El ECDC desaconseja el uso de la doxiciclina como medida poblacional para prevenir infecciones de transmisión sexual

Expertos europeos advierten sobre los riesgos asociados al consumo indiscriminado de ciertos antibióticos para evitar enfermedades de transmisión sexual, enfatizando que su empleo debe limitarse a situaciones específicas y bajo estricta supervisión profesional ante el peligro de generar resistencias bacterianas

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El informe del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés) señala que en el año 2023, la resistencia a la tetraciclina en las cepas de 'Neisseria gonorrhoeae' presentes en la Unión Europea y el Espacio Económico Europeo alcanzó el 58,4%. Este dato sirve de contexto para una advertencia central: el uso de la doxiciclina como profilaxis posexposición (doxi-PEP) no debe generalizarse como estrategia para prevenir infecciones de transmisión sexual (ITS) bacterianas, según informó el propio ECDC. El organismo europeo aconseja la evaluación individual bajo criterio profesional, debido al riesgo de generar e incrementar resistencias bacterianas.

De acuerdo con la nueva guía publicada por el ECDC, la doxiciclina -un antibiótico del grupo de las tetraciclinas- no es recomendable como una medida poblacional de prevención. El documento advierte que su implementación indiscriminada puede acelerar el desarrollo de resistencia antimicrobiana, no únicamente en patógenos responsables de ITS, sino también en otras bacterias y en organismos comensales del microbioma humano. El ECDC fundamenta su postura en el análisis de múltiples estudios y la evolución de los patrones de resistencia registrados en la región.

Según consignó el medio, el análisis del ECDC se basa en el incremento sostenido de casos de ITS bacterianas detectados en el continente europeo durante los últimos años. Entre 2019 y 2023, las tasas de notificación aumentaron notablemente: la clamidia registró un alza del 16%, mientras que la gonorrea mostró un crecimiento del 138% y la sífilis del 53%. Este repunte afecta de manera desproporcionada a los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres. Frente a este repunte epidemiológico, la profilaxis posexposición con doxiciclina ha emergido en la práctica clínica y, en ocasiones, como autoconsumo, especialmente en estos grupos poblacionales.

El mecanismo de acción de la doxi-PEP consiste en la administración de una dosis única de 200 miligramos en un intervalo que va de las primeras 24 horas a, como máximo, 72 horas tras una relación sexual sin protección. Estudios clínicos citados por el ECDC, y recogidos por el medio, muestran que este protocolo es efectivo para reducir la incidencia de clamidia y sífilis en hombres que tienen sexo con hombres y mujeres transgénero con antecedentes de ITS. No obstante, los mismos estudios refieren que su beneficio es limitado respecto a la prevención de la gonorrea, dadas las altas tasas preexistentes de resistencia bacteriana en la región analizada.

Entre los principales riesgos resaltados en la guía del ECDC figura el aumento de la resistencia a los antimicrobianos, una amenaza que impacta tanto a nivel individual como colectivo. La extensión del uso de doxiciclina podría llevar, explica el informe citado, a una menor efectividad no solo en el tratamiento de infecciones de transmisión sexual sino también en otras infecciones que requieren el empleo de estas moléculas farmacológicas. También se indica que bacterias como 'Staphylococcus aureus' y otros organismos que conviven naturalmente con el ser humano podrían desarrollar resistencia, con implicaciones sanitarias de gran complejidad.

En lo que respecta a la estrategia terapéutica, el ECDC enfatiza que la doxi-PEP debe reservarse exclusivamente a los casos con mayor riesgo, priorizando la prevención de la sífilis y limitando su uso a aquellos grupos con mayor exposición comprobada y vulnerabilidad. La guía señala que esta intervención no se debe ofrecer como única medida, sino que debe integrarse en un marco que combine controles periódicos, vacunación, prevención del VIH y servicios para notificación y seguimiento de parejas expuestas, precisa el medio.

De acuerdo con la información publicada, el organismo europeo también subraya la importancia de reevaluar periódicamente las necesidades y condiciones particulares de cada usuario de la profilaxis. Recomienda brindar información detallada sobre los beneficios y riesgos asociados, incluyendo la incertidumbre respecto a su seguridad en el largo plazo y el peligro potencial de favorecer la aparición de resistencias bacterianas.

El ECDC recuerda que la expansión del uso de la doxi-PEP mediante prescripción médica fuera de indicación y el autoconsumo ha cobrado relevancia en años recientes, por lo que insiste en la cautela y en la necesidad de una deliberación médica fundamentada antes de indicar este antibiótico para la prevención de ITS. La nueva directriz advierte sobre la importancia de actuaciones guiadas por criterios clínicos y epidemiológicos sólidos, evitando la generalización de su empleo entre la población sin distinción de grupos de riesgo.

La actualización de la recomendación responde al contexto del incremento ya mencionado de infecciones bacterianas de transmisión sexual, con el objetivo de evitar que las estrategias de prevención contribuyan inadvertidamente al fortalecimiento de la resistencia antimicrobiana, complicando el futuro manejo de estas enfermedades. Según el ECDC, la vigilancia constante y la integración de distintas medidas preventivas constituyen la base para afrontar de manera efectiva los desafíos que presentan las ITS en el continente europeo y el Espacio Económico Europeo.