Las autoridades hacen un llamamiento a la calma tras el asesinato de Saif al Islam, hijo mayor de Gadafi

El consejo presidencial libio expresó pesar por la muerte del hijo de Gadafi, solicitó contención política y subrayó la urgencia de esclarecer los hechos, advirtiendo que el crimen amenaza la reconciliación nacional y la posible convocatoria electoral

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El asesinato de Saif al Islam Gadafi, confirmado como causado por disparos en su residencia de la ciudad de Zintan, ha sido señalado por el Consejo Presidencial de Libia como un hecho que pone en peligro los procesos de reconciliación interna y la posibilidad de celebrar próximas elecciones nacionales. De acuerdo con el comunicado difundido por este organismo y reproducido por varias plataformas noticiosas internacionales, las autoridades libias han pedido a la población y a todas las fuerzas políticas mantener la calma y esperar avances en la investigación oficial, subrayando la importancia de evitar discursos que fomenten la agitación o la confrontación en el país.

Según detalló el medio, el Consejo Presidencial expresó su pesar ante la noticia e informó que la Fiscalía de Libia ya inició una investigación formal para esclarecer los motivos y las circunstancias de la muerte de Saif al Islam, hijo mayor del fallecido líder libio Muamar Gadafi. Las primeras acciones incluyeron el desplazamiento de un equipo de forenses a la vivienda de la víctima, quienes confirmaron que el fallecimiento se debió a heridas de bala. A partir de ese momento, expertos judiciales comenzaron la recolección de pruebas y entrevistas a testigos y personas relacionadas, con el objetivo de conformar un grupo de posibles sospechosos, conforme a lo señalado por las autoridades judiciales en sus propias redes sociales y recogido por la prensa.

La identidad de los responsables del ataque permanece sin esclarecer, ya que ningún grupo ni individuo ha reivindicado la autoría. Fuentes oficiales han insistido en la necesidad de dar seguimiento al progreso de la investigación para garantizar que no exista impunidad. Paralelamente, el Consejo Presidencial manifestó comprender la inquietud que el asesinato ha generado entre la ciudadanía e hizo énfasis en su deseo de que las pesquisas se concluyan con rapidez, evitando además cualquier incitación pública que pueda derivar en nuevos episodios de violencia, según publicó la fuente.

El abogado de Saif al Islam, Abdulá Ozman Abdurrahim, fue quien anunció la muerte la noche del martes, explicando que el suceso se produjo cuando cuatro individuos armados no identificados lograron irrumpir en la casa de su cliente en Zintan, una localidad situada al suroeste de Trípoli. Tras el anuncio, el propio representante legal hizo un llamado a la comunidad internacional y a organizaciones como las Naciones Unidas, requiriendo su participación para exigir una investigación independiente y transparente. En sus palabras, recogidas por las agencias y el medio, la muerte de Saif al Islam representa una amenaza directa a la paz y la estabilidad de Libia.

Al poco tiempo de conocerse la noticia trascendió en redes sociales que la Brigada de Combate 444, una unidad vinculada al Gobierno de Unidad Nacional, había sido señalada como posible responsable. No obstante, la brigada desmintió cualquier participación mediante un comunicado oficial, en el que aseguró no disponer de la estructura militar necesaria para realizar una operación de ese tipo.

Saif al Islam Gadafi resultó relevante no solo por ser el primogénito del antiguo mandatario, sino porque llegó a ser considerado una de las figuras que podía suceder a Muamar Gadafi, quien perdió la vida en octubre de 2011 tras la insurrección popular surgida durante la denominada 'Primavera Árabe'. Después del derrocamiento y ejecución de su padre, Saif al Islam fue condenado a muerte por un tribunal de su país, acusado de crímenes de guerra cometidos durante el conflicto armado. Más adelante, una milicia que apoyaba al sector político establecido en el este de Libia lo liberó en 2017, tras mantenerlo retenido durante seis años. Esta acción provocó críticas desde el Gobierno reconocido internacionalmente, que rechazó la amnistía promulgada por el Parlamento asentado en Tobruk, respaldado por fuerzas leales a Jalifa Haftar.

El Tribunal Penal Internacional emitió, además, una orden de captura internacional en su contra. Posteriormente, en 2021, Saif al Islam intentó participar en las elecciones presidenciales originalmente previstas para ese año, pero los comicios fueron suspendidos sin establecerse una nueva fecha hasta el momento, según consignó el medio.

Actualmente, Libia sigue dividida entre dos gobiernos rivales. La Cámara de Representantes, asentada en el este, declaró acabado el mandato de Abdul Hamid Dbeibé tras haberse postergado las elecciones, designando a otro primer ministro en un acto que el Ejecutivo con sede en Trípoli no reconoce y rechaza. Esta fragmentación institucional ha dificultado los intentos de unificación y ha incrementado la tensión, mientras queda pendiente la convocatoria a unas elecciones que permitan definir el liderazgo del país con legitimidad renovada.

Por su parte, el Consejo Presidencial recalcó en su declaración que la violencia no puede ser la base del gobierno en Libia ni de la construcción del futuro nacional. El organismo señaló que el asesinato de una figura de la relevancia de Saif al Islam tiene como objetivo frenar los avances hacia la pacificación y la organización de unas elecciones libres. Las autoridades enfatizaron la necesidad de moderación y de rechazar categóricamente cualquier intento de utilizar el hecho como argumento para atizar la confrontación política o social, mientras avanzan las diligencias legales para determinar los responsables de este crimen.