Disciplina multa al Espanyol y le apercibe de cierre de estadio por el botellazo a Gazzaniga

El comité disciplinario de la RFEF impone al club barcelonés una sanción económica y advierte sobre la posible clausura total del RCDE Stadium tras el incidente con el portero argentino durante el enfrentamiento frente al conjunto gerundense

Guardar

La sanción dispuesta por el Comité de Disciplina de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) se impuso tras confirmarse los incidentes ocurridos la noche del viernes en las instalaciones del RCDE Stadium, durante el encuentro en que el Girona FC visitó al RCD Espanyol de Barcelona. De acuerdo con la información publicada por la RFEF, el hecho determinante se produjo cuando Paulo Gazzaniga, portero argentino del equipo visitante, recibió el impacto de una botella arrojada desde las gradas mientras se disputaba el derbi catalán, partido que terminó con un marcador de 0-2 a favor del conjunto gerundense.

Según consignó el medio, el órgano disciplinario consideró acreditada la alteración grave del orden público dentro del estadio, en cumplimiento del artículo 107 del Código Disciplinario de la RFEF, en el nivel denominado como grado medio. Este artículo regula las infracciones relacionadas con la seguridad y el correcto desenvolvimiento de los partidos. El comité determinó que se trata de la primera ocasión en la presente temporada en que se registra un incidente de este tipo en el RCDE Stadium con el club blanquiazul como local.

El medio detalló que la resolución contempla dos medidas principales: la imposición de una multa económica que puede alcanzar los 6.000 euros y una advertencia formal de cierre total del estadio en caso de que se repita un episodio semejante. La sanción busca prevenir que los asistentes al campo reincidan en comportamientos que representen riesgos para los participantes y el desarrollo de los partidos. El RCDE Stadium, que habitualmente acoge a miles de aficionados en los partidos del Espanyol, queda así bajo observación, con la amenaza de clausura aplicable ante nuevos incidentes de gravedad.

El medio especificó que este nuevo castigo se suma a una sanción de menor cuantía impuesta previamente al Espanyol tras el derbi catalán del 3 de enero frente al FC Barcelona. En esa ocasión, se aplicó una multa leve, estimada en alrededor de 300 euros, ya que aunque hubo incidentes, ningún objeto impactó efectivamente a los jugadores visitantes. El Comité diferenciaba así las consecuencias en función del riesgo materializado y la reiteración de este tipo de conductas.

Los hechos que motivaron la sanción fueron observados con preocupación por las autoridades del fútbol español, que interpretan el lanzamiento de objetos al campo de juego como una amenaza concreta tanto para la integridad de los futbolistas como para la imagen del deporte. El caso del botellazo contra Paulo Gazzaniga constituye la base para la severidad del apercibimiento actual, puesto que el impacto afectó directamente al portero durante el desarrollo del encuentro, lo cual agravó la circunstancia en comparación con incidentes anteriores.

El artículo 107 del Código Disciplinario de la RFEF establece que los clubes pueden ser multados económicamente y enfrentarse a otras medidas, incluyendo el cierre total de sus estadios, si se comprueba la existencia de conductas peligrosas. Tal como detalló la RFEF, el Grado Medio se aplica cuando los hechos no suponen reincidencia y el riesgo ha sido material pero no se han producido daños físicos graves. La advertencia de clausura persigue evitar que la reiteración de estos actos desemboque en consecuencias más severas tanto para la institución como para su afición.

Según publicó la RFEF, el partido entre el Espanyol de Barcelona y el Girona FC fue escenario de un clima de alta tensión, de modo que el objetivo del dictamen disciplinario no solo apunta a castigar la alteración del orden, sino también a advertir sobre la responsabilidad del club en la prevención y control de la conducta de los espectadores en próximos encuentros. La federación enfatizó la obligación de los clubes de colaborar activamente con las fuerzas de seguridad y de implementar medidas adicionales de vigilancia para reducir el riesgo de hechos ilícitos dentro del recinto deportivo.

El incidente entre Espanyol y Girona incrementó la atención sobre los mecanismos de control empleados en los estadios españoles. Durante jornadas recientes, la RFEF ha insistido en la importancia del cumplimiento de las normativas, subrayando los peligros asociados al arrojamiento de objetos al terreno de juego y recordando las posibles consecuencias administrativas que acarrea para las entidades involucradas, incluido el cierre temporal o definitivo de las instalaciones deportivas.

El club barcelonés dispone de la posibilidad de recurrir la sanción ante los órganos correspondientes, aunque de momento la advertencia de cierre delimita un escenario de tolerancia cero frente a futuras conductas similares. El medio recordó que tanto la cuantía de la multa como el posible cierre del estadio constituyen herramientas disciplinarias incluidas en la reglamentación de la RFEF para promover la convivencia y salvaguardar tanto a los jugadores como al público en general.

Estos antecedentes adquieren relevancia en el contexto de las rivalidades deportivas en el fútbol español, donde los organismos reguladores buscan reforzar la seguridad y evitar la repetición de incidentes que puedan empañar el correcto desarrollo de los encuentros. El informe de la RFEF subrayó la gravedad de los hechos ocurridos en el derbi catalán y la necesidad de que tanto el club sancionado como el resto de entidades asuman su responsabilidad en la erradicación de prácticas que vulneren las normas establecidas.