Jamenei pide "firmeza" a la población ante los intentos "extranjeros" de restaurar la dinastía pahlaví

El máximo dirigente religioso insta a miles de iraníes a sumarse a las concentraciones masivas del 11 de febrero, destacando la importancia de la movilización ciudadana para contrarrestar presiones internas y la influencia de potencias foráneas

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Durante un discurso televisado, el líder supremo iraní, ayatolá Alí Jamenei, afirmó que las manifestaciones anuales conmemorando la Revolución Islámica del 22 de Bahman (11 de febrero) constituyen un fenómeno sin precedentes a nivel mundial y consideró que ninguna otra nación celebra su jornada de independencia con una participación semejante, señalando que multitudes acuden año tras año. Según consignó el medio, Jamenei empleó esta referencia para subrayar la importancia de la movilización ciudadana y llamó a los iraníes a acudir de manera masiva a las marchas, destacando este aniversario como un elemento vital para contrarrestar presiones tanto internas como externas.

De acuerdo con la información publicada, la convocatoria de Jamenei ocurre a pocas horas del aniversario de la Revolución Islámica de 1979, en un contexto de tensiones derivadas de lo que denominó tentativas de “potencias extranjeras”, como Estados Unidos, para reinstaurar la dinastía pahlaví que gobernó Irán antes del derrocamiento del sah. El líder religioso remarcó que la victoria de la revolución significó el fin de la intervención internacional en los asuntos del país y que ese cambio de rumbo sigue resistiendo los intentos foráneos de restaurar el estado anterior.

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Según informó la fuente, Jamenei recalcó en su intervención pública: “El 22 de Bahman, la nación iraní logró una gran victoria. Logró salvarse a sí misma y a su país de la injerencia extranjera. Los extranjeros siempre han querido restaurar el ‘statu quo’ anterior a lo largo de estos años. La nación iraní se mantiene firme”. Estas declaraciones fueron difundidas también a través de sus redes sociales, buscando fortalecer la cohesión interna frente a las presiones externas.

El líder supremo se refirió a la relevancia de la unidad y la resistencia popular en la defensa de la soberanía, considerando que “el poder nacional tiene menos que ver con misiles y con aviones y más con la voluntad y la firmeza del pueblo”. Según lo recogido en el discurso, Jamenei insistió en que solo mediante la determinación y la unidad se puede inducir “la desesperación del enemigo”, concepto en el que enmarcó la convocatoria a las movilizaciones, sosteniendo que la presencia ciudadana en las calles disuade a quienes buscan debilitar la República Islámica.

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El llamado de Jamenei llegó tras la reciente promesa pública de Reza Pahlavi, hijo del último sah de Irán, quien se comprometió el pasado enero a regresar a Teherán. Pahlavi consideró que las protestas antigubernamentales de las últimas semanas, motivadas principalmente por la crisis económica, evidencian un reclamo social por un cambio de rumbo en el país. Según recogió el medio, el posicionamiento de Pahlavi representa un desafío político directo a las estructuras actuales del poder iraní y cuenta con el respaldo implícito de sectores críticos al régimen desde el exterior.

En cuanto a las protestas recientes, Teherán defendió su gestión y sostuvo que las manifestaciones, que comenzaron por motivos económicos, desembocaron en actos violentos. Las autoridades reconocieron oficialmente 3.000 víctimas mortales, aunque organizaciones no gubernamentales manejan la cifra de 6.000 fallecidos. Según detalló la fuente, el gobierno iraní atribuyó estos hechos a provocaciones externas y denunció que la violencia sirvió como justificación para que el entonces presidente estadounidense, Donald Trump, considerara una eventual intervención militar en la nación persa.

El medio reportó también que, en la actualidad, Washington y Teherán han reanudado conversaciones indirectas sobre el programa nuclear de la República Islámica, mientras Estados Unidos mantiene un despliegue militar relevante en la región. Frente a esta presencia, las autoridades iraníes afirmaron que la demostración de fuerza no intimida al país, reforzando la tesis de Jamenei sobre la consistencia nacional en medio de contextos adversos externos.

El discurso televisado de Jamenei recopilado por el medio enfatizó nuevamente la propuesta central de convertir las marchas de aniversario de la Revolución en una muestra de la fortaleza nacional y la unidad popular frente a quienes buscan alterar el orden político surgido tras el derrocamiento de la dinastía pahlaví. Según reiteró el líder supremo, la participación masiva en la conmemoración constituye un elemento disuasorio y esencial para “llevar al enemigo a la desesperación”, reforzando la idea de que el futuro del país depende ante todo de la sincronía entre la voluntad popular y las estructuras del Estado.