Bangkok, 10 ene (EFE).- Al menos dos personas murieron en Filipinas en la procesión del Nazareno Negro, la mayor manifestación de la fe católica en Asia, que este año reunió a 9,6 millones de participantes, una aglomeración que afectó la salud de un millar de fieles, 29 de los cuales siguen bajo cuidados médicos.
Según la Iglesia de Manila, la procesión -que consiste en seis kilómetros de trayecto- finalizó este sábado casi 31 horas después de haber comenzado, lo que la convierte en la más larga de la historia, con una de las participaciones más altas.
El portavoz de esta edición, el padre Robert Arellano, dijo que unas 1.700 personas sufrieron afecciones menores como mareos o esguinces, mientras otros 29 casos "se encuentran bajo estrecha vigilancia", según es citado por la agencia pública de Filipinas PNA.
Medios locales aseguran que un fotoperiodista filipino es uno de los fallecidos, sin que esto haya sido confirmado por las autoridades, que esperan actualizar más tarde el estado de los lesionados.
Como cada año, el Cristo de tez tostada -con el que se identifican millones de personas en Filipinas- fue trasladado desde la explanada del Grandstand Quirino hasta la iglesia de Quiapo en la capital, un periplo difícil de completar debido a la multitud que se abalanza sobre el carruaje que lleva al Nazareno e impide su avance.
Solo durante el viernes, la Policía Nacional de Filipinas estimó que 7,3 millones de devotos se congregaron en varias partes de Manila para ver pasar el vehículo que porta la imagen sagrada, protegida por cristales que los más eufóricos intentan tocar para pedirle milagros de variada índole.
La Policía desplegó a unos 18.000 agentes, mientras que otros miles de voluntarios y trabajadores asistieron en las áreas de primeros auxilios y logística.
A esto se suma el grupo de cofrades que protegió la vitrina con el Cristo y que bajaba a quienes se colgaban del crucifijo durante la procesión, transmitida por televisión nacional.
El Nazareno Negro data del siglo XVI, el primero de los más de tres siglos de la colonización española del ahora principal país católico de Asia, y la marcha conmemora la fecha en que la figura fue trasladada desde el barrio de Intramuros a su actual morada en el angosto barrio de Quiapo.
Tallada en México, una leyenda cuenta que el galeón procedente de Acapulco se incendió cerca del archipiélago otorgándole su característica tez oscura, una de las razones por las que los filipinos se identifican tanto con la talla. EFE
(foto)