
Horas antes de mantener una cita con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu sostuvo un intercambio en Washington con Steve Witkoff, enviado especial de Estados Unidos, y Jared Kushner, exasesor de la Casa Blanca y yerno del expresidente Donald Trump, acerca de los últimos avances en el diálogo diplomático entre Teherán y Washington. Según informó la oficina de Netanyahu y publicó el medio, estos representantes estadounidenses encabezaron la delegación que participó en la reciente ronda de negociaciones con Irán realizada en Omán.
El encuentro se desarrolló el martes en la Casa Blair, que funciona como residencia oficial para invitados de los presidentes de Estados Unidos. De acuerdo con la declaración difundida por la oficina del primer ministro israelí, durante la reunión se trataron diversas cuestiones relacionadas con los desafíos regionales y se ofreció a Netanyahu información actualizada sobre el balance de la primera ronda de contactos con Irán, celebrada el pasado viernes. El comunicado no ofreció detalles adicionales sobre el contenido específico de las discusiones ni los alcances de los avances informados.
Netanyahu había llegado a la capital estadounidense apenas unas horas antes de este intercambio, en el marco de una visita cuyos encuentros con las máximas autoridades de Estados Unidos, incluido el presidente, fueron solicitados por el propio mandatario israelí. El medio consignó que la delegación israelí considera fundamental que cualquier negociación o acuerdo futuro con Irán contemple restricciones al desarrollo de misiles balísticos y el cese explícito del respaldo de Teherán al denominado “eje iraní”, una red de aliados, milicias y fuerzas en la región alineadas con la República Islámica, según declaró oficialmente el equipo de Netanyahu.
Luego de la reunión con Witkoff y Kushner, la agenda del jefe de gobierno israelí incluyó un encuentro previsto para el miércoles con el secretario de Estado Marco Rubio y, posteriormente, una cita en la Casa Blanca para concretar un diálogo bilateral de alto nivel. La expectativa de Israel ante estas visitas se enmarca en su visión de que los contactos diplomáticos entre Estados Unidos e Irán sólo pueden estar orientados bajo ciertas condiciones estrictas relacionadas con la seguridad nacional y la estabilidad de Medio Oriente, de acuerdo con información publicada por el propio gobierno israelí.
Mientras tanto, desde Australia, el presidente de Israel, Isaac Herzog, se refirió públicamente a la relevancia de estas conversaciones. Según plataformas informativas, Herzog expresó su esperanza en que los diálogos entre Netanyahu y Trump contribuyan al objetivo de “traer la paz y luchar contra el imperio del mal que emana de Teherán”. Estas palabras fueron compartidas con los medios durante una visita en Canberra, marcada además por el reciente atentado ocurrido en una playa de Sídney durante la festividad judía de Janucá, que dejó al menos 15 víctimas mortales y decenas de personas heridas en diciembre pasado.
Por otra parte, el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Alí Lariyani, discutió sobre el curso de las conversaciones entre Teherán y Washington en una reunión con el sultán Haitham Bin Tariq de Omán, desarrollada en Mascate. Según un comunicado publicado por el Ministerio de Exteriores omaní, ambas partes exploraron “posibles vías para alcanzar un acuerdo equilibrado y justo para todas las partes”.
Lariyani, quien también se desempeña como asesor del líder supremo iraní Alí Jamenei, informó sobre los avances durante la jornada y, en un mensaje difundido en inglés, criticó la influencia de Israel en el proceso, sosteniendo que “los americanos deben permanecer alerta ante el papel destructivo de los sionistas”. Según consignó el medio, el funcionario iraní exhortó al gobierno estadounidense a “pensar con prudencia” y aseguró que “no deben permitir que Israel influya en las negociaciones nucleares abiertas con Teherán”.
Las discusiones multilaterales con Irán, que incluyeron la participación de altos representantes estadounidenses y revisión por parte del gobierno israelí, reflejan la complejidad del panorama diplomático en torno a la cuestión nuclear y el equilibrio de seguridad en la región. Las fuentes consultadas destacaron que tanto la Casa Blanca como las delegaciones de Israel y Omán mantienen una vigilancia constante sobre la evolución de los contactos con Teherán, en un contexto de tensiones persistentes vinculadas a la influencia iraní y el desarrollo de capacidades tecnológicas y militares en Medio Oriente.
Así, los recientes encuentros en Washington y Mascate concentran las expectativas de los distintos actores involucrados sobre los posibles pasos hacia un acuerdo que responda a las preocupaciones de seguridad y estabilidad señaladas por Israel, a las demandas de equilibrio demandadas por Irán, y a los intereses estratégicos de Estados Unidos y sus aliados, según lo recogido por los comunicados oficiales y los reportes difundidos por el medio.