
El ministro de Exteriores de Ucrania, Andri Sibiga, atribuyó a Rusia la decisión de ignorar las iniciativas de paz y realizar un gran ataque con misiles y drones poco antes de una nueva ronda de negociaciones en Ginebra, agendada para este martes. En declaraciones recogidas por el medio, Sibiga señaló que las infraestructuras energéticas y civiles figuraron entre los objetivos principales. De acuerdo con su visión, “Moscú solo entiende el lenguaje de la presión. No se tomará en serio la diplomacia si no está respaldada por la fuerza”. Este contexto precipitó nuevos pedidos de sanciones europeas, la interrupción de servicios marítimos para la “flota fantasma” y la prohibición de entrada a los participantes en la agresión rusa, según detalló el medio que informó sobre los acontecimientos.
El presidente Volodímir Zelenski denunció a través de un comunicado en redes sociales que se trató de un “ataque masivo” coordinado por el ejército ruso y orientado deliberadamente a provocar el mayor daño posible al sistema energético ucraniano. Según publicó el medio, el ataque ocurrió a pocos días del cuarto aniversario del inicio de la invasión a gran escala en el país, iniciada a fines de febrero de 2022. Zelenski reportó que la ofensiva implicó el lanzamiento de más de 25 misiles y alrededor de 400 drones sobre varias zonas, afectando a una docena de regiones. Agregó que las tareas de rescate y reparación seguían en marcha en diversas áreas tras la ofensiva, sobre la que Moscú no emitió pronunciamientos oficiales.
El impacto sobre la población quedó reflejado en los daños a más de diez edificios residenciales y a infraestructuras ferroviarias, con nueve personas heridas, entre las que se incluyeron menores. Según informó el medio, en la ciudad de Odesa decenas de miles de habitantes permanecieron sin calefacción ni agua potable como consecuencia del ataque. En este contexto, Zelenski reiteró su llamado a la comunidad internacional para dar una respuesta coordinada y rápida, reclamando sanciones y refuerzos militares para la defensa aérea ucraniana. “Rusia debe rendir cuentas por su agresión. Nuestra diplomacia será más eficaz si hay justicia y fuerza”, insistió el mandatario, en declaraciones difundidas por el medio.
Las fuerzas armadas ucranianas detallaron que las últimas horas se caracterizaron por el lanzamiento de 396 drones de fabricación rusa, ocho misiles balísticos ‘Iskander’, 20 misiles de crucero ‘Kh-101’ y un misil guiado ‘Kh-59’. De acuerdo con la información consignada, los sistemas de defensa aérea lograron interceptar la mayoría de los proyectiles: derribaron casi todos los misiles, quedando fuera del alcance únicamente cuatro ‘Iskander’, y abatieron 367 drones. No obstante, cuatro misiles balísticos y 18 drones impactaron en trece puntos del territorio ucraniano. Los restos de drones interceptados descendieron sobre otras ocho ubicaciones, según desplegó la Fuerza Aérea, sin que se informara entonces sobre víctimas adicionales o daños materiales asociados a estos restos.
En la versión rusa sobre los acontecimientos, el Ministerio de Defensa anunció la interceptación de más de 151 drones desplegados por Ucrania durante las mismas horas. Informó de la neutralización de 50 drones sobre el mar Negro y de 38 en la península de Crimea, incorporada a la Federación Rusa en 2014 mediante un proceso no reconocido internacionalmente. El ministerio también mencionó la destrucción de 29 drones en el mar de Azov, mientras que otras 18 unidades fueron derribadas en la región de Krasnodar, once en Kaluga, cuatro en Briansk y uno en Kursk. Como detalló el medio, las autoridades rusas no ofrecieron datos sobre posibles daños personales o materiales ocasionados por estos ataques atribuidos a Ucrania.
La ofensiva rusa tuvo lugar en un momento considerado delicado por las autoridades ucranianas, ya que se produjo en la antesala de negociaciones en Ginebra para abordar el conflicto. “Principales objetivos: energía e infraestructura civil”, señaló Sibiga según la publicación del medio. En su mensaje, el canciller reiteró la relevancia de nuevos paquetes de medidas restrictivas e instó a robustecer la unidad internacional para finalizar el conflicto. Según detalló, solo la presión acompañada de sanciones efectivas y el cese de servicios a entidades ligadas a la guerra lograrán frenar la agresión.
En los días posteriores al ataque, las autoridades ucranianas continuaban las labores de restauración de los servicios básicos en las regiones más impactadas, principalmente en el sur del país. El daño a la infraestructura ferroviaria complicó el acceso a los servicios de transporte y la entrega de ayuda humanitaria, mientras que las interrupciones del suministro eléctrico y de agua afectaron a la vida cotidiana en numerosas localidades, detalló el medio sobre la situación. Ante este panorama, los funcionarios ucranianos subrayaron que una respuesta internacional contundente es indispensable para frenar la serie de asaltos rusos y restaurar la seguridad y los servicios esenciales en las zonas más afectadas.
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