La chilena Alberdi aborda la deuda social con la mujer y la maternidad

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Elena Garuz

Berlín, 14 feb (EFE).- La chilena Maite Alberdi presentó este sábado en la Berlinale 'Un hijo propio', documental que aborda la deuda que la sociedad tiene con las mujeres y la poca libertad de éstas sobre el deseo de maternidad, a partir de la historia de una joven que por su profundo deseo de ser madre y la constante presión de su entorno finge un embarazo.

En entrevista con EFE, la realizadora explica que lo que le llamó la atención al inicio fue lo insólito de que una mujer llegue a fingir un embarazo durante todos los meses de una gestación, logre convencer de ello a los demás y, además, transformar su cuerpo de esa manera.

Más allá de lo insólito de la historia en sí misma, había "un tema muy profundo y muy universal" con el que conectó rápidamente desde la emoción: la insólita presión social que tienen las mujeres sobre la maternidad.

"¿Qué puede llevar a una mujer a simular un embarazo así y a sufrir así y a estar tan sola? Eso para mí fue la gran pregunta de la película y lo sigue siendo", pero también "la deuda social que tenemos con todas las mujeres, y la poca libertad que tenemos sobre el deseo de maternar y sobre la experiencia de la maternidad", señala.

La película narra un caso real, el de Alejandra Marín, una mujer que ante el profundo deseo de ser madre y la presión constante de su entorno finge un embarazo hasta el final, lo que la obliga a cruzar una línea irreversible que la llevará más de trece años a la cárcel por el secuestro de un recién nacido de un hospital público.

La realidad supera la ficción

La realidad supera la ficción es algo que acostumbra a decir cuando le preguntan por qué hace documentales, pero esta historia le pareció un extremo de eso, añade.

Para Alberdi, su filme no es un híbrido ni una ficción, sino un documental que experimenta con muchos géneros y despliega diferentes formas para poder narrar la historia.

El filme recorre 15 años de la vida de la protagonista, algo muy desafiante porque era necesario contar el pasado del personaje, frente al presente, que son los últimos tres, señala.

"Cómo ir para atrás para entender los contextos era un desafío y ahí utilizamos las herramientas de ficción. Después entran observación, entrevistas, archivos, muchas formas de estilo cinematográfico. Fue interesante tratar de entender cómo pensar este personaje y cómo representarlo y eso es lo lindo de los documentales, que tenemos tanta libertad artística", explica el proceso.

La mejor forma de representar el testimonio de la protagonista, "su visión y su subjetiva", era con actores y desde una escena actoral, pero aún así, dice, su filme es para ella totalmente un documental.

Durante los casting, recuerda, escuchó muchas historias muy dolorosas de las actrices sobre esta presión, incluso en mujeres muy jóvenes, y le llamó la atención la experiencia personal que tenían todas con esta cuestión, todas desde el dolor.

Alberdi conoció a Alejandra trece años después de que el caso fuera público y, por lo tanto, desde otro lugar y no desde la forma en que la estaban representando los medios, explica.

Cárcel y condena social

La conoció, agrega, cuando ya había vivido su proceso y estaba a punto de cumplir su condena, y había cumplido asimismo ya la condena social, en un momento en el que también ella podía "mirar con perspectiva su propia historia".

La gran pregunta es también "cuál es la responsabilidad social que tenemos a veces nosotros con esas personas cuando ya cumplieron, cuando ya vivieron el proceso", añade.

La realizadora explica que a la protagonista de su filme le encantó la película -una producción mexicana que se proyecta dentro del festival en la sección Berlinale Special Presentation-, y entendió muy bien que algunos espectadores la van a entender y otros, no.

"Ella también vivió ese juicio y esa sentencia, escuchó lo mismo que se escucha en la película, pero se quedó muy contenta y muy tranquila de que de alguna manera la película está contextualizando su historia desde el lugar que ella quería que se mirara también", indica. EFE

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