
Durante un acto realizado en la refinería Puerto La Cruz, en el estado de Anzoátegui, Delcy Rodríguez se refirió directamente a la relación entre Venezuela y Estados Unidos, reiterando que las diferencias históricas entre ambos países deben resolverse exclusivamente por la vía diplomática. En presencia de trabajadores del sector energético, la presidenta encargada de Venezuela subrayó que cualquier conflicto pendiente solo encontrará solución a través del “diálogo diplomático bolivariano”, una posición que según reportó el medio, marca el tono de la actual postura oficial frente a Washington.
De acuerdo con la información publicada, Rodríguez pidió al Gobierno de Estados Unidos un cese inmediato de lo que considera interferencias en los asuntos internos venezolanos. La dirigente venezolana expresó: “Ya basta de órdenes de Washington”, dejando claro que Caracas no acepta directrices externas en su política nacional ni admite injerencias internacionales. Según consignó el medio, Rodríguez afirmó que “vamos con espíritu de grandeza, de dignidad y de honor”, reflejo de una narrativa que pone el acento en la defensa de la soberanía como principio rector de la gestión gubernamental.
En sus declaraciones frente a los trabajadores presentes en Anzoátegui, Rodríguez vinculó la situación actual de Venezuela con los efectos que han tenido las presiones y sanciones internacionales impulsadas por sectores que describió como “fascismo” y “extremismo”. Según detalló el medio, la líder política sostuvo que “le ha costado muy caro a esta República tener que encarar las consecuencias del fascismo, del extremismo”, recalcando que la principal prioridad de su gestión es mantener la defensa de la patria y su integridad territorial.
El tono de confrontación con Washington estuvo presente durante todo el acto, según reportó la fuente original. La dirigente hizo énfasis en que cualquier persona o grupo que promueva el daño o busque afectar de manera negativa la vida nacional venezolana debe ser rechazado y apartado de la vida política y social del país. En palabras de Rodríguez, “quienes busquen el daño y el mal, que sean completamente rechazados y separados de la vida nacional de esta patria”, transmitiendo así un mensaje dirigido tanto al contexto internacional como al interno.
En ese mismo escenario, Rodríguez se refirió de manera explícita a la oposición venezolana, criticando a quienes han solicitado la imposición de bloqueos, la intervención extranjera o han celebrado la posibilidad de bombardeos en territorio venezolano. Según publicó el medio, la dirigente declaró que quienes han tomado esas posiciones “no merecen nuestro gentilicio, nuestra identidad y muchísimo menos el reconocimiento del pueblo venezolano”. Este señalamiento da cuenta de las profundas diferencias entre el oficialismo y sectores opositores sobre la estrategia para lidiar con la presión internacional y la resolución de la situación política interna.
Rodríguez ha manifestado recientemente no tener “temor alguno” al momento de abordar las distintas controversias entre Caracas y la Administración de Donald Trump. El medio informó que Rodríguez enfatizó también que, en caso de ser necesario acudir a Washington en calidad de presidenta encargada, lo haría “de pie, no arrastrada”, haciendo referencia a lo que considera una postura firme en la defensa del país ante actores extranjeros.
En la misma cobertura, se menciona que el presidente de Estados Unidos ha afirmado en varias ocasiones que su administración mantiene una política de cooperación con las nuevas autoridades de Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro. Según consigna el medio, la Casa Blanca ha asegurado que Venezuela tendrá un futuro altamente positivo bajo la gestión de las actuales autoridades respaldadas por Estados Unidos. A pesar de estas declaraciones, los detalles sobre los plazos para una transición democrática en Venezuela no han sido especificados, en tanto aún no se ha confirmado una fecha para una invitación oficial de Rodríguez a la Casa Blanca.
El texto también señala que Delcy Rodríguez continúa figurando en la lista de personas sancionadas por el Gobierno estadounidense. Esta condición añade complejidad al panorama diplomático entre ambos países y refuerza la postura venezolana sobre el rechazo de cualquier injerencia externa, según el abordaje recogido por la fuente informativa.