
Las autoridades estadounidenses consideran que buena parte de la infraestructura militar iraní quedó dañada tras los ataques realizados a finales de febrero, lo que habría impulsado cambios en el comportamiento de los responsables iraníes y facilitado un avance en las conversaciones bilaterales. Según informó The New York Post, funcionarios en Washington identificaron que alrededor del 70 por ciento de las instalaciones de producción de misiles, drones y embarcaciones de Irán sufrieron daños severos, y destacan que este hecho ha provocado una mayor disposición por parte de elementos del régimen iraní a sentarse en la mesa de negociación, aunque en público sigan mostrando una postura desafiante.
En declaraciones a The New York Post, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, señaló que en el transcurso de una semana tendrá claridad sobre si el presidente del Parlamento iraní, Mohamed Baqer Qalibaf, actúa realmente como representante válido de Teherán en las negociaciones con Washington. Trump fue consultado sobre si Qalibaf está abierto a colaborar con el gobierno estadounidense y afirmó: “Lo vamos a saber. Te lo diré en una semana más o menos”, confirmando así la importancia que la Casa Blanca otorga al interlocutor iraní en este contexto.
Según publicó The New York Post, Qalibaf ha figurado recientemente como principal interlocutor para Estados Unidos, pese a que históricamente se ha mostrado inflexible en su discurso público y mantiene lazos con la Guardia Revolucionaria iraní. La postura de Washington responde, en parte, al recambio de figuras dentro del régimen de Irán tras los bombardeos iniciados a finales de febrero, según añadió el medio.
Trump aseguró en sus declaraciones al medio estadounidense que “ha habido un cambio de régimen total” como resultado de los ataques, señalando que las autoridades previas “ya no están” y que actualmente se dialoga con un nuevo grupo de funcionarios. El mandatario remarcó que este grupo mostró una actitud “mucho más razonable” en comparación con los anteriores responsables, reflejo de una etapa diferente en las relaciones entre ambos países.
El presidente estadounidense, en el mismo intercambio con The New York Post, hizo mención al nuevo líder supremo de Irán, Moqtaba Jamenei, indicando que existe bastante incertidumbre acerca de su perfil y circunstancias: “Nadie sabe nada de él. Está herido muy gravemente”, expresó Trump, sugiriendo que la situación del líder tiene impacto directo en el funcionamiento interno del régimen iraní.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, también brindó información adicional sobre el estado de las negociaciones. En sus palabras, “las conversaciones con Irán avanzan bien”, atribuyendo el progreso a los daños sufridos por las instalaciones clave del arsenal iraní, lo que habría generado urgencia en la dirigencia de Irán para poner fin a la destrucción y abrir instancias formales de diálogo antes de perder más capacidades estratégicas. Leavitt señaló además que “no es ninguna sorpresa que los elementos del régimen que quedan estén cada vez más deseosos de poner fin a la destrucción e ir a la mesa de negociación mientras aún puedan a pesar de todo el postureo en público”.
Según consignó The New York Post, la portavoz remarcó que existe una diferencia significativa entre la postura que Irán expresa en sus declaraciones públicas y el contenido de los intercambios privados con Washington: “Lo que dicen en público es muy distinto de lo que nos comunican en privado”. Esta diferencia entre el discurso oficial de Teherán y las comunicaciones reservadas refleja la complejidad del proceso negociador y la presión que sufren los responsables iraníes ante el deterioro de sus capacidades militares.
A lo largo de las últimas semanas, según detalló The New York Post, Estados Unidos ha observado un cambio en la estructura de poder dentro del régimen iraní como resultado de los ataques recientes, lo cual ha derivado en la aparición de nuevas figuras con las que la administración Trump busca negociar. El principal reto se sitúa ahora en confirmar si Qalibaf representa efectivamente los intereses y la voluntad del Estado iraní para avanzar en acuerdos con Washington, o si existen otros actores decisivos fuera del radar público.
El futuro del diálogo entre ambos países dependerá de la evaluación que la Casa Blanca realice durante los próximos días respecto al rol de Qalibaf y a la estabilidad interna del régimen iraní tras los cambios recientes, indicaron funcionarios recogidos por The New York Post. Las declaraciónes de Trump y de la portavoz Leavitt sugieren que el gobierno de Estados Unidos prioriza la verificación de los interlocutores antes de adoptar nuevas medidas o compromisos en el marco de las negociaciones.