Zelenski denuncia un "ataque masivo" de Rusia para "causar el mayor daño posible" al sector energético

Más de dos docenas de misiles y cientos de drones impactaron varias regiones ucranianas, dañando infraestructura clave y dejando a miles sin servicios básicos, mientras Kiev reclama sanciones urgentes y apoyo internacional ante una ofensiva calificada de devastadora

Guardar
Imagen XA2OW7X46NCBNDGPAHMHV4CC2U

El ataque ruso ocurrido a escasos días del cuarto aniversario del inicio del conflicto armado en Ucrania ha dejado consecuencias severas en los servicios básicos de regiones como Odesa, donde decenas de miles de habitantes han quedado sin acceso a calefacción y agua. Esta ofensiva, ejecutada con más de 25 misiles y cerca de 400 drones contra infraestructuras esenciales, ha sido calificada de “devastadora” por autoridades ucranianas, quienes exigen mayores sanciones y respaldo internacional para enfrentar los daños. Según consignó el medio Europa Press, el presidente Volodimir Zelenski hizo hincapié en la magnitud del ataque, subrayando la intención deliberada de Rusia de dañar el sector energético del país.

En un mensaje difundido a través de sus redes sociales, Zelenski explicó que la ofensiva se desplegó sobre al menos doce regiones ucranianas y enumeró los efectos inmediatos: nueve personas heridas, entre ellas menores de edad, y la destrucción de más de una decena de edificios residenciales e infraestructura ferroviaria. Europa Press destacó, además, que las operaciones de rescate y reparación seguían en marcha en varias de las zonas alcanzadas. “Fue un ataque combinado, calculado de forma deliberada para causar el mayor daño posible a nuestro sector energético”, declaró el mandatario ucraniano, quien reclamó que los aliados respondan con decisión ante lo que describió como una amenaza frontal contra la vida civil.

El presidente remarcó su petición de “sanciones y apoyo rápido” a las Fuerzas Armadas ucranianas, con énfasis en la necesidad de robustecer la defensa aérea. Según explicitó el medio Europa Press, Zelenski vinculó la persistencia de la violencia con la actuación directa de Moscú, indicando que “la acción debe dirigirse a la única fuente de esta agresión: porque es Moscú quien continúa con las matanzas, los ataques masivos y los asaltos”.

En concordancia con el presidente, el ministro ucraniano de Exteriores, Andri Sibiga, atribuyó el ataque a un rechazo de Rusia a cualquier esfuerzo por lograr una resolución diplomática. “Principales objetivos: energía e infraestructura civil”, afirmó Sibiga durante una comparecencia reflejada por Europa Press, coincidiendo con la proximidad de una nueva ronda de negociaciones previstas en Ginebra. Sibiga sostuvo que Moscú solo responderá ante la presión efectiva, y enfatizó la urgencia de implementar nuevos paquetes de sanciones, bloquear la llamada “flota fantasma”, restringir servicios marítimos y prohibir la entrada de personas vinculadas a la agresión rusa.

Por parte de las empresas afectadas, DTEK, responsable del suministro eléctrico en Odessa, admitió en un comunicado reproducido por Europa Press que “los daños son increíblemente graves”, con infraestructuras energéticas golpeadas de manera “devastadora”. La entidad anticipó que los trabajos de reparación serán prolongados, dada la magnitud del daño sobre el equipamiento esencial para el funcionamiento seguro y estable del servicio. El objetivo prioritario de DTEK, según la empresa, es restablecer el servicio en instalaciones de infraestructura crítica, mientras los equipos continúan retirando escombros y evaluando las necesidades más urgentes.

La Fuerza Aérea ucraniana detalló que el ataque incluyó el uso de 396 drones, 8 misiles balísticos modelo ‘Iskander’, 20 misiles de crucero ‘Kh-101’ y un misil guiado ‘Kh-59’. De acuerdo con Europa Press, los sistemas de defensa aérea de Ucrania interceptaron casi todos los misiles, con la excepción de cuatro ‘Iskander’, y 367 drones. No obstante, cuatro misiles balísticos y 18 drones impactaron en trece ubicaciones distintas, y los restos de otros interceptados cayeron en ocho sitios adicionales, aunque no se facilitó información precisa sobre víctimas o daños en estos últimos.

En cuanto a la respuesta rusa, las autoridades de Moscú reportaron la destrucción de 151 drones lanzados desde territorio ucraniano durante las mismas horas. Según Europa Press, se registró el derribo de 50 aparatos sobre el mar Negro y 38 en Crimea —península que Rusia anexionó en 2014 y cuya soberanía no es reconocida por la comunidad internacional—, además de 29 interceptados en el mar de Azov, 18 en la región de Krasnodar, once en Kaluga, cuatro en Briansk y uno más en Kursk. El Ministerio de Defensa ruso, citado por Europa Press, no especificó si estos episodios provocaron víctimas o daños materiales en su territorio.

Las autoridades ucranianas enfatizaron la urgencia de una respuesta internacional, ya que el corte de servicios esenciales incrementa la vulnerabilidad de la población afectada, especialmente en el contexto invernal y a las puertas de una nueva temporada de negociación diplomática. Los representantes de Kiev instan a la comunidad global a implementar mecanismos que garanticen el suministro de ayuda, la expulsión de beneficiarios rusos de servicios marítimos claves y la efectividad plena de los paquetes de sanciones económicos.

Según Europa Press, este ataque masivo representa uno de los mayores desafíos recientes para la infraestructura crítica ucraniana desde el estallido de la guerra en febrero de 2022. Los daños alcanzan centrales energéticas, redes de distribución y sistemas ferroviarios, elementos que resultan fundamentales para el funcionamiento cotidiano y las operaciones logísticas del país.

Mientras tanto, las labores de reconstrucción y mitigación de los daños continúan en las regiones afectadas por el lanzamiento coordinado de misiles y drones, con el sector energético como blanco principal y con repercusiones directas sobre la vida cotidiana de miles de familias que se han visto privadas de servicios básicos. La acumulación de episodios similares, sumada a la reiteración de ataques antes de cada intento de diálogo diplomático, sostiene la tensión local e internacional, marcando el pulso y la urgencia de las reclamaciones expresadas por la dirigencia ucraniana en las últimas horas.