Líderes UE defienden medidas urgentes para reactivar la competitividad o buscar una Europa a dos velocidades

Mandatarios del bloque europeo han instado a acordar decisiones inmediatas para fortalecer sectores clave y mantener la independencia económica, advirtiendo que, de no alcanzarse consensos, se podría impulsar un avance desigual entre países miembros a corto plazo

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El presidente francés, Emmanuel Macron, remarcó ante los medios que existe una alianza política sólida entre Francia y Alemania para responder de forma ágil a los desafíos que enfrenta la economía europea, señalando que si al llegar junio de este año no se logran decisiones concretas para reforzar sectores claves, habrá que plantear formas de cooperación que permitan a algunos países avanzar sin la unanimidad de todos los miembros del bloque. De acuerdo con la información difundida por Europa Press, el mandatario francés indicó al inicio de la cumbre informal en el castillo de Alden Biesen, cerca de la frontera entre Bélgica y Países Bajos, que “lo importante es que realmente vayamos rápido, que haya decisiones muy concretas de aquí a junio y miraremos en junio, juntos, dónde estamos”. Insistió que, si en ciertos temas no existe progreso de los veintisiete países, será necesario considerar la cooperación reforzada para que aquellos que lo deseen puedan avanzar con mayor rapidez.

Europa Press detalló que la cumbre informal convocó a la mayoría de los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea para debatir maneras de recuperar la competitividad del bloque y proteger sus industrias estratégicas. Este debate ha estado marcado por el reconocimiento, por parte de varios líderes, de la urgencia de tomar medidas decisivas en el corto plazo. El ambiente internacional, caracterizado por una fuerte competencia global, presiones de China, aranceles estadounidenses y amenazas de prácticas coercitivas, según describió Macron, incrementa la presión sobre las economías europeas, acelerando la necesidad de una reacción coordinada.

El primer ministro de Bélgica, Bart de Wever, anfitrión del encuentro previo a la cita formal, manifestó a su llegada la visión compartida sobre la urgencia de proteger la industria europea frente al riesgo de que los sectores del acero o la petroquímica queden rezagados. Según reportó Europa Press, De Wever propuso que Bruselas presente propuestas concretas cada mes para reforzar la competitividad del bloque, en un pedido para que el proceso político no pierda fuerza ni ritmo, de forma que se adopten medidas efectivas este mismo año.

La reunión previa de una veintena de líderes, sin la participación del presidente español Pedro Sánchez, tuvo como objetivo coordinar posturas antes del encuentro general y transmitir a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, la necesidad de que la Comisión centre los próximos meses en acciones que impulsen la competitividad industrial. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, mencionó que existe coincidencia en la urgencia de estructurar una respuesta para la reactivación de los sectores productivos claves de Europa y “seguir paso a paso” la evolución de las propuestas desde Bruselas, en referencia a la reducción de la burocracia y la contención de los precios energéticos.

Macron retomó el diagnóstico realizado en los informes de Mario Draghi y Enrico Letta sobre la pérdida de dinamismo en la economía continental, y enfatizó que la prioridad es pasar a una etapa de ejecución centrada en la simplificación de la normativa, la integración del mercado único y la atención a los desafíos energéticos y de financiación tanto pública como privada. En este contexto, remarcó la necesidad de profundizar la diversificación de socios para fortalecer la resiliencia frente a la fragmentación geopolítica, y abogó por priorizar el ‘Made in Europe’ y la defensa de la producción europea como vía para garantizar independencia económica.

El canciller alemán, Friedrich Merz, coincidió en la necesidad de adoptar un ritmo de trabajo más ágil dentro de la UE para asegurar el futuro competitivo de su industria. Merz resaltó, según consignó Europa Press, la convergencia de posiciones con Macron, esperando que la reunión sirva para preparar las decisiones que deberán aprobarse en el próximo Consejo Europeo ordinario, que se celebrará en Bruselas en cuatro semanas.

Desde Irlanda, el primer ministro Micheál Martin subrayó la importancia de centrarse exclusivamente en la agenda de competitividad después de un año marcado por múltiples crisis. Proponiendo avanzar en la Unión de Ahorros e Inversiones, señaló que la movilización de capital privado, el impulso al capital riesgo y la facilidad para que pequeñas y medianas empresas crezcan en todo el territorio de la Unión Europea serán determinantes. Martin observó que la integración financiera beneficiaría especialmente a economías abiertas como la irlandesa. Sobre la posibilidad de aplicar mecanismos de cooperación reforzada, se mostró dispuesto a considerarla cuando sea necesario para habilitar avances efectivos.

En el debate interno en torno a la defensa de la “preferencia europea”, tanto Martin como la Alta Representante para Política Exterior de la UE, Kaja Kallas, expresaron discrepancias sobre el proteccionismo. Según Europa Press, Kallas remarcó que un sector interno fuerte haría que los productos europeos sean competitivos a nivel global sin recurrir a medidas proteccionistas. Martin valoró que, aunque es importante reducir dependencias industriales, Europa debe mantener su modelo de comercio abierto, aludiendo a los acuerdos firmados con socios como India, y advirtiendo sobre las contradicciones de un posible giro proteccionista.

En el trasfondo de este posicionamiento, Macron argumentó que la presión internacional hace indispensable la reacción europea y llamó a mantener una preferencia por los productos y la producción europea en sectores vulnerables a la competencia externa. Igualmente, recalcó la importancia de combinar financiamiento público y privado para sostener la innovación industrial, como señala el informe de Mario Draghi, subrayando que la competitividad a largo plazo depende de ese apoyo integral.

Diversos mandatarios expresaron que el próximo Consejo Europeo de marzo deberá ofrecer conclusiones concretas sobre el camino a seguir, de acuerdo con la agenda de competitividad. Los participantes reafirmaron la necesidad de actuar rápidamente y evitar que la falta de unanimidad se convierta en un obstáculo para responder ante el actual entorno internacional adverso. El debate sobre una Europa a “dos velocidades” quedó planteado como alternativa en caso de que persista la parálisis decisoria, con el recurso a mecanismos que permitan a grupos de Estados miembros avanzar en aspectos prioritarios.