Laura Zornoza
Limassol (Chipre), 16 ene (EFE).- Chipre afronta su recién iniciada presidencia del Consejo de la Unión Europea con la misión de influir en la agenda comunitaria más allá de la perenne cuestión de la ocupación turca de parte de la isla desde 1974, que les sitúa en una posición única para seguir defendiendo el apoyo a Ucrania o ser un puente de la UE a Oriente Medio, entre otros objetivos.
"Llevo en política europea desde 2011 y recuerdo que hubo muchos años en los que éramos un país de un solo asunto y pedíamos que se interviniera cada vez que salía la palabra 'Turquía'. Este ya no es el caso", aseguró el presidente chipriota, Nikos Jristodulidis, en un encuentro con medios en Nicosia para marcar el inicio de la presidencia semestral de su país, que asumen por segunda vez desde su entrada en la UE, en 2004.
Jristodulidis, que curiosamente ejerció de portavoz de la primera presidencia chipriota en 2012, recuerda bien la etapa en la que su país aprovechaba cada cumbre de líderes europeos para pedir el apoyo de sus socios en la condena de las operaciones turcas de prospección de hidrocarburos en las aguas de la Zona Económica Exclusiva de Chipre.
Nicosia, que logró entonces un régimen de sanciones para los responsables de las actividades de perforación no autorizadas, busca ahora pasar página de esa época y, sin olvidar la ocupación, prefiere presentarse a sus socios europeos como, por ejemplo, el territorio comunitario más cercano a Oriente Medio (18 minutos de vuelo a Líbano y media hora a Tel Aviv, según Jristodulidis).
El ministro chipriota de Exteriores, Constantinos Kombos, subraya que factores como la historia, la geografía y un intenso trabajo diplomático colocan a Chipre como actor clave en Oriente Medio y han cimentado relaciones "excelentes" con países como Egipto, Jordania, Emiratos Árabes Unidos e Israel, una zona con un "enorme potencial para la UE" si se trabaja de forma conjunta.
"Siempre hay hueco para incrementar nuestra red de relaciones, especialmente en esta región. La UE no puede ignorarla", insistió Kombos.
Por ello, los líderes del sur del Mediterráneo -incluyendo el turco Recep Tayyip Erdogan pese a las tensiones entre ambos países- también han sido invitados a la cumbre informal de los Veintisiete en Chipre, prevista para los días 23 y 24 de abril.
Por otro lado, el hecho de que un 36 % de su territorio esté ocupado por Turquía permite a Nicosia hablar "desde la experiencia" sobre la importancia del respeto a la integridad territorial, la soberanía y la independencia, "sea en Ucrania o en Dinamarca y Groenlandia", apuntó la viceministra de Asuntos Europeos, Marilena Raouna.
"Somos el único Estado miembro bajo ocupación extranjera y podemos entender a Ucrania mucho mejor que cualquier otro país de la UE", afinó Jristodulidis.
Desde la intervención militar turca en 1974, la isla está dividida en dos: la República de Chipre, de cultura griega y miembro de la UE, y la República Turca del Norte de Chipre, sólo reconocida por Ankara.
Desde el centro de conferencias Filoxenia, al sureste de Nicosia, la viceministra de Asuntos Europeos explica que sólo hace falta mirar por la ventana para ver una prueba tangible de ese capítulo de su historia: en la colina de la cadena montañosa que atraviesa la capital del país hay dibujada una inmensa bandera de la República Turca de Chipre del Norte junto al lema "Qué feliz es aquel que dice yo soy turco".
"Esa es la marca de la ocupación con la que los chipriotas, ciudadanos europeos, tienen que vivir cada día", apunta Raouna.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha aprovechado su paso por Chipre para visitar la llamada "Línea Verde", la "tierra de nadie" desmilitarizada y patrullada permanentemente por Naciones Unidas en mitad del centro histórico de Nicosia que separa ambos territorios.
Tras un paseo que calificó de "muy conmovedor", Von der Leyen recalcó que un acuerdo "pleno, justo y duradero" para Chipre y todos sus ciudadanos es una "prioridad absoluta" para la UE y espera "un nuevo ímpetu" en esta dirección en 2026.
"Hoy, vuestro país está en el cruce de continentes y culturas. Esto da a Chipre y los chipriotas una experiencia única en el diálogo, las negociaciones y la diplomacia. Son habilidades que serán importantes (...) para navegar juntos en las turbulentas aguas geopolíticas", concluyó Von der Leyen. EFE