
En medio de la reciente petición de dimisión planteada por Francia y Alemania hacia Francesca Albanese, relatora especial de Naciones Unidas sobre los Territorios Ocupados Palestinos, la Secretaría General de la ONU se manifestó públicamente marcando su desacuerdo con el lenguaje utilizado por Albanese para calificar las actuaciones de Israel, pero a la vez subrayó la autonomía y el carácter independiente de las relatorías en el sistema del organismo internacional. Según consignó Europa Press, el portavoz del secretario general António Guterres, Stéphane Dujarric, declaró que, aunque la relatora cuenta con un mandato propio, la manera en que expresa sus valoraciones no coincide con la postura oficial de la Secretaría General.
El pronunciamiento se dio después de los señalamientos realizados por el ministro de Exteriores de Alemania, Johann Wadephul, quien se sumó a las demandas del funcionario francés Jean-Noel Barrot, ambos solicitando la renuncia de Albanese. Esta petición se produjo tras la difusión de un video en el que Albanese afirmaba ante un evento de Al Yazira en Doha que "como humanidad, tenemos un enemigo común y libertades comunes", una declaración que el gobierno alemán consideró como “comentarios inapropiados”, citó Europa Press. La relatora aclaró posteriormente que su referencia aludía al sistema que ha permitido "el genocidio en Palestina" y no a Israel como nación, según se desprende de explicaciones difundidas por Albanese en sus redes sociales y reseñadas por Europa Press.
Durante la rueda de prensa encabezada por Dujarric, este portavoz recalcó: “Todo el mundo tiene un rol en esta organización. No estamos de acuerdo con gran parte de lo que ella dice. No usaríamos el lenguaje que ella usa para describir la situación. Ella tiene un rol específico. El secretario general (António Guterres) tiene un rol específico. Creo que usted mismo podría comparar y contrastar sus posiciones”. Según publicó Europa Press, la declaración evidenció el distanciamiento institucional frente a las descripciones elegidas por la relatora en relación al conflicto entre Israel y Palestina.
Además, el portavoz enfatizó que la labor de los relatores especiales es “completamente independiente del secretario general” y representa “una parte importante de la arquitectura internacional de Derechos Humanos”, recogió Europa Press. Dujarric afirmó que “no siempre estamos de acuerdo con lo que dicen” quienes asumen estas funciones, pero sostuvo la importancia que tiene su trabajo en el contexto del sistema multilateral.
En cuanto a la forma en la que se desarrolla y supervisa la labor de los relatores, Dujarric recordó que la designación de estas figuras corresponde al Consejo de Derechos Humanos de la ONU y a los gobiernos de los Estados miembros. En palabras del portavoz, “todos tienen responsabilidades, ya sea el secretario general o los Estados miembros”, y si existe insatisfacción con el trabajo o declaraciones de algún relator, corresponde a los Estados involucrarse activamente en los procesos del Consejo de Derechos Humanos para propiciar los cambios o correcciones que consideren necesarios, reportó Europa Press.
La controversia se origina en un contexto de alta sensibilidad política y mediática respecto a la situación en Cisjordania y Franja de Gaza. Albanese, desde su cargo, ha lanzado críticas directas no solo a las acciones atribuidas a las autoridades israelíes, sino también a la reacción de la comunidad internacional frente a la crisis. Según recogió Europa Press, Albanese afirmó que gran parte del mundo no solo habría armado a Israel, sino también brindado excusas políticas, refugio y apoyo económico y financiero. En sus palabras: “El hecho de que, en lugar de detener a Israel, la mayor parte del mundo lo haya armado, le haya dado excusas políticas, refugio político y apoyo económico y financiero, es un desafío”.
La reacción de Naciones Unidas como institución, reflejada en la intervención de Dujarric, busca dejar claro que, pese a que los relatores especiales desempeñan un papel fundamental dentro del marco internacional de derechos humanos, gozan de una autonomía que excluye que sus declaraciones sean vistas como posiciones oficiales de la Secretaría General u otras estructuras centrales de la ONU. Al mismo tiempo, la Secretaría reforzó que estos mecanismos tienen su marco de creación y rendición de cuentas dentro del Consejo de Derechos Humanos y que, para quienes busquen cambios ante dichos procedimientos, la vía corresponde a los canales internos de la organización, consignó Europa Press.
La polémica sobre el lenguaje utilizado y el alcance de las declaraciones públicas por parte de funcionarios y representantes de la ONU evidencia las complejidades operativas dentro del organismo, particularmente en cuestiones de derechos humanos vinculadas a conflictos prolongados. El caso de Albanese se suma a una serie de situaciones donde el papel de relatores independientes y la institucionalidad central han debido mostrar públicamente sus diferencias, especialmente cuando se trata de la representación y valoración de hechos sensibles en escenarios de conflicto internacional, reportó Europa Press.
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