China sostiene que no permitirá que "ningún individuo ni fuerza" separe a Taiwán

El canciller Wang Yi aseguró que la reunificación es la única solución al conflicto y advirtió que el partido gobernante en la isla obstaculiza la paz, mientras reafirma el respaldo internacional al principio de una sola nación

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En su intervención ante el Congreso Nacional del Pueblo, uno de los encuentros políticos centrales en la agenda de China, el ministro de Asuntos Exteriores, Wang Yi, aseguró que la posición de las autoridades chinas frente al estatus de Taiwán permanece inalterable. Wang remarcó que China no permitirá que ninguna persona o fuerza impulse la separación de Taiwán y subrayó como único desenlace aceptable la “completa reunificación” de ambos territorios. Según recogió la agencia Xinhua y reportó el medio, el canciller manifestó que, desde la antigüedad, Taiwán ha formado parte de China y advirtió que “nunca fue, no es y nunca será un país”.

Según publicó la agencia Xinhua, Wang Yi responsabilizó directamente al Partido Progresista Democrático (PPD) de Taiwán, actualmente al frente del gobierno isleño, por actuar como el principal obstáculo para la paz y la estabilidad en la región. El ministro afirmó que el PPD mantiene una “agenda separatista” que, en su opinión, complica los esfuerzos encaminados hacia una resolución del conflicto entre ambos lados del estrecho. Además, pidió a la comunidad internacional una postura más enérgica frente a cualquier intento de impulsar la independencia de la isla.

El canciller Wang destacó que, según sus palabras recogidas por Xinhua, la mayoría de los países en el mundo respalda de forma “abrumadora” el principio de “una sola China”, que considera la isla como parte inseparable de su territorio. A pesar de este apoyo, solicitó un compromiso más firme por parte de otros Estados para oponerse a las tendencias independentistas y fortalecer así la paz regional.

La declaración de Wang Yi, reportada por la agencia Xinhua, se produce en un contexto de tensiones persistentes entre Pekín y Taipéi. Los lazos oficiales entre China continental y Taiwán quedaron interrumpidos en 1949, tras la derrota militar del partido nacionalista Kuomintang frente al Partido Comunista Chino al final de la guerra civil. Tras su retirada, el Kuomintang estableció una administración autónoma en el archipiélago, mientras que Pekín consolidó el control del territorio continental. Según consignó Xinhua, el contacto entre ambas partes se restableció décadas después, aunque únicamente con intercambios comerciales e informales desde la década de 1980, sin un reconocimiento diplomático formal.

El medio Xinhua también contextualizó que el gobierno chino mantiene su compromiso con el objetivo histórico de reunificación, argumentando que la división entre ambas partes solo podrá finalizar con la integración de Taiwán al territorio administrado por Pekín. En sus declaraciones, Wang Yi reiteró que las autoridades chinas consideran cualquier movimiento hacia la independencia de Taiwán como una amenaza a la soberanía y la integridad territorial de China.

Durante la sesión, Wang también pidió a los gobiernos de otros países que refuercen las medidas contra iniciativas independentistas en Taiwán y reiteró la necesidad de “hacerse más seguro el escenario de paz” en la región. Conforme puntualizó Xinhua, la posición oficial de Pekín se apoya en el reconocimiento internacional de “una sola China”, con el objetivo de frenar apoyos externos a la administración taiwanesa que desafíen la postura continental.

Según Xinhua, la reunión del Congreso Nacional del Pueblo, donde se produjeron estas declaraciones, recobra importancia porque en estas sesiones se establecen parte de las políticas prioritarias y los lineamientos diplomáticos del régimen de Xi Jinping. El discurso de Wang Yi se enmarca dentro de esa estrategia, y alude directamente a los factores que, según la visión de Pekín, impiden avanzar hacia una solución definitiva para el diferendo sobre el futuro de Taiwán.

El tratamiento del tema taiwanés por parte de los líderes chinos suele cobrar notoriedad en momentos clave del calendario político, y el reclamo de que la isla jamás formó parte de un país ajeno a China constituye una de las bases de la narrativa continental. Tal como detalló la agencia Xinhua, las autoridades de Pekín insisten en que los vínculos de los últimos cuarenta años se han limitado a actividades comerciales y a canales informales, sin que exista una relación de igualdad entre gobiernos.

La intervención de Wang Yi vuelve a situar el conflicto por la soberanía de Taiwán en el centro de los debates políticos del país y refleja la insistencia de Pekín en el marco del principio de una sola China, que impide cualquier reconocimiento oficial de independencia para la isla por parte de terceros Estados, explica Xinhua. La postura china continúa desestimando la posibilidad de cualquier fórmula que reconozca a Taiwán como nación independiente dentro del sistema internacional.