Bruselas no cierra la puerta a flexibilizar el préstamo de 90.000 millones para que Ucrania compre armas a EEUU

Tras la petición de la OTAN de permitir la adquisición de material militar estadounidense con los fondos europeos, la Comisión Europea abre la posibilidad de modificar los términos del fondo previsto para Kiev, decisión pendiente de negociaciones entre gobiernos comunitarios

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El énfasis en que Europa logre una independencia gradual en sectores clave ha sido una de las líneas reafirmadas por la portavoz de la Comisión Europea, Paula Pinho, quien destacó el objetivo de reducir la dependencia externa en ámbitos estratégicos como la energía, las materias primas y la seguridad. Este planteamiento surge en un contexto en el que la ayuda financiera de la Unión Europea a Ucrania, destinada a sostener el esfuerzo defensivo frente a Rusia, está bajo revisión tras las recientes peticiones de la OTAN. Según informó El País, la Comisión Europea evalúa la posibilidad de modificar las condiciones del préstamo por 90.000 millones de euros a Kiev, tras la solicitud de la Alianza Atlántica para que se conceda más flexibilidad, permitiendo la adquisición de armamento estadounidense con dichos fondos.

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, propuso el lunes ante eurodiputados en el Parlamento Europeo que los fondos que los Veintisiete países concederán a Ucrania puedan ser utilizados de modo menos restrictivo, abriendo la puerta a la compra de armas procedentes de Estados Unidos. Rutte afirmó que, aunque la industria de defensa europea ha registrado avances gracias a nuevas inversiones, no está en condiciones de cubrir las necesidades de Ucrania para defenderse de la agresión rusa. “Si pueden comprarlo en Europa, fantástico. Si la base es la industria de defensa de Ucrania, estupendo. Pero todos sabemos que sin este flujo de armamento procedente de Estados Unidos no podemos mantener a Ucrania en la lucha. Literalmente, no”, citó El País sobre la intervención de Rutte.

Actualmente, la propuesta oficial de la Comisión Europea contempla que dos tercios del crédito, es decir, 60.000 millones de euros, se empleen en gastos militares, priorizando la compra a la industria ucraniana y europea. Los 30.000 millones de euros restantes se destinan a necesidades presupuestarias generales y a mantener el funcionamiento regular de la administración ucraniana. Así lo explicó Paula Pinho durante una conferencia de prensa, detalló El País. La portavoz subrayó que la propuesta presentada por Bruselas es solo un documento inicial y está sujeta a las futuras negociaciones entre los 24 Estados miembros que respaldan la financiación, ya que Hungría, República Checa y Eslovaquia no participarán en este fondo.

El plan se originó en la cumbre del Consejo Europeo celebrada en Bruselas en diciembre, donde los países acordaron el envío de este préstamo para apoyar a Ucrania los próximos dos años. La Comisión presentó a mediados de junio detalles sobre el modo en que los 90.000 millones de euros podrían gastarse. Desde ese momento, surgieron diferentes propuestas y demandas desde el ámbito internacional, como la petición de la OTAN de ajustar los términos y condiciones para asegurar que Ucrania reciba el equipamiento necesario sin depender solo del suministro europeo.

En el transcurso de las discusiones, la portavoz de la Comisión recordó las declaraciones de la presidenta Ursula von der Leyen, quien en fechas recientes instó a avanzar hacia una mayor autosuficiencia de la UE. A juicio de von der Leyen, cualquier estrategia debe corresponderse con el propósito de incrementar la autonomía en sectores fundamentales. De acuerdo con las palabras recogidas por El País, Pinho puso como referencia la reducción de la dependencia energética respecto a Rusia y las iniciativas en el suministro de materias primas críticas.

La postura de la Comisión frente a la propuesta de Rutte es mantener la apertura al debate y considerar la petición en el proceso de negociación entre los países implicados. Pinho remarcó que el documento inicial de la Comisión sirve como base para esas conversaciones, dejando en manos de los Estados miembros la determinación de los parámetros definitivos para el uso de los fondos. El resultado de estas negociaciones determinará si, finalmente, Ucrania podrá destinar parte del préstamo a la adquisición de armamento fuera del espacio europeo, especialmente en Estados Unidos.

La estructura del financiamiento plantea que el grueso de los recursos se dedique a reforzar las capacidades de defensa, a la vez que una parte relevante se reserva para asegurar la operatividad del aparato estatal ucraniano. Esta dualidad responde al doble objetivo de sostener el esfuerzo militar frente a Rusia y mantener el funcionamiento interno del país.

La situación refleja tensiones internas en la política europea en relación al apoyo a Ucrania y el equilibrio entre la protección de las industrias locales y la efectividad en la provisión de ayuda urgente. El desarrollo de las negociaciones indicará en qué medida los países de la UE logran consensuar una salida entre las demandas de la OTAN y la aspiración comunitaria de independencia estratégica.