
El saldo de la reciente ofensiva israelí contra el sur y la capital de Líbano incluye más de 50 personas fallecidas, 154 heridas y al menos 29.000 desplazadas, de acuerdo con cifras proporcionadas por las autoridades libanesas y difundidas por medios internacionales. Este escenario se produce tras una sucesión de ataques y contraataques en la frontera entre ambos países y, según reportó la cadena Al Manar citada por diferentes medios, ha provocado nuevas respuestas armadas del grupo chií Hezbolá, que declaró este martes ser responsable de un ataque con vehículos aéreos no tripulados contra una de las principales bases militares en Israel.
Según publicó la agencia Europa Press, Hezbolá reivindicó la autoría de un ataque con drones dirigido a la base aérea de Ramat David, situada al sureste de Haifa, en el norte de Israel. El grupo detalló que esta acción estuvo orientada “a los radares y salas de control” de la instalación militar israelí mediante el uso coordinado de varios drones. En su comunicado, difundido a través del canal Al Manar —cuya sede en el sur de Beirut fue impactada por bombardeos israelíes la madrugada de este martes según consignó el mismo medio—, la agrupación libanesa justificó la operación como respuesta directa a la “agresión criminal israelí”, que alcanzó numerosas localidades libanesas, incluso los suburbios meridionales de la capital.
El Ejército de Israel llevó a cabo bombardeos a gran escala sobre territorio libanés por segundo día consecutivo. Reportes de Europa Press indicaron que antes de los ataques, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) ordenaron la evacuación de residentes en los barrios de Haret Hreik y Hadath, ambos al sur de Beirut. Además, las autoridades israelíes ampliaron las advertencias de evacuación a más de 50 localidades situadas en el sur y sureste de Líbano, incluyendo regiones como Jiam, Marjayoun, Bint Jbeil, Nabatiyé y Sidón. El portavoz en árabe de las FDI, Avichay Adraee, argumentó que los habitantes de esas zonas se hallaban cerca de “instalaciones y objetivos pertenecientes a Hezbolá, que serán alcanzados con fuerza próximamente”, reportó Europa Press.
El grupo Hezbolá definió este último ataque contra Israel como un “acto defensivo y derecho legítimo”, refiriéndose a lo que describen como más de doce meses de violaciones del alto el fuego por parte del ejército israelí. No obstante, en comunicaciones previas, Hezbolá también vinculó sus acciones a la muerte del ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de Irán, ocurrida durante recientes bombardeos que Estados Unidos e Israel realizaron el pasado sábado, según versiones otorgadas por la misma organización y recogidas por medios internacionales.
Europa Press detalló que, desde el inicio de esta nueva fase de hostilidades, Israel lanzó decenas de bombardeos sobre suelo libanés, a pesar de estar vigente un acuerdo de alto el fuego firmado en noviembre de 2024. Las autoridades israelíes sostienen que las ofensivas tienen como objetivo frenar operaciones de Hezbolá en la región y aseguran no estar infringiendo el pacto bilateral. Sin embargo, las críticas desde el gobierno libanés y desde Hezbolá han sido consistentes, rechazando las justificaciones israelíes y advirtiendo sobre la continuidad de los ataques.
Naciones Unidas también ha condenado los bombardeos israelíes sobre el territorio libanés, según informó Europa Press, recordando que el acuerdo de alto el fuego establecía tanto la retirada de efectivos de Hezbolá como de las fuerzas israelíes del sur de Líbano. Pese a lo dispuesto en este pacto, Israel mantiene todavía cinco posiciones militares instalaciones en territorio libanés, lo que ha sido objeto de reclamos por parte de Beirut y del partido-milicia chií, que han exigido el retiro total de estas tropas.
La escalada de violencia y los desplazamientos masivos han añadido presión sobre las comunidades del sur y la capital de Líbano. Según las cifras oficiales recogidas por Europa Press, cerca de 29.000 personas han abandonado sus hogares como consecuencia directa de los ataques recientes. El número de víctimas mortales y heridos, que supera el centenar, refleja el impacto de la crisis en la población civil libanesa mientras ambos bandos mantienen posiciones firmes y continúan las hostilidades en la frontera.
Los acontecimientos de las últimas jornadas muestran cómo los bombardeos sobre áreas urbanas y rurales del sur de Líbano, incluida la zona de la capital, han sido seguidos por ataques de represalia como el realizado por Hezbolá, que proclamó haber utilizado varios drones para atacar instalaciones de importancia estratégica en Israel, entre ellas la base aérea de Ramat David. El ciclo de violencia, agravado por los recientes bombardeos contra la sede de la cadena Al Manar, ilustra la intensidad del enfrentamiento entre Israel y el grupo armado libanés en uno de los momentos de mayor tensión desde la declaración del alto el fuego.
Por su parte, diferentes responsables oficiales y organizaciones internacionales han llamado a un cese inmediato de las hostilidades, considerando tanto el alto riesgo humanitario como la inestabilidad derivada de la violencia en la región, señaló Europa Press. Las comunidades desplazadas y los servicios de emergencia enfrentan dificultades crecientes para atender las necesidades básicas de los afectados, mientras la situación en el sur del Líbano sigue siendo objeto de preocupación por la continuidad de acciones militares y la ausencia de una solución política inmediata.
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