Coalición de ONG dice que las 'big tech' "engañan" sobre beneficios climáticos de la IA

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Bruselas, 17 feb (EFE).- El 74 % de las afirmaciones sobre los supuestos beneficios climáticos de la inteligencia artificial (IA) generativa formuladas por empresas tecnológicas como Google o Microsoft e instituciones como la Agencia Internacional de la Energía (AIE) carecen de fundamentos sólidos, según un estudio difundido este martes por una coalición de organizaciones ecologistas.

"Un sorprendente 74 % de las declaraciones sobre los beneficios climáticos de la IA carecen de pruebas y sirven a los intereses de las industrias tecnológica y de los combustibles fósiles, mientras minimizan los importantes daños climáticos de la IA generativa", resume un comunicado de organizaciones como Beyond Fossil Fuels, Green Web Foundation o Friends of Earth US.

Esas plataformas, junto a Climate Action Against Disinformation, Stand.earth y Green Screen Coalition, han analizado 154 declaraciones "que afirman que la IA tendrá un beneficio climático neto, incluidas las de empresas como Google y Microsoft y de instituciones como la Agencia Internacional de la Energía".

Según las ONG, se trata de la primera vez que se examina de forma crítica la afirmación de que la IA compensará el aumento de la demanda de combustibles fósiles generado por los centros de datos.

"Sólo el 26 % de las afirmaciones citan artículos académicos publicados, y el 36 % no citan ninguna prueba. En general, estas declaraciones se apoyan en pruebas débiles, y no en estudios revisados por pares", destacan.

El informe critica que Google asegura en sus documentos oficiales que la IA podría mitigar entre el 5 y el 10 % de las emisiones globales, pero se basa en la extrapolación de datos, sin base científica, de una consultora privada, y añade que la multinacional atribuye a la IA beneficios que en realidad son fruto de las placas de energía solar, no de la inteligencia artificial.

La Agencia Internacional de la Energía, señala el documento, asume como válido que "los beneficios superan con creces las emisiones directas", en base a modelos teóricos y no a mediciones empíricas, y también emplea referencias vagas y poco fundamentadas sobre que la IA permitirá ahorrar "hasta un 50 % de residuos".

Además, la AIE señala en algunos estudios propios sobre la materia que fueron revisados por expertos vinculados a Google, Amazon, Nvidia, Meta y Microsoft, lo que a ojos de las ONG genera un conflicto de intereses potencial.

Por su parte, Microsoft asegura que trabaja en IA generativa para "empoderar a la fuerza laboral sostenible", sin datos verificables ni cuantificación de la reducción de emisiones.

El informe también señala contradicciones como la construcción de centrales de gas para producir electricidad para centros de datos de Meta, OpenAI o xAI, de forma que esas infraestructuras clave para la inteligencia artificial están sostenidas por combustibles fósiles.

El análisis no encontró "un solo ejemplo en el que sistemas generativos de consumo como ChatGPT, Gemini o Copilot hayan generado reducciones de emisiones materiales, verificables y sustanciales", apuntan los autores.

Concluyen que las afirmaciones sobre la "sostenibilidad de la IA" difuminan las diferencias entre la IA generativa, con elevados costos ambientales, y la IA "tradicional", que tiene una huella mucho menor, por ejemplo en la predicción de patrones de viento.

"Este cambio engañoso es una nueva forma de ecopostureo", aseguran las ONG.

El estudio, liderado por el analista climático y energético Ketan Joshi, se publica en vísperas de la Cumbre sobre el Impacto de la IA que se celebrará el 19 y 20 de febrero en Nueva Delhi.

"Parece que las empresas tecnológicas utilizan la vaguedad sobre lo que ocurre dentro de centros de datos que consumen enormes cantidades de energía para maquillar una expansión destructiva para el planeta. Esto se ha filtrado incluso a organizaciones como la Agencia Internacional de la Energía", declaró Joshi.

El experto añadió que "las promesas de tecnología salvadora siguen siendo huecas, mientras los centros de datos alimentan cada día el carbón y el gas". EFE