Irán para cruzar este estratégico paso, una postura criticada con dureza desde Teherán.