Jorge Ocaña
Madrid, 2 abr (EFE).- El uso de figuras femeninas en la propaganda bélica es una estrategia recurrente en los conflictos desde hace décadas, pero en la guerra de Irán este recurso se ha actualizado gracias a la inteligencia artificial —como la creación de mujeres sintéticas— para reforzar la adhesión a la causa de cada bando.
Hace unos días se desveló que Jessica Foster, una supuesta soldado estadounidense muy conocida entre los seguidores de Donald Trump, en realidad no existía y que era producto de la inteligencia artificial.
La cuenta de Instagram, ahora eliminada tras una investigación de The Washington Post, difundía imágenes de la supuesta soldado con compañeros en bases militares, en un buque en la operación Furia Épica ('Epic Fury', como Trump ha bautizado las hostilidades contra Irán) o posando junto a líderes como Vladimir Putin o Volodímir Zelenski.
Aunque no había ninguna etiqueta que indicara que el contenido estaba generado con inteligencia artificial, ciertos detalles en las imágenes (faltas de ortografía en carteles o el hecho de que vistiera uniformes que pertenecen a distintos cuerpos) sugieren que así era.
Nada de lo que compartía el perfil era real, pero llegó a acumular más de un millón de seguidores. Según The Washington Post, "numerosas cuentas de derecha, que difunden patriotismo mezclado con pornografía blanda, utilizan mujeres ficticias e imágenes convincentes para atraer a los espectadores en una internet saturada, monetizar su interés y obtener réditos políticos".
El caso de Jessica Foster no ha sido el único en el que se ha empleado la sexualidad femenina y la inteligencia artificial para extender los mensajes propagandísticos en esta guerra.
BBC Verify descubrió en TikTok cientos de vídeos de mujeres soldados hechas con IA que difunden mensajes proiraníes durante la guerra, algunos de ellos alcanzaron más de 10 millones de visualizaciones.
La publicación de estos contenidos deja entrever una acción coordinada debido a que las cuentas fueron creadas en fechas similares y compartían las imágenes con mensajes muy similares, según la BBC.
Las mujeres que aparecen en esos vídeos, en los que se atisban ciertos signos de IA como texturas artificiales o voces sintéticas, cumplen el arquetipo de mujer femenina y atractiva, al igual que Jessica Foster. Cabe destacar, no obstante, que las mujeres en Irán tienen prohibido participar en combate.
Desde hace décadas, la figura femenina se ha utilizado como catalizador de la propaganda bélica. Durante la Primera Guerra Mundial, se explotó la imagen de la mujer como encarnación del deber patriótico y para incentivar que los hombres se alistaran, mientras que en la Segunda Guerra Mundial se utilizó para la movilización laboral, con el icónico “We Can Do It!" de Rosie la Remachadora.
En conflictos recientes, la propaganda ha presentado a la mujer con un rol más activo para proyectar valores de modernidad, democracia o resistencia.
En la guerra de Ucrania, Kiev ha utilizado la imagen de soldados mujeres para humanizar el conflicto y presentarse a Occidente como una sociedad moderna e igualitaria, según varios análisis.
Así, el ejército ucraniano ha difundido en estos más de cuatro años de guerra imágenes de mujeres empuñando armas, soldados femeninas en el frente o desfilando.
Del mismo modo, Israel utilizó este recurso durante la guerra en Gaza. Cuentas oficiales del Gobierno israelí publicaron durante el conflicto imágenes de unidades femeninas en combate o en bases militares, en un intento de humanizar la imagen del Ejército y presentarse como un país moderno e igualitario, frente a la falta de derechos de la mujer en Palestina.
La instrumentalización de las mujeres miembros del Ejército israelí no es nueva. Algunos autores han documentado ejemplos desde principios del 2000, acuñando este fenómeno como "Combat Cuties" (Chicas Monas en Combate), en el que la propaganda cosifica y sexualiza a estas mujeres para minimizar la imagen destructiva de la guerra.
Se trata, por tanto, de estrategias antiguas a las que la inteligencia artificial abre un infinito mar de posibilidades que ya empieza a explotarse en la actual guerra de Irán. EFE