
Mientras el espectáculo llegaba al tercer acto con ‘El redentor’ y sonidos de palmas y cajones acompañaban a Rosalía, la artista catalana se presentaba en el Movistar Arena de Madrid recuperada de sus recientes problemas de salud y agradeció a quienes presenciaron la velada. En este ambiente de celebración, más de 15.600 asistentes se reunieron el lunes para el primer concierto de la gira de Rosalía en España, una cita marcada por la teatralidad, la reinvención estética y una fuerte conexión con el público, según informó El País.
El medio El País detalló que desde el inicio del espectáculo, la artista mantuvo reservado el contenido escénico hasta los instantes previos a su aparición. Una serie de pantallas blancas ocultaba el escenario, y fue a través de una coreografía en la que un grupo de bailarines liberó a la intérprete de una caja, simulando ser una bailarina de juguete, como comenzó la actuación. Vestida con tutú y zapatillas de punta rosas, Rosalía abrió la noche con ‘Sexo, violencia y llantas’ y ‘Reliquia’, tal como arranca su último álbum ‘Lux’.
El show se estructuró a lo largo de cuatro actos, en los que se sucedieron transformaciones escenográficas, desde una caja de muñecas hasta recreaciones que remitían tanto al Museo del Louvre como a la sala donde se expone la 'Gioconda' de Da Vinci. En el foso central del recinto, la Heritage Orchestra de Londres, compuesta por más de veinte músicos, acompañó en vivo a la cantante. Rosalía dirigió la energía de la audiencia a través de momentos de ballet sobre el escenario y canciones de tono delicado, destacándose ‘Divinize’, en la que el silencio entre el público necesitó de la intervención directa de la artista para animar a los asistentes a cantar.
El País consignó que figuras destacadas de la cultura española como el director de cine Pedro Almodóvar, el director del Museo Reina Sofía Manuel Segade y la actriz Jedet, estuvieron entre quienes presenciaron la velada. En varios momentos del evento, Rosalía interactuó con el público de manera directa. En uno de los actos centrales, se rodeó de admiradores que interpretaron el rol de visitantes del Louvre, encarnando ella misma a la Mona Lisa durante la interpretación de ‘Can’t Take My Eyes Off You’. Ese mismo escenario contó también con la participación de la youtuber Soyunapringada, quien subió a confesar sus pecados ante un confesionario diseñado por Rosalía. Tras relatar una experiencia personal, la artista respondió: “Y ojalá no te cruces con una perla nunca más”, dando pie así a la interpretación de la canción ‘La perla’.
La puesta en escena incluyó elementos religiosos como un velo en ‘Mio Cristo piange diamanti’, la disposición del foso de la orquesta en cruz latina y un botafumeiro de luz y humo que dominaba la escena central. Los motivos religiosos coexistieron con una propuesta visual más sensual, sobre todo en la coreografía de ‘Saoko’. La artista cambió de vestuario abandonando los elementos de ballet clásico para dar paso a otra faceta, luciendo una peluca al estilo María Antonieta, interpretando ‘Berghain’ ataviada de negro, botas altas y corsé abierto, y haciendo twerk con un culotte rosa fucsia.
Según publicó El País, la cantante se dirigió especialmente a los “chulapos y chulapas” de la capital para cantar ‘La fama’, y fue ovacionada tras ‘La combi Versace’, en lo que se vivió como el cierre de una gran ópera. La presencia de público vestido predominantemente de blanco, con accesorios que evocaban la portada de ‘Lux’ —como pañuelos en la cabeza o halos en la coronilla— reforzó el sentido de comunidad del evento, clima que la propia Rosalía subrayó al descender del escenario para cantar ‘Dios es un stalker’ cerca de sus seguidores, envuelta en enaguas y tocado.
La cita madrileña tuvo un carácter especial, pues la cantante había suspendido semanas antes un concierto en Milán debido a una intoxicación alimentaria, problema del que manifestó estar plenamente recuperada. Durante la interpretación de ‘Mio Cristo piange diamanti’, la emoción llegó al punto de que Rosalía se detuvo por un instante para limpiarse lágrimas del rostro tras mencionar su afecto por Madrid y agradecer el apoyo de sus seguidores, reportó El País.
Además, temas como ‘Sauvignon blanc’ se integraron a la velada de manera performática, ya que Rosalía brindó con una copa de vino sentada sobre un piano, mientras respondía a una fan que le gritó desde el público, afirmando que tenía pocos vicios, a lo que la seguidora replicó que en realidad ella misma era uno. El tercer acto trajo de regreso a ‘Lux’ y permitió a la artista presentar distintas etapas musicales y personales, acompañada de los Macarines, palmas y cajones procedentes de sus primeros años.
Al encarar la recta final de la presentación, la electrónica de ‘CUUUUuuuuuute’ elevó nuevamente la intensidad en el recinto. Las últimas canciones, como ‘Bizcochito’ y ‘Despechá’, prepararon el cierre, rodeada de sus bailarines representando ángeles con alas. La propia Rosalía anunció que estaba viviendo la noche con intensidad y alegría, según informaciones de El País, y así lo expresó antes de interpretar ‘Novia robot’, tema que llevó al público a cantar “me pongo guapa para Dios”.
El desenlace se produjo con ‘Focu ‘ranni’ y ‘Magnolias’, mientras la artista se despedía del público, pidiendo que cuidaran su nombre en su ausencia. Abandonó el escenario en medio de ovaciones, con una promesa implícita de regresar, tras una noche marcada por una propuesta escénica multidisciplinar, la participación activa de la audiencia y elementos visuales y sonoros que transformaron el recinto en un espacio entre lo místico y lo festivo, según recapituló El País.