La ONU logra por primera vez en tres meses entregar un convoy de ayuda para más de 130.000 personas en Kordofán

Miles de familias aisladas reciben alimentos, medicinas y suministros esenciales tras la llegada de 26 camiones de agencias humanitarias internacionales a zonas afectadas por la guerra en el sur de Sudán, luego de semanas de bloqueo y retrasos

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La llegada de un convoy humanitario internacional compuesto por 26 camiones ha marcado un cambio para los habitantes de las localidades sudanesas de Dilling y Kadugli, quienes llevan más de dos años aislados por enfrentamientos. Esta entrega de suministros, que había quedado en pausa durante más de 40 días a causa del recrudecimiento del conflicto armado, ofrece alivio a miles de familias que no habían accedido a ayuda humanitaria desde hace varias semanas. Según publicó Naciones Unidas, la operación permitió llevar asistencia alimentaria, medicamentos y materiales esenciales a más de 130.000 personas en el estado de Kordofán del Sur, rompiendo con un periodo de tres meses sin suministro.

De acuerdo con los datos compartidos por el organismo internacional, el convoy fue coordinado por el Programa Mundial de Alimentos (PMA), el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD). La distribución incluyó 15 camiones del PMA con más de 700 toneladas de alimentos, destinados a beneficiar a casi 70.000 personas. De esa población, 21.000 madres y niños recibieron productos nutritivos específicos contra la malnutrición, detalló la agencia. UNICEF envió siete camiones con componentes esenciales de apoyo a la nutrición, el agua potable, servicios de saneamiento y material educativo para cerca de 40.000 menores y sus familias.

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Por otra parte, los cuatro vehículos del PNUD transportaron 70 toneladas de suministros médicos capaces de cubrir, durante cinco meses, las necesidades para tratar enfermedades como el VIH, la malaria y la tuberculosis, consignó Naciones Unidas. La entrega de estos insumos médicos se consideró un avance significativo, luego de meses de dificultades para mantener operativo el acceso a tratamientos en esas comunidades.

El representante de UNICEF en Sudán, Sheldon Yett, expresó que esta ayuda permite a la organización y sus colaboradores continuar los tratamientos dirigidos a menores con desnutrición aguda grave, además de restablecer servicios esenciales vinculados con la salud y el acceso al agua potable. Según consignó ONU Noticias, Yett también destacó la importancia de fortalecer la continuidad de estas acciones para garantizar la atención a la infancia en contextos vulnerables.

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En la misma línea, Makena Walker, directora interina del PMA en Sudán, afirmó al medio de Naciones Unidas que tras enfrentar “semanas de retrasos y un desvío complicado”, los recursos lograron arribar a destino, probando que la entrega de ayuda es posible incluso ante condiciones adversas si las rutas humanitarias permanecen accesibles. Walker enfatizó la necesidad de mantener abiertas y protegidas estas rutas para lograr que la asistencia continúe llegando de manera regular, especialmente a poblaciones que han permanecido sin contacto con el exterior durante periodos prolongados.

El representante residente del PNUD en Sudán, Luca Renda, declaró, según lo difundido por la propia agencia, que las recientes entregas humanitarias suponen un alivio para quienes dependen de ellas, aunque advirtió que la urgencia no se disipa. Renda subrayó la importancia de reforzar los sistemas logísticos y sanitarios nacionales para que los envíos puedan suceder con mayor frecuencia, independientemente del desarrollo del conflicto.

El mayor obstáculo para la entrega del convoy resultó de la escalada del conflicto entre las Fuerzas Armadas Sudanesas y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), un grupo paramilitar. Esta guerra, surgida por disputas sobre el proceso de integración del RSF al Ejército formal, interrumpió la transición política en Sudán que se había iniciado tras el derrocamiento de Omar Hasán al Bashir en 2019 y volvió a verse afectada con la destitución de Abdalá Hamdok como primer ministro en 2021, informó ONU Noticias.

El conflicto ha provocado una crisis humanitaria de magnitud global, con millones de personas desplazadas o convertidas en refugiadas fuera de sus hogares, además de una creciente preocupación internacional por la propagación de enfermedades y el deterioro de las estructuras esenciales para la atención de la población afectada. El medio de Naciones Unidas informó también que la inestabilidad y las interrupciones en la distribución de ayuda complican la respuesta humanitaria en todo el país y dejan en situación de vulnerabilidad a cientos de miles de personas.

La intervención de actores internacionales y el apoyo externo a las diferentes facciones han alimentado el conflicto, dificultando la llegada de ayuda regular. Las agencias humanitarias solicitan protección y garantías de seguridad para los convoyes, planteando la urgencia de acelerar más envíos a fin de evitar el agravamiento de la situación sanitaria y alimentaria. El comunicado del Programa Mundial de Alimentos precisó que mientras no se mantenga la continuidad del acceso, el riesgo para la población, en particular en áreas bajo asedio o con limitaciones de movilidad, permanece alto.

De acuerdo con ONU Noticias, el flujo constante de recursos como alimentos, medicamentos esenciales y materiales para saneamiento es fundamental para prevenir brotes epidémicos y atender a quienes conviven con enfermedades crónicas o infecciosas. Ante la posibilidad de nuevos bloqueos o retrasos, las agencias han intensificado su llamado para mantener abiertas las fronteras humanitarias y coordinar recursos que permitan sostener la asistencia a largo plazo.