El Papa declara venerable a la religiosa española Belén del Corazón de Jesús, que dedicó su vida a las personas pobres

Reconocida por su entrega incondicional a quienes más lo necesitaban, María Dolores Romero Algarín fue designada venerable por decisión papal, tras una vida de labor social, docencia y misión en España y Brasil, según informó la Santa Sede

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Después de años de proceso iniciado en Sevilla en 2013, la vida de María Dolores Romero Algarín ha recibido un nuevo reconocimiento en el Vaticano. De acuerdo con la información proporcionada por la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el Papa León XIV ha firmado el decreto que reconoce como venerable a la religiosa española, también conocida bajo el nombre religioso de María de Belén del Corazón de Jesús. Esta designación representa el paso inmediato anterior a la beatificación dentro del procedimiento de canonización de la Iglesia católica.

El medio oficial del Vaticano informó que Romero Algarín, perteneciente a la Congregación de las Siervas del Divino Corazón, centró su vida en la labor social, la docencia y la misión, destinando sus esfuerzos especialmente a quienes se encontraban en situación de pobreza tanto en España como en Brasil. El anuncio publicado por la Santa Sede detalla que el reconocimiento papal confirma sus “virtudes heroicas”, una categoría indispensable en la ruta hacia la posible proclamación como beata y, en última instancia, como santa.

Nacida en Sevilla en octubre de 1916, Romero Algarín vivió la orfandad materna a los dos años y paterna a los once. Su formación se llevó a cabo en el Colegio Sagrado Corazón de las Esclavas, según precisó la Archidiócesis de Sevilla. A los 21 años inició su camino en la vida religiosa en la misma congregación fundada por el beato Marcelo Spínola y la venerable Celia Méndez. Su postulantado arrancó en Moguer, en la provincia de Huelva, para después trasladarse a Aracena, donde asumió funciones como profesora en el colegio local.

Según la información consignada por la Oficina de Prensa de la Santa Sede, en 1942 fue destinada a Linares, en la provincia de Jaén, donde ejerció una marcada labor en el núcleo desfavorecido del barrio Cerro. El 25 de octubre de 1946 realizó la profesión perpetua como religiosa y poco más tarde recibió el encargo de labor misionera en Brasil, con presencia en localidades como Dianópolis y Volta Redonda. Estas experiencias en Brasil fortalecieron su perfil de servicio en contextos de exclusión y vulnerabilidad.

El medio vaticano detalló que, en 1968, Romero Algarín retornó a España y fijó su residencia en Madrid para ejercer como consejera general de la congregación. Dos años después recibió el nombramiento de superiora regional de España Norte y, en 1974, de la provincia Sur. Ese mismo año estaban registrados sus traslados y nuevas responsabilidades dentro de la organización: llegó a Valdezorras en Sevilla y, a partir de 1975, dirigió la comunidad de Sanlúcar la Mayor. Falleció el 12 de noviembre de 1977.

Tal como señaló la Santa Sede, el caso de Romero Algarín fue solo uno de los incluidos en el decreto papal más reciente. También recibieron atención Ludovico Altieri, obispo de Albano y cardenal, por la ofrenda de su vida; Eduardo José Flanagan, fundador irlandés de la “Ciudad de los Niños Boys Town”; Enrique Caffarel, quien fundó la Asociación Equipes Notre Dame y el Instituto Secular Fraternidad de Nuestra Señora de la Resurrección; Stanislava Samulowska, religiosa polaca de la Sociedad de las Hijas de San Vicente de Paúl; y el laico italiano José Castagnetti, todos ellos reconocidos por sus virtudes heroicas.

De acuerdo con la información publicada por la Archidiócesis de Sevilla, la vida y el legado de Romero Algarín representan un ejemplo de servicio ininterrumpido y dedicación a los más desfavorecidos, tanto en contextos educativos como en obras misioneras. La Congregación de las Siervas del Divino Corazón, a la que perteneció desde 1937, estuvo protagonizada por tareas centradas en la asistencia y el acompañamiento de quienes vivían en situaciones límite.

La Santa Sede explicó que la declaración de “venerable” constituye el reconocimiento formal de la práctica ejemplar de las virtudes cristianas y la entrega a la vocación religiosa. El camino hacia la canonización continúa ahora con el análisis de posibles milagros atribuidos a la intercesión de Romero Algarín, siguiendo la normativa establecida por el Vaticano para estos procesos.

El reconocimiento anunciado por la Oficina de Prensa de la Santa Sede marca un avance en el proceso de canonización iniciado hace más de una década y sitúa la figura de María Dolores Romero Algarín en la antesala de la beatificación, tras haber pasado por las primeras fases de investigación y verificación requeridas por la Iglesia católica en estos casos. La Archidiócesis de Sevilla reportó que la comunidad religiosa y los fieles vinculados a la congregación han seguido de cerca el proceso desde su apertura, subrayando la huella de Romero Algarín en la historia social y religiosa de España y Latinoamérica.