Donald Trump sorprendió con una oferta a Groenlandia, isla que quiere que sea parte de Estados Unidos. “Enviaremos un gran barco hospital para atender a las numerosas personas enfermas que no reciben atención médica allí. ¡Ya está en camino!”, escribió el presidente de Estados Unidos en su red Truth Social, junto con una imagen del barco hospital USNS Mercy. Y la respuesta de las autoridades groenlandesa no se ha hecho esperar y ha sido rotunda: “No, gracias (…) En nuestro país contamos con un sistema de salud público donde el tratamiento es gratuito para todos los ciudadanos. Es una decisión deliberada. (…) Este no es el caso de Estados Unidos, donde la asistencia médica es muy cara”, ha afirmado Jens-Frederik Nielsen, primer ministro de la isla en sus redes sociales.
Groenlandia ha rechazado así la oferta dargumentando que sus residentes disfrutan de atención sanitaria pública y gratuita, frente a los elevados costes asociados a la medicina en territorio estadounidense y marca distancias. No obstante, el mandatario ha indicado su disposición para mantener el diálogo y la cooperación internacional —también con Washington—, pero ha solicitado que la administración estadounidense se comunique directamente con su gabinete antes de difundir propuestas o mensajes a través de plataformas sociales.
La respuesta groenlandesa encuentra eco entre otros sectores de la sociedad y responsables políticos daneses. Louise Bolvig Hansen, presidenta de la Asociación Nacional de Groenlandeses en Dinamarca, ha manifestado que “la población estadounidense necesita más el barco-hospital ofrecido por la Casa Blanca que los residentes de la isla ártica”. En paralelo, la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, ha recordado que ni Dinamarca ni Groenlandia vinculan la prestación médica a la renta o a la contratación de pólizas privadas. Frederiksen ha puesto el foco en la universalidad y gratuidad del acceso sanitario en ambos territorios, diferenciando con nitidez los sistemas nórdicos respecto al estadounidense.
El ‘USNS Mercy’ y el contexto de la oferta
El USNS Mercy es un buque con 1.000 camas, ochenta de ellas de cuidados intensivos, y dispone de once quirófanos. La tripulación alcanza los 1.300 efectivos, tiene capacidad para preparar siete mil comidas diarias y puede generar hasta 757.000 litros de agua potable. Actualmente, la Armada estadounidense cuenta con dos buques de este tipo, aunque, al momento del anuncio presidencial, ambos permanecían en astilleros en Alabama sometidos a trabajos de mantenimiento, según ha detallado el mismo medio.
La comunicación sobre la posible llegada del buque-hospital ha tenido lugar días después de que Trump reconociese haber alcanzado un “marco para un futuro acuerdo” sobre Groenlandia con Mark Rutte, secretario general de la OTAN. Asimismo, el presidente de Estados Unidos ha señalado el levantamiento de aranceles para determinados países europeos, una decisión enmarcada en una batería de medidas que están afectando las relaciones transatlánticas.
Las reacciones recogidas en los últimos días muestran que la postura unificada tanto de las autoridades políticas como de representantes de la sociedad civil groenlandesa y danesa. Defienden la autosuficiencia sanitaria y el modelo de salud nórdico frente a las propuestas provenientes de Estados Unidos, y subrayan la distancia estructural entre ambos sistemas en medio de un escenario de tensión diplomática.
Con información de agencias