
El referéndum sobre la reforma política integral presentado por el Gobierno de transición bangladeshí ha sido aprobado con el 68,1% de los apoyos en el marco de las elecciones celebradas el jueves en el país y que se han saldado con la victoria del Partido Nacionalista de Bangladesh (PNB), según los resultados publicados hasta el momento.
La Comisión Electoral del país ha indicado que, frente a esa mayoría del 'sí' --unos 48 millones de votos--, un 31,9% de los votantes han optado por rechazar la consulta, lo que supone unos 22 millones de votos aproximadamente.
El referéndum permitirá así sacar adelante la Carta de Julio, un proyecto de reformas políticas impulsado a raíz de las fuertes protestas registradas en el verano de 2024 y que derivaron en la caída y posterior huida de la ex primera ministra Sheij Hasina, que fue condenada el pasado mes de noviembre a pena de muerte.
Este texto, respaldado a finales de 2025 por decenas de partidos políticos, supone un histórico y ambicioso proyecto impulsado por las autoridades interinas. El propio primer ministro interino, Muhamad Yunus, ha destacado la importancia del documento y ha asegurado que supone "el inicio de un nuevo Bangladesh" y un símbolo de la "unidad" de su población.
Así, ha pedido "no desviarse" del contenido del mismo para "dejar atrás la barbarie" y consolidar "el civismo", si bien algunas facciones políticas han arremetido contra la medida y han asegurado que no refleja las demandas iniciales de los estudiantes y manifestantes.
La victoria del BNP, encabezado por Tarique Rahman y que se habría hecho con 212 escaños, podría llevarlo a situarse al frente del Ejecutivo. Rahman, que tiene 60 años, es hijo de la ex primera ministra Jaleda Zia y el expresidente Ziaur Rahman, asesinado en 1981.
Zia fue primera ministra en tres ocasiones y es una figura histórica relevante en la política del país asiático. Murió a los 80 años el pasado mes de diciembre. La victoria del BNP podría ahora consolidar el regreso al poder de la formación casi dos décadas después.
El partido tendrá que hacer frente a numerosos desafíos, como restaurar la estabilidad política, impulsar la economía y reconstruir las principales industrias, entre ellas la textil, de vital importancia para el país.