
La cineasta Júlia de Paz dirige 'La buena hija', una película sobre violencia vicaria y machista que se estrena el próximo 10 de abril. La directora ha subrayado que existe una "falta de escucha y falta de espacio para estos niños y niñas", cuyas madres son víctimas de violencia machista.
De Paz ha explicado que el impulso para hacer esta película surgió de desconocer la realidad de los menores en contextos de violencia machista. A través de una amiga que trabajaba en puntos de encuentro familiar, comenzó a investigar y a entrevistarse con mujeres supervivientes de violencia de género.
"La mayoría de ellas compartían un miedo enorme por sus hijos e hijas, que, al no sufrir violencia física ni sexual explícita, judicialmente no eran considerados víctimas", ha explicado la directora en una entrevista con Europa Press.
A su juicio, "los datos reafirman el hecho de que el conflicto está súper presente y hay urgencia de abordar la problemática y ver que estamos dando pasos hacia adelante, pero falta muchísimo más trabajo aún", ha afirmado, al tiempo que ha alertado de que las cifras de víctimas "podrían ser aún mayores si se amplía el concepto de violencia machista".
Precisamente, el reparto, encabezado por Kiara Arancibia, que interpreta a Carmela, hija de una víctima de violencia de género; Julián Villagrán, que encarna al padre de Carmela; Janet Novás, la madre; y Petra Martínez, la madre de Marta y abuela de Carmela, ha coincidido en señalar que las cifras de mujeres asesinadas en lo que va de 2026 --14 mujeres asesinadas y 3 menores-- son "terribles" y "demoledoras" y han subrayado la necesidad de que la sociedad siga trabajando para erradicar la violencia machista.
"La película genera preguntas, de ahí que sea un tono de violencia no tan obvio, soterrado, que incluso el espectador pueda casi empatizar con el personaje del maltratador y así crearle la incomodidad o generarle las preguntas de que tenemos que seguir poniendo el ojo y la atención en cambiar como sociedad y acabar con la violencia, aunque sea un poco una utopía", ha afirmado Villagrán a Europa Press.
CINE PARA "INCITAR CAMBIOS"
Sobre la representación de la violencia de género en el cine español, De Paz ha señalado que, aunque existen películas que abordan la violencia machista, la mayoría la representan desde un enfoque más explícito y físico. "De violencia más psicológica o más difícil de detectar quizás no había tantas", ha apuntado.
"Ojalá la película sirva, ojalá genere conversación, genere preguntas de qué está pasando con esto, qué lugar le estamos dando", ha dicho, y ha citado como referente la película 'Sorda', de Eva Libertad. "El cine puede ser una vía para incitar cambios", ha concluido.
La cineasta ha expresado que espera que el público salga de la sala "preguntándose qué pasa con estos niños y niñas". "Con esto ya estoy satisfecha porque ya es el inicio de una conversación", ha reconocido.
"De esto hace años ni se hablaba. Pasaba en una casa y te enterabas cuando ya venía alguien a contártelo. Por lo menos en este momento es un tema que está y del que se habla", ha señalado por su parte la actriz Petra Martínez, aunque ha reconocido que "quizá" esta cuestión "no está lo suficientemente planteada en el cine, ni en el teatro, ni en la televisión, pero está planteada".
CONSTRUCCIÓN DE LOS PERSONAJES
Uno de los ejes del filme es la relación entre la protagonista, Carmela y su madre, Marta, que se construyó a partir de las entrevistas con supervivientes y con menores que habían vivido situaciones similares según la directora. "Nos hablaban mucho de cómo proyectan la culpa estos niños y niñas hacia las madres, pero justamente es porque son las personas de confianza que tienen y, por lo tanto, son los espacios donde pueden expresar estas emociones más incómodas", ha indicado.
Por su parte, Arancibia ha explicado que trabajó ese vínculo desde la rabia. "Carmela se permite ser así con su madre porque sabe que ella no la va a abandonar, con su madre ya lo tiene ganado. Pero con su padre es constantemente intentar que se quede con ella, que no la abandone", ha señalado.
En esa misma línea, Novás ha explicado que el personaje de Marta le resultó "familiar" desde su propia experiencia como mujer. "Como mujeres nos toca enfrentarlos a esas violencias que nunca podemos decir porque son muy difíciles de nombrar, que no puedes compartir con nadie porque es complejo, son muy líquidas, se disuelven mucho", ha señalado, al tiempo que ha añadido que el personaje de Marta "sabe que se merece algo mejor" y que su motor es salir de esa situación, "por su hija lo primero y por ella".
En la película también aparece la abuela de Carmela y madre de Marta, un personaje "silencioso", como lo ha definido Petra Martínez, que ha descrito a su personaje como "una mujer que no puede más con su cuerpo" pero que, sin embargo, "tiene que seguir" ejerciendo de mediadora entre su hija y su nieta. "El de la abuela es un personaje que está bien siempre. Me gustaría que la abuela en los cines, en las películas, empezara a tener otro tipo papel no tan de espectadora", ha afirmado la actriz.
Martínez ha destacado además que uno de los rasgos más llamativos de la cinta es que el maltratador no aparece como un personaje oscuro, sino como alguien cercano. "No es un personaje tétrico, es un personaje divertido, gracioso, que se le ve como hasta buena gente", ha apuntado.
Villagrán ha explicado, por su parte, que afrontar su personaje no le resultó especialmente difícil porque le resulta "familiar" ese tipo de violencia. "Lo tengo bastante detectado", ha señalado, y ha apuntado que el trabajo con la directora y la coguionista, Nuria Dunjó, fue "clave" para construir un personaje "narcisista y manipulador sin ser consciente, que exige aquello sobre lo que cree que tiene derecho, entre el colegueo y la violencia".
La película reserva también espacio para mostrar a Carmela con sus amigas en una trama que tanto la directora como la actriz protagonista consideran fundamental. Arancibia ha descrito esos momentos como "una liberación" para el personaje. "Vive entre dos mundos, el conflicto que tiene en casa y el que tiene fuera con sus amigas en el instituto. Es el único espacio donde se permite disfrutar y no estar todo el rato alerta", ha explicado.
"Era importante encontrar un equilibrio entre la oscuridad propia del conflicto y esos momentos de luz", ha afirmado la cineasta, al tiempo ha añadido que esa trama sirve también para reivindicar el derecho de los menores a vivir "el primer amor, las risas con las amigas, el experimentar" con normalidad, ha zanjado la directora.
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