Más de 30 países condenan la violencia contra los civiles en Kordofán y Darfur y las violaciones de DDHH en Sudán

Representantes de naciones occidentales exigen investigar posibles crímenes de lesa humanidad en Sudán, denuncian ataques a mujeres y menores y piden cesar ofensivas, garantizar acceso humanitario y proteger a civiles y personal de ayuda humanitaria

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La violencia sexual y de género se mantiene extendida en Sudán, mientras la crisis alimentaria documentada ha empeorado por la propagación del hambre en diversas regiones del país, según un comunicado conjunto firmado por más de 30 Estados occidentales. Este mensaje, divulgado el miércoles, también advierte sobre el incremento de ataques ilegales que afectan a la población civil y dañan tanto infraestructuras básicas como operaciones humanitarias, en particular en Kordofán y Darfur.

De acuerdo con la información publicada por los medios, entre las naciones firmantes del comunicado figuran España, Alemania, Francia, Reino Unido, Canadá, Italia, los Países Bajos, Finlandia, Noruega, Dinamarca, Irlanda, Suecia, Nueva Zelanda y otras, cuyos ministros de Exteriores han expresado su repudio a la “terrible violencia” cometida durante el conflicto en Sudán. Desde el grupo de países occidentales se asegura que en los estados sudaneses de Kordofán y Darfur la población civil se encuentra en el centro de una de las crisis humanitarias de mayor magnitud a nivel global.

Según informó la nota conjunta, las violaciones de derechos humanos cometidas contra civiles, así como la violencia registrada especialmente contra mujeres, niñas y niños durante el conflicto, podrían constituir crímenes de guerra o de lesa humanidad. Los Estados firmantes han sido tajantes al exigir investigaciones independientes y acceso a la justicia para los responsables de estos delitos, instando al enjuiciamiento de los autores de crímenes internacionales sin demora.

El comunicado difundido destaca la obligación de las partes de conflicto de respetar el Derecho Internacional Humanitario y sus compromisos internacionales. Enfatiza que deben facilitar la entrega segura y sin obstáculos de ayuda humanitaria esencial, incluidos alimentos, medicinas y otros suministros, a aquellas comunidades que continúan bajo asedio o desplazadas por la violencia. Los firmantes subrayan la vulnerabilidad de mujeres y niñas ante la violencia sexual y de género y la necesidad de garantizar su protección, así como la del resto de la población civil y del personal de ayuda internacional.

Tal como informó la agencia, los Estados occidentales insisten en la urgencia de habilitar rutas seguras para quienes escapan de los combates, permitiendo la salida y el resguardo de víctimas y personal humanitario. Los recientes bombardeos y ataques con drones, en especial los dirigidos contra centros para personas desplazadas, instalaciones sanitarias, convoyes de alimentos y áreas próximas a bases de ayuda, han resultado en numerosas bajas civiles, así como en la interrupción del suministro de ayuda de emergencia.

El texto subraya la gravedad de los ataques intencionados contra trabajadores humanitarios, vehículos y suministros. Al respecto, sostiene que estas acciones, que persiguen bloquear la entrega de asistencia, resultan incompatibles con el Derecho Internacional y podrían ser tipificadas como crímenes de guerra. Los firmantes reiteran la importancia de la protección tanto de la población local como de los equipos de ayuda internacional en el terreno.

El conflicto en Sudán, según detalló el comunicado y han consignado varios medios, comenzó a raíz de profundas diferencias en torno al proceso de integración de la organización paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) en la estructura del ejército nacional. Esa situación alteró la incierta transición que seguía al derrocamiento, en 2019, del régimen de Omar Hasán al Bashir, y que ya había sufrido el golpe de Estado que depuso en 2021 al primer ministro Abdalá Hamdok. La guerra, que involucra a varios países externos que han apoyado a las distintas partes, ha intensificado la crisis humanitaria y de protección.

Como parte de su declaración, los países occidentales han reiterado su llamado a Fuerzas de Apoyo Rápido, al ejército sudanés y a las milicias aliadas para que cesen de inmediato las ofensivas y manejen el conflicto según las normas internacionales. Los firmantes han pedido que se otorgue acceso rápido y sin restricción a las agencias humanitarias, deteniendo ataques y hostilidades que agudizan las consecuencias para millones de desplazados y refugiados, y que atentan contra la integridad de infraestructuras críticas.

Las afectaciones sobre el terreno abarcan no solo el alto número de víctimas civiles y la destrucción de infraestructuras, sino también la propagación de enfermedades y el colapso de la atención básica para cientos de miles de personas necesitadas. Según la declaración de los Estados occidentales, citada en medios internacionales, la situación en Kordofán y Darfur refleja el deterioro humanitario y las severas limitaciones para la asistencia internacional en Sudán.

Por todo lo anterior, los ministros de Exteriores de los países firmantes continúan solicitando el respeto al Derecho Internacional, el cese de ataques y la facilitación inmediata del trabajo humanitario. El comunicado resume la preocupación internacional ante el curso del conflicto, marcando la urgencia de medidas concretas para proteger a la población civil y responder a la emergencia que atraviesa Sudán, mantuvo el medio.