
Las autoridades libanesas contabilizaron el cierre de cinco hospitales tras los ataques a infraestructuras de salud, a lo que se añaden más de una veintena de ambulatorios alcanzados por bombardeos israelíes, según cifras actualizadas del gobierno difundidas tras la reciente escalada en la frontera. Con este contexto de creciente presión sobre el sistema sanitario y una emergencia humanitaria en desarrollo, el Ministerio de Sanidad libanés reportó que desde principios de marzo han fallecido 1.094 personas y otras 3.119 han resultado heridas debido a los ataques israelíes contra territorio libanés, cifras que incluyen 22 muertos y 153 heridos solo en la última jornada, informó el medio Europa Press.
De acuerdo con Europa Press, estos datos corresponden al periodo posterior al relanzamiento de las hostilidades protagonizado por Hezbolá, que reanudó el lanzamiento de proyectiles contra Israel el 2 de marzo como represalia por la muerte del ayatolá Ali Jamenei, líder supremo iraní. Del total de víctimas mortales desde el inicio de la ofensiva, 121 eran menores de edad y 395 niños y adolescentes resultaron heridos.
Las consecuencias de la escalada militar también impactaron a los profesionales sanitarios: 42 trabajadores de la salud murieron y 119 resultaron heridos, según consignó Europa Press, lo que ha debilitado la respuesta del sistema ante una emergencia de gran escala. Además, el cierre forzoso de hospitales y la destrucción parcial o total de centros de atención primaria limitaron aún más el acceso a servicios médicos vitales para miles de personas desplazadas, quienes, según confirmó el gobierno libanés, superan ya el millón de personas.
Médicos Sin Fronteras (MSF) alertó el martes sobre la magnitud de las órdenes de evacuación emitidas por el ejército israelí. En un comunicado, la organización explicó que las zonas afectadas abarcan el 14% del territorio nacional y han provocado el desplazamiento de uno de cada cinco habitantes de Líbano. La ONG explicó que “incluso en zonas fuera de las áreas designadas como zonas de evacuación, incluyendo partes de Beirut y el sur del país, la población vive bajo la amenaza constante de ataques aéreos y con drones”.
Europa Press añadió que las hostilidades actuales se desarrollan pese al alto el fuego acordado en noviembre de 2024, ya que Israel continúa ejecutando bombardeos que, según su versión oficial, se dirigen contra infraestructuras y actividades de Hezbolá, alegando que estas acciones no constituyen violaciones del pacto alcanzado. Por su parte, tanto las autoridades estatales libanesas como representantes del grupo chií han condenado estas operaciones, respaldados por pronunciamientos similares desde Naciones Unidas.
La dimensión política de la crisis se hizo más evidente este miércoles, cuando Hezbolá rechazó la propuesta del presidente del país, Joseph Aoun, quien sugirió iniciar negociaciones con Israel en medio del conflicto. La organización declaró que cualquier conversación mientras continúen los ataques equivaldría a “una rendición”.
Desde el inicio de la ofensiva y la retaliación entre ambos bandos, los desplazamientos forzados, la destrucción de viviendas, escuelas e infraestructuras críticas y la presión sobre los recursos básicos han marcado la cotidianidad para una gran parte de la población, según informó Europa Press. Los datos del gobierno y de organismos humanitarios coinciden en evidenciar una emergencia que incrementa las tensiones regionales y agrava la situación humanitaria en Líbano.
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