Un estudio descubre que la concha del mejillón es un mejor abrasivo que otros utilizados en la industria textil

Investigadores de la Universidad del País Vasco y el MIT determinaron que la arena de conchas de mejillón resulta más eficiente y ecológica al tratar telas vaqueras, lo que podría revolucionar prácticas industriales poco sostenibles, según anunciaron sus responsables

Guardar

El grupo de investigación Materiales + Tecnologías (GMT) de la Universidad del País Vasco (EHU) y el Massachusetts Institute of Technology (MIT) han puesto a prueba un nuevo método para el desgaste de tela vaquera utilizando conchas de mejillón desechadas, después de que una empresa multinacional del sector textil solicitara una alternativa más ecológica y eficiente en sus procesos. Según publicó la EHU en un comunicado, la arena resultante del triturado de conchas de mejillón se presenta como un abrasivo más eficaz y con menor impacto ambiental que otros materiales empleados tradicionalmente.

El proceso tradicional de obtención del aspecto envejecido en los tejidos vaqueros recurría al lanzamiento de arena de sílice a alta presión contra la tela. De acuerdo con la EHU, este método provocó serios problemas de salud entre el personal encargado, ya que la exposición a sílice sin las debidas medidas de protección provocó casos de silicosis, una enfermedad pulmonar con elevada letalidad. Esta circunstancia llevó a la industria textil a abandonar la técnica del chorro de arena, sustituyéndola por procesos alternativos como tratamientos químicos oxidantes y técnicas láser. Sin embargo, estos métodos presentan limitaciones tanto en calidad de acabado como en riesgo ambiental y toxicidad.

Ante la necesidad de una solución sostenible, los investigadores optaron por explorar las posibilidades del reciclaje de residuos provenientes de la industria alimentaria, específicamente de mejillones. Según informó la EHU, la idea surgió a partir de la sugerencia de la misma multinacional textil que buscaba nuevas fórmulas para el tratamiento vaquero. Así, se inició una serie de pruebas con conchas obtenidas de establecimientos hosteleros que de otra manera las desecharían. El investigador Juan Luis Osa detalló la logística del experimento: “El proceso consiste en lavar las cáscaras con agua, esterilizar la materia con un tratamiento térmico, molerla en un molino, tamizarla y finalmente proyectar a presión el residuo generado contra el tejido vaquero con una pistola de aire comprimido”, según citó el comunicado de EHU.

Osa manifestó que las pruebas, realizadas con conchas recogidas en bares de San Sebastián, confirmaron la superioridad del nuevo material respecto al granate, mineral abrasivo comúnmente usado en la actualidad. Se observó que la arena de concha permite un resultado más eficiente en términos de desgaste y consumo del producto. Se requiere una cantidad menor para alcanzar el aspecto envejecido buscado, lo que reduce el volumen de residuo y optimiza el proceso.

La investigadora Cristina Peña, en declaraciones recogidas por la EHU, señaló que la principal ventaja radica en la reducción del impacto ambiental y en la ausencia de los riesgos asociados tanto a la sílice como a algunos productos químicos empleados en la industria. Cada año la industria alimentaria global desecha aproximadamente 1,5 millones de toneladas de cáscaras de mejillón, materiales que apenas encuentran usos industriales. “Tiene un menor impacto ambiental que los abrasivos tradicionales y químicos”, subrayó Peña.

El estudio se inscribe en la actual tendencia de buscar procesos industriales más sostenibles, aprovechando residuos de gran volumen para mejorar la eficiencia y la seguridad en etapas críticas de la fabricación textil. Los responsables del proyecto confirman que la arena proveniente de conchas de mejillón puede servir como sustituto de materiales que se consideran menos seguros o menos ecológicos. Esta investigación realizada por la EHU y el MIT apunta a ampliar el uso de tecnologías basadas en economía circular en sectores industriales de alcance global, según expuso la propia universidad vasca.