La Eurocámara aprueba el préstamo de 90.000 millones a Ucrania

Tras un amplio respaldo en la votación, Ucrania dispondrá de recursos para solventar tanto necesidades estatales urgentes como fortalecer su defensa, mientras la distribución de fondos priorizará la industria europea y ucraniana, aunque prevé excepciones ante urgencias específicas

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El paquete financiero que la Comisión Europea propuso en enero incluye excepciones pensadas para situaciones donde Ucrania requiera urgentemente equipamiento de defensa que no pueda conseguirse ni en las industrias de la Unión Europea, del Espacio Económico Europeo (que incluye a Islandia, Liechtenstein y Noruega), ni dentro de sus propios medios industriales. Esta condición permitirá que el país acuda a proveedores fuera de este entorno, como Estados Unidos, especialmente si los productos necesarios no estén disponibles en Europa en la cantidad, escala o plazos requeridos. Según informó Europa Press, el Parlamento Europeo ha avalado conceder a Ucrania un préstamo de 90.000 millones de euros, suma que facilitará tanto la cobertura de necesidades presupuestarias inmediatas como la inversión en el fortalecimiento de la defensa nacional.

La votación se saldó con 458 apoyos, 44 abstenciones y 140 votos en contra, lo que permitió la aprobación de tres textos legislativos que regulan tanto el destino como las condiciones de los fondos. De acuerdo con lo detallado por Europa Press, un tercio del paquete —30.000 millones de euros— se dedicará directamente a cubrir el déficit presupuestario y a proporcionar apoyo macrofinanciero a Ucrania. El resto —60.000 millones de euros— será canalizado a reforzar el potencial militar del país, priorizándose las compras de equipamiento a la industria ucraniana, así como a empresas de defensa europeas y del Espacio Económico Europeo.

El desembolso inicial del préstamo está previsto para comienzos del segundo trimestre de este año, en función de lo establecido por la regulación aprobada. Europa Press puntualizó que los países miembros de la Unión Europea ya habían validado, la semana anterior, la fórmula propuesta por la Comisión para recaudar los 90.000 millones de euros a través de deuda conjunta. El préstamo se enfoca en garantizar el funcionamiento de la administración estatal ucraniana y en responder a las demandas bélicas surgidas del conflicto en curso.

En relación con el gasto militar, la normativa privilegia la adquisición de bienes y servicios a empresas radicadas tanto en Ucrania como en los países de la UE o el EEE. No obstante, se establecen criterios que abren la puerta a compras fuera de ese marco si así lo dictan circunstancias excepcionales. Según los documentos adoptados, Kiev podrá recurrir a proveedores externos en caso de necesidad urgente, siempre que no haya productos equivalentes disponibles en Europa o cuando los plazos de entrega europeos resulten notablemente más prolongados, incluso tras solicitudes de máxima prioridad.

Europa Press consignó que la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, calificó el respaldo al préstamo como “un salvavidas vital para Ucrania”. Metsola afirmó además que los recursos permitirán mantener en funcionamiento servicios públicos fundamentales en el país, destacando que la protección de Ucrania se traduce en una contribución directa a la seguridad del conjunto del continente europeo. En redes sociales, detalló: “Porque proteger a Ucrania significa defender la seguridad de Europa. Porque apoyar a Ucrania significa allanar el camino hacia una paz duradera”.

La rápida tramitación encontró también el apoyo de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. En declaraciones difundidas por Europa Press, Von der Leyen remarcó la determinación de la UE de respaldar a Ucrania “hoy y mañana”, subrayando que “una Ucrania fuerte hace que toda Europa sea más segura”. Ya la semana anterior, tras la aprobación inicial de los Estados miembros, Von der Leyen había descrito el préstamo como un “símbolo poderoso” de la solidaridad europea.

El esquema de reparto de los fondos estipula que los 30.000 millones destinados a necesidades presupuestarias tienen como objetivo sujetar los servicios estatales esenciales y aliviar tensiones macroeconómicas derivadas del conflicto. Por su parte, los 60.000 millones reservados al gasto militar contemplan tanto la adquisición de armas como la inversión en sistemas de defensa modernos, con la intención explícita de fortalecer la capacidad de respuesta del ejército ucraniano ante la invasión rusa.

Según recordó Europa Press, la industria militar de países como Estados Unidos podría proveer tales productos cuando la industria europea no pueda hacerlo en condiciones equivalentes de tiempo y escala. Para demostrar la existencia de una “necesidad urgente”, Ucrania deberá presentar solicitudes motivadas y argumentadas, conforme a los criterios legislados.

Por último, la asignación financiera responde a una línea de acción coordinada entre la Comisión, el Parlamento y los gobiernos de los 27, que buscan, a través del endeudamiento conjunto, repartir los riesgos y garantizar una fuente estable y predecible de recursos para Ucrania durante los próximos dos años. El acuerdo contempla también la supervisión en la gestión y ejecución de los fondos, con mecanismos pensados para asegurar la transparencia y el uso efectivo de los recursos, tal como enfatizó Europa Press.