El Kremlin alerta de un posible bloqueo naval estadounidense a Cuba

Moscú considera alarmante la información sobre una posible acción militar estadounidense en el Caribe, mientras medios estadounidenses informan que Washington busca aumentar la presión sobre autoridades cubanas tras la caída de Maduro en Venezuela, según fuentes oficiales rusas

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En los días posteriores a la destitución de Nicolás Maduro en Venezuela y la toma de control por parte de la vicepresidenta Delcy Rodríguez, quien desde entonces ha mostrado disposición para colaborar con las autoridades estadounidenses, el enfoque de la política de Estados Unidos en el Caribe habría dado un giro significativo, según informó Interfax. Medios estadounidenses han reportado que el gobierno liderado por Donald Trump busca aumentar la presión sobre Cuba, con la finalidad de adoptar medidas similares a las ejecutadas en Venezuela y favorecer un cambio político en la isla.

De acuerdo con las declaraciones recogidas por la agencia Interfax, el Kremlin expresó su preocupación ante la posibilidad de un bloqueo naval estadounidense a Cuba. Dimitri Peskov, portavoz presidencial ruso, señaló que la información circulante sobre este tema resulta preocupante y sostuvo que Cuba está preparada para defender su independencia y sus intereses nacionales. Además, Peskov resaltó que Moscú da seguimiento a los informes que se han divulgado tanto en medios internacionales como en reportes oficiales.

Tal como consignó la prensa estadounidense, especialmente ‘The Wall Street Journal’, funcionarios en Washington estarían evaluando la identificación de integrantes del gobierno de Miguel Díaz-Canel que puedan estar dispuestos a entablar negociaciones. El propósito de tales diálogos sería alcanzar algún tipo de acuerdo que facilite una transición política en La Habana, replicando de algún modo la operación militar que obligó a Maduro a abandonar el poder en Caracas.

El medio Interfax detalló que la presión de Estados Unidos sobre Venezuela se manifestó previamente en la imposición de una zona de exclusión aérea, bloqueo del petróleo venezolano y, finalmente, una intervención militar. El desenlace de esta cadena de acciones derivó en la captura del líder venezolano y el establecimiento de una nueva cooperación entre la administración venezolana, encabezada por Rodríguez, y Washington.

Poco tiempo después de los eventos en Venezuela, Donald Trump utilizó sus redes sociales para dirigir un mensaje a las autoridades cubanas. El expresidente estadounidense planteó la necesidad de un acercamiento, instando a llegar a un acuerdo con el gobierno estadounidense y advirtiendo que, en caso contrario, la crisis energética en Cuba se agravaría debido a la interrupción del suministro petrolero desde Venezuela. Trump declaró: “Les invito vehementemente a llegar a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde (...). No habrá más petróleo ni dinero para Cuba. ¡Cero!”, según citó Interfax.

Los reportes recogidos por ‘The Wall Street Journal’ informan que la Casa Blanca estudia la forma de identificar funcionarios cubanos que comprendan el impacto que significaría una posible intervención y se encuentren dispuestos a pactar con Estados Unidos. Esta estrategia formaría parte de un esfuerzo de la administración Trump para, a lo largo del año, reforzar la presión sobre el Ejecutivo cubano y desencadenar un cambio de régimen.

El Kremlin, según Interfax, percibe estas acciones y rumores como una señal alarmante y ha reiterado su apoyo al gobierno cubano. Mientras tanto, La Habana se prepara para enfrentar futuras presiones diplomáticas, económicas y posiblemente militares. Los acontecimientos recientes en Venezuela, según el medio Interfax, se analizan como precedentes directos que podrían influir en la política estadounidense respecto a Cuba, especialmente en un contexto de crecientes tensiones y cambios en la relación bilateral entre Washington y La Habana.

Así, tanto la prensa internacional como fuentes oficiales rusas dan seguimiento a la evolución de los acontecimientos y a la respuesta de Cuba frente al riesgo de un posible cerco o bloqueo militar. La situación refleja un escenario internacional caracterizado por alineamientos geopolíticos, intercambio de advertencias y estrategias de presión política, en medio de la incertidumbre sobre los próximos pasos que adoptarán los actores involucrados, según recopila Interfax.