ACNUR respondió a 24 declaraciones de emergencia activas en 16 países durante 2025 con crisis prolongadas

Casi 52 millones de personas sufren desplazamientos forzados, mientras ACNUR alerta sobre la falta de recursos para afrontar la escalada de crisis humanitarias, conflictos intensificados y catástrofes naturales que agravan la situación en varias regiones del mundo

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Las crisis humanitarias y los conflictos armados mantienen desplazadas a casi 52 millones de personas en todo el mundo, una cifra que representa cerca de un tercio de las necesidades globales de financiación para la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en 2026. Según informó ACNUR en su Informe de Impacto 2025, las perspectivas para el próximo año anticipan un aumento relevante en la demanda de ayuda, agravada por la prolongación e intensificación de los conflictos y el impacto de catástrofes naturales.

De acuerdo con la información recogida por el medio, a lo largo de 2025, ACNUR gestionó 24 declaraciones de emergencia activas en 16 países. De esas, 10 correspondieron a emergencias nuevas y, dentro de ese grupo, siete se catalogaron como las más severas y de mayor complejidad. Las regiones más afectadas incluyeron Sudán, Sudán del Sur y Chad, donde el número de personas necesitadas de protección y asistencia humanitaria aumentó de manera significativa. El director de Emergencias y Apoyo a los Programas de ACNUR, Ayaki Ito, explicó que estas situaciones se desarrollaron en un entorno caracterizado por "conflictos prolongados, desastres recurrentes y brotes de violencia, además de riesgos naturales".

El informe de ACNUR detalló que durante 2025 la agencia ofreció protección y ayuda de emergencia en varios de los escenarios más difíciles del planeta. Una de las intervenciones incluyó el abastecimiento de agua potable a alrededor de 500.000 personas en Sudán, mientras que quienes regresaron a Afganistán recibieron apoyo económico para unas 500.000 personas. Asimismo, la asistencia alcanzó a 120.000 personas sirias en retorno a su país de origen. El impacto de la guerra en Ucrania también se reflejó con más de un millón de servicios prestados tanto a desplazados internos como a refugiados en países de acogida vecinos.

Según consignó ACNUR, la preparación y la capacidad de respuesta frente a emergencias dependen en gran medida del acceso a recursos financieros sostenidos y suficientes. Durante 2025, la agencia alertó que recortes en la financiación limitaron severamente la velocidad, alcance y extensión de las operaciones de asistencia. Las restricciones presupuestarias implicaron que muchas personas desplazadas no recibieron todo el apoyo necesario, poniendo en riesgo su bienestar y supervivencia.

Para 2026, la organización predice que la persistencia de la inestabilidad y los enfrentamientos en países como la República Democrática del Congo, Sudán, Sudán del Sur, Ucrania y Venezuela no solo seguirán generando desplazamientos, sino que también incrementarán la presión sobre comunidades ya muy vulnerables. El reporte de ACNUR advierte que los desplazamientos forzados afectan casi a 52 millones de personas, mientras la demanda por ayuda básica y servicios de protección continúa en ascenso.

El informe también hizo énfasis en que las necesidades humanitarias continuarán creciendo durante el año en curso, a medida que nuevos desplazamientos surgen por el agravamiento e intensificación de los conflictos armados y las catástrofes naturales. El director de Emergencias y Apoyo a los Programas de ACNUR, Ayaki Ito, subrayó que “los conflictos se están intensificando, generando nuevos desplazamientos y agravando el sufrimiento de millones de personas que ya se encuentran desplazadas y lo han perdido todo”. También hizo un llamado a la comunidad internacional para que mantenga su compromiso con estas poblaciones y aborde las causas estructurales que originan los desplazamientos forzosos.

El medio detalló que, pese a las adversidades, ACNUR continuará aplicando su experiencia, movilizando sus redes y herramientas disponibles para fortalecer la preparación ante crisis y responder con intervenciones orientadas a salvar vidas. Además de las acciones directas en contextos de emergencia, la agencia aboga por avanzar hacia la autosuficiencia de los desplazados y por encontrar soluciones duraderas a cada situación humanitaria.

ACNUR reportó que muchas de sus operaciones más complejas requirieron respuestas integrales, lo cual incluyó asistencia en agua, salud, alojamiento, protección frente a riesgos de violencia y apoyo a la reintegración de personas retornadas. La agencia señaló que el financiamiento limitado impactó de forma directa en la magnitud de su respuesta, dejando a numerosas comunidades expuestas a condiciones precarias dentro y fuera de sus países de origen.

Finalmente, la alerta del organismo pone de manifiesto la persistencia de varios focos de conflicto y violencia que dificultan una mejora de la situación de quienes se ven obligados a abandonar sus hogares. El reto, según subraya ACNUR, consiste en sostener el apoyo internacional y reforzar la capacidad de respuesta para asegurar la atención adecuada a millones de desplazados que enfrentan condiciones cada vez más complejas.