
“Si un país de la OTAN ataca a otro país de la OTAN se acaba la OTAN. Fin del juego”, expresó la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, al referirse al posible escenario de una ofensiva estadounidense en Groenlandia. Durante su intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich, Frederiksen señaló que la soberanía de los territorios de los Estados miembros representa uno de los principios democráticos fundamentales y el respeto a este principio es imprescindible para la permanencia y credibilidad de la Alianza Atlántica. Según informó el medio, Dinamarca considera que cualquier intento por parte de Washington de arrebatar el control sobre la isla ártica sería equivalente al colapso definitivo de la OTAN.
El medio detalló que la mandataria danesa discutió la situación acompañada de los presidentes de Finlandia y España, Alexander Stubb y Pedro Sánchez, así como del senador demócrata estadounidense Chris Coons. En ese marco, la primera ministra subrayó que la crisis iniciada por el deseo del expresidente Donald Trump de hacerse con el control de Groenlandia ha disminuido en intensidad en las últimas semanas, pero advirtió que persisten tensiones no resueltas. Frederiksen afirmó: “La crisis, por desgracia, no ha terminado. El deseo del presidente de EEUU sigue siendo el mismo, y todos estamos en desacuerdo, tanto el Reino de Dinamarca, como Europa, como incluso algunos amigos estadounidenses”.
De acuerdo con la cobertura del medio sobre esta reunión internacional de alto nivel, Frederiksen insistió en la importancia de salvaguardar la autodeterminación de los pueblos. “No puedes poner precio en Groenlandia como no se le puede poner precio a una parte de España. Es uno de los principios democráticos más básicos: respetar la soberanía de los estados y hay que respetar el principio del libre determinación. Quieren ser un pueblo groenlandés, no americanos”, sostuvo la jefa de gobierno danesa.
El medio consignó que bajo el Reino de Dinamarca se encuentra el territorio de Groenlandia, el cual goza de un estatus autónomo pero cuya política exterior y defensa siguen bajo control danés. La controversia en torno a la intención de la Administración Trump de adquirir la isla generó una crisis diplomática inédita entre ambos aliados. Varios socios europeos y estadounidenses han expresado su desacuerdo con cualquier propuesta que implique la compra o transferencia forzada de soberanía sobre Groenlandia.
Frederiksen recalcó, según reportó el medio, que respetar la integridad territorial de los aliados representa uno de los pilares fundamentales de la OTAN desde su fundación. La primera ministra sostuvo que una acción unilateral por parte de Washington que afecte a Groenlandia sentaría un precedente grave para la seguridad y la cohesión de la alianza, minando el sistema de defensa colectiva establecido por el tratado atlántico. Los acercamientos diplomáticos recientes han logrado reducir en parte la tensión, aunque persisten recelos y desconfianza entre las partes afectadas.
La presencia de representantes de otros países y de altos cargos estadounidenses en la Conferencia de Seguridad de Múnich, según publicó el medio, evidencia la relevancia internacional de la crisis. Las declaraciones de Frederiksen fueron respaldadas por líderes europeos y por miembros de la propia delegación estadounidense, lo que refleja una coincidencia generalizada en la defensa de la estabilidad en el Ártico y del principio de respeto a la soberanía nacional.
El medio también informó que Groenlandia, la mayor isla del Ártico, posee un valor estratégico y recursos naturales codiciados, factores que han elevado el interés internacional por su control. Las palabras de la primera ministra danesa respondieron directamente al temor de que una escalada de este conflicto pueda debilitar la arquitectura de seguridad existente en la región septentrional y provocar fracturas dentro del bloque occidental. Frederiksen subrayó que la unidad de la OTAN se basa en la confianza mutua y en el compromiso de sus miembros de proteger la integridad de los Estados parte.
Las autoridades danesas han reiterado públicamente su rechazo a cualquier iniciativa que atente contra la voluntad de los groenlandeses, defendiendo tanto su autonomía actual como su derecho a la autodeterminación, informó el medio. La mandataria concluyó su intervención insistiendo en el carácter innegociable de la soberanía de la isla y en la necesidad de mantener un diálogo respetuoso y basado en el derecho internacional entre todos los países miembros de la OTAN.
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