Miles de iraníes salen a las calles para respaldar al nuevo líder supremo

Decenas de ciudades fueron escenario de concentraciones multitudinarias, donde seguidores de Mojtaba Jamenei participaron en actos de lealtad y exhibieron imágenes de líderes, mientras denunciaban a Estados Unidos e Israel y prometían respaldar al nuevo mando frente a amenazas externas

Guardar

En la plaza Enghelab de Teherán, una multitud llenó el espacio para jurar lealtad a Mojtaba Jamenei y expresar su oposición hacia Estados Unidos e Israel, como documentó la televisión pública iraní. Esta manifestación coincidió con el inicio de los bombardeos por parte de ambos países sobre Irán y marcó el primer día del liderazgo de Mojtaba Jamenei, quien sucedió a su padre, Alí Jamenei, recientemente fallecido. Según informó la agencia oficial citada por medios internacionales, el evento reunió a miles de iraníes que acudieron no solo en la capital, sino también en varias ciudades importantes del país.

De acuerdo con lo reportado por los medios oficiales iraníes y recogido por distintas agencias internacionales, la movilización agrupó a ciudadanos en espacios emblemáticos como la plaza Enghelab, donde se desarrolló la ceremonia principal de juramento de lealtad al nuevo guía supremo. Durante este acto, los participantes exhibieron imágenes tanto de Mojtaba como de Alí Jamenei, además de enarbolar banderas nacionales. Entre las consignas más repetidas figuraron denuncias contra las acciones de Estados Unidos e Israel, además de la promesa colectiva de enfrentar sin concesiones a quienes consideran enemigos externos.

El respaldo al nuevo mando no se limitó a la capital. Tal como detalló la televisión pública IRIB, escenas similares se vivieron en ciudades como Gorgan, Zanyan, Varamin, Zahedán, Qazvín, Tabriz, Araki, Sirvan, Mehrán y Mashhad. En todas ellas, grandes concentraciones protagonizaron manifestaciones en las que se reiteró la fidelidad a Mojtaba Jamenei y se formularon advertencias al exterior sobre las consecuencias de intervenir en los asuntos internos del país.

La jornada estuvo marcada por reiteradas muestras de apoyo a las Fuerzas Armadas iraníes, a quienes los presentes pidieron mantenerse firmes frente a la ofensiva extranjera. Según recopiló la televisión estatal, los asistentes insistieron en que los bombardeos formaban parte de una estrategia de intimidación que no obtendría el resultado buscado por sus responsables. Parte de los cánticos subrayaron la intención de no aceptar presiones externas ni rendirse ante posibles amenazas.

Medios iraníes mostraron en directo imágenes de plazas abarrotadas, en las que se observaban retratos de los líderes supremos y banderas nacionales, así como múltiples pancartas que hacían referencia al sacrificio, la resistencia y la independencia nacional. Según reportaron estas fuentes, una gran mayoría de los congregados expresó públicamente su respeto tanto a la memoria de Alí Jamenei como al liderazgo heredado de Mojtaba Jamenei, trazando una continuidad en el mando religioso y político del país.

Durante la sesión central en Enghelab, las palabras dirigidas al público resaltaron la idea de unidad nacional bajo la dirección del nuevo líder y la condena explícita de las decisiones estadounidenses e israelíes. Representantes de diferentes sectores sociales y autoridades religiosas y políticas estuvieron presentes en el acto, que fue cubierto ampliamente por los medios de comunicación estatales.

Como parte del discurso difundido por la televisión pública, se repitió el mensaje de que las potencias extranjeras habrían cometido un error de cálculo respecto al impacto de sus acciones sobre la moral interna iraní. Los oradores apuntaron a la movilización ciudadana como prueba de un respaldo masivo al nuevo mando y una señal de que el país mantiene su cohesión frente a las presiones internacionales.

Según publicó IRIB, las manifestaciones se extendieron en cascada con expresiones de solidaridad no solo hacia la figura del nuevo líder supremo, sino también en defensa de los intereses estratégicos y militares del país. Este contexto reforzó la narrativa oficial sobre autodefensa y rechazo a cualquier intervención foránea, enfatizando la continuidad de la línea política mantenida por el anterior líder supremo.

En ciudades como Mashhad o Tabriz, las imágenes difundidas mostraron el mismo patrón: concentraciones donde los ciudadanos portaban símbolos nacionales y retratos de los líderes, junto a mensajes alusivos a la resistencia frente a cualquier intento de desestabilización extranjera. Voces entre la multitud remarcaron el valor de la cohesión interna y la disposición a resistir posibles consecuencias de la ofensiva militar iniciada el mismo día de las manifestaciones.

La cobertura mediática oficial hizo énfasis en la dimensión multitudinaria de las marchas y el carácter espontáneo de la movilización. Distintos testimonios recogidos durante los eventos reiteraron la determinación del pueblo iraní de respaldar a sus líderes y evitar divisiones ante escenarios de confrontación internacional. Según consignó la televisión pública, la lealtad mostrada se percibe como un mensaje dirigido no solo a la comunidad interna, sino también al exterior, en especial a quienes encabezan los recientes ataques.

A lo largo del día, los reportes transmitidos por la televisión estatal y otros medios oficiales reforzaron la interpretación gubernamental de las marchas como un reflejo de fortaleza nacional. Según publicaron estas fuentes, el protagonismo popular se articula en torno a consignas recurrentes: resistencia, unidad y rechazo a la injerencia extranjera, así como respaldo explícito al nuevo guía supremo y a las fuerzas que defienden la soberanía iraní.