Un documento presentado durante el proceso judicial revela que en 2015 el 30 por ciento de los niños de entre 10 y 12 años en Estados Unidos ya accedían a Instagram, uno de los datos más destacados del caso en curso en Los Ángeles contra Meta. Este juicio cuenta con más de 1.600 demandantes y tiene como tema central la posible relación entre las funciones de las redes sociales —como Instagram y Facebook— y la aparición de conductas compulsivas y problemas de salud mental en menores de edad. La audiencia ha reunido testimonios de ejecutivos, incluyendo el de Mark Zuckerberg, quien compareció esta semana para responder por las políticas de la empresa y las acusaciones de los demandantes.
Según consignó el medio NPR, el director ejecutivo de Meta enfrentó preguntas sobre documentos internos y estrategias presuntamente destinadas a atraer a usuarios preadolescentes. El proceso, que se desarrolla en una corte de Los Ángeles, examina si las plataformas digitales han diseñado deliberadamente herramientas para incrementar el tiempo de uso y estimular comportamientos adictivos, sobre todo en el público más joven. Entre los mecanismos señalados se encuentran el ‘scroll’ infinito, la reproducción automática de videos, las recomendaciones basadas en algoritmos y las notificaciones constantes, consideradas por los demandantes como elementos estructurados para motivar la permanencia y la interacción recurrente de los usuarios.
Durante su testimonio, recogido por NBC News y The Verge, Zuckerberg negó que Instagram o Facebook estuvieran ideados para fomentar la adicción. Defendió que la vocación de estas plataformas es ofrecer servicios “útiles” y facilitar conexiones entre las personas, restando peso al argumento de que el objetivo principal consista en aumentar el tiempo de permanencia de los usuarios. Además, rechazó las acusaciones de haber incentivado el acceso y la participación de menores de edad en estas redes, reiterando que las políticas internas establecen una edad mínima de 13 años para crear una cuenta.
La dificultad de controlar el acceso de menores fue uno de los temas tratados con insistencia durante el interrogatorio, según reportó The Verge. Zuckerberg reconoció que numerosos menores mienten sobre su edad para acceder a las plataformas, a pesar de los esfuerzos de Meta por hacer cumplir las normas. Ante el señalamiento directo de que la compañía buscaría reclutar activamente a niños menores, citando documentos internos que sugerían estrategias para captar la atención de preadolescentes, el CEO contestó que no recordaba el contexto de dichos textos, algunos de los cuales datan de más de una década.
El abogado Mark Lanier, representante de una de las demandantes identificada como Kaley o K.G.M., usó varios documentos internos como prueba. Uno de estos, fechado en 2018, indica que Meta consideraba fundamental “incorporar a preadolescentes” si deseaba tener éxito entre los adolescentes. En contraposición, Zuckerberg reiteró, según detalló NPR, que el propósito de la empresa radica en permitir que las personas se expresen y conecten, no en inducir adicciones ni en causar problemas psicológicos en jóvenes.
Otras funciones de las redes sociales, como los filtros de belleza, también fueron analizadas durante el proceso judicial. De acuerdo con el material presentado por la acusación y estudios citados que fueron contratados por la misma Meta, estos filtros pueden influir negativamente en la percepción corporal de los adolescentes, en particular de las niñas. Se mencionó que algunos de estos filtros permiten modificar los rostros y cuerpos de los usuarios en la pantalla, simulando efectos muy alejados de la realidad o parecidos a los de una cirugía estética. Zuckerberg reconoció que Meta evaluó los posibles efectos de estos filtros, decidiendo no prohibir su uso, pero optando por no recomendarlos. Añadió que la política de la empresa trató de equilibrar la libertad de expresión de los usuarios con el resguardo ante posibles consecuencias negativas, y afirmó que no se recabaron datos sólidos que vincularan de manera causal el uso de estos filtros con daños psicológicos.
El director ejecutivo de Meta también desacreditó la noción de que una mayor duración del uso de Instagram y Facebook necesariamente beneficia a la compañía. Expresó que una plataforma en la que los usuarios no se sienten seguros carece de sostenibilidad y que las personas abandonarán estos entornos digitales si no tienen una experiencia positiva. Ante la pregunta expresa sobre la seguridad de los jóvenes, Zuckerberg sostuvo que esta ha sido siempre una prioridad para la marca, de acuerdo con lo recogido por NBC News.
La estructura del juicio prevé que durante seis semanas comparezcan otros ejecutivos de empresas tecnológicas, así como expertos en el impacto de las redes sociales y los procesos adictivos asociados a ellas. Meta y Google, compañías que refutan las acusaciones, han argumentado que existen herramientas para proteger a menores en sus plataformas. Entre estas medidas figuran controles parentales, límites al tiempo de uso y sistemas para detectar la presencia de menores de edad.
En instancia previa, también se había convocado a los representantes de Snap y TikTok, aunque estas empresas alcanzaron acuerdos extrajudiciales que evitaron su testimonio. De acuerdo con la información consignada por los distintos medios, el caso continúa recibiendo atención por el volumen de demandantes, la relevancia de los ejecutivos citados y los cuestionamientos sobre la responsabilidad de las tecnologías sociales en la salud mental de las generaciones más jóvenes.