Kaja Kallas remarcó que el patrón de ataques masivos como el registrado en Ucrania se mantendrá mientras el país no cuente con el apoyo suficiente para frenar el avance ruso, subrayando el impacto que la reciente ofensiva podría tener en la seguridad de Europa y Estados Unidos. La jefa de la diplomacia europea condicionó la posibilidad de romper esta dinámica a un fortalecimiento significativo de la defensa aérea en la región y a la adopción de sanciones más estrictas contra Moscú. Según informó la agencia EFE, Kallas se refirió directamente al lanzamiento del misil balístico hipersónico Oréshnik por parte de Rusia sobre territorio ucraniano, calificando el acto como una escalada del conflicto y una advertencia tanto para Europa como para Estados Unidos.
De acuerdo con lo publicado por EFE, Kallas exhortó a los países de la Unión Europea a revaluar sus reservas de defensa aérea y a incrementar la presión sobre el gobierno ruso mediante nuevas sanciones, con el objetivo de incrementar los costos del conflicto para Moscú. En una declaración realizada en su cuenta de X, la principal representante de la política exterior europea enfatizó la necesidad de actuar de inmediato para evitar que la guerra continúe escalando y manifestó que la decisión de Rusia de emplear el misil Oréshnik representa una intensificación clara de las hostilidades.
La funcionaria europea también atribuyó la responsabilidad de prolongar el conflicto al presidente ruso, Vladímir Putin, señalando que la respuesta del Kremlin a las propuestas diplomáticas ha sido el uso reiterado de armamento de alta capacidad destructiva. Kallas afirmó que Putin "no quiere la paz", y destacó que, a los esfuerzos internacionales por alcanzar un alto el fuego, Rusia ha contestado con más lanzamiento de misiles y destrucción, según reportó EFE.
El Ministerio de Defensa ruso confirmó, en declaraciones recogidas por EFE, que el ataque con el misil hipersónico Oréshnik constituye una represalia por un presunto atentado con drones registrado a finales de diciembre contra una residencia de Vladímir Putin. Esta versión sostiene que la ofensiva rusa ocurrió después de ese incidente en el que, según Moscú, se habría pretendido atacar las instalaciones personales del mandatario ruso. Ucrania ha negado esas acusaciones, mientras que la veracidad del atentado también fue puesta en duda por líderes internacionales, incluido el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, según consignó EFE.
El lanzamiento reciente marca la segunda utilización documentada del misil Oréshnik por parte de las fuerzas armadas rusas en Ucrania. El arma, que Vladímir Putin anunció oficialmente para su entrada en servicio a finales de 2025, tuvo su primera aparición en operaciones militares en diciembre de 2024 con un ataque dirigido contra una fábrica militar en la región ucraniana de Dnipropetrovsk, apuntó la agencia EFE.
Características del misil Oréshnik, detalladas por el medio EFE, incluyen su alcance medio y la capacidad de portar cabezas nucleares, atribuyéndole la posibilidad teórica de atacar objetivos ubicados a miles de kilómetros de distancia y de alcanzar un alto grado de precisión, con un margen de error de apenas unas decenas de metros. Estas características refuerzan la preocupación expresada por líderes europeos sobre el aumento de la amenaza militar sobre Ucrania y el potencial riesgo para la seguridad regional más allá de sus fronteras.
El lanzamiento de este tipo de armamento en el actual contexto bélico se interpreta, según diversas voces recogidas por EFE, como una demostración del alcance de las capacidades militares rusas y una señal al bloque occidental sobre las intenciones del Kremlin en el terreno de la confrontación armada. Las autoridades ucranianas rechazan la versión de Moscú sobre el supuesto ataque a Putin, insistiendo en que nunca ha existido un intento de atentar contra la residencia del mandatario ruso.
Mientras la tensión en el este europeo no cede y la diplomacia internacional analiza nuevas respuestas, la principal representante de la política exterior europea mantiene que la única salida para detener la ofensiva pasa por incrementar tanto los recursos defensivos como la presión económica sobre Moscú. EFE citó las palabras de Kaja Kallas: "El uso por parte de Rusia de un misil Oréshnik es una clara escalada contra Ucrania y una advertencia a Europa y a Estados Unidos. Los países de la UE deben profundizar en sus reservas de defensa aérea y actuar ahora. También debemos aumentar aún más el coste de esta guerra para Moscú, entre otras cosas mediante sanciones más duras".
Rusia ha recurrido al empleo de misiles de última generación en situaciones donde busca demostrar su capacidad de respuesta ante incidentes que interpreta como amenazas directas a su liderazgo. El empleo del Oréshnik, reportó EFE, refuerza las señales enviadas desde el Kremlin sobre el costo de persistir en medidas diplomáticas y presiones occidentales que no incluyan concesiones por parte de Ucrania y sus aliados.
En el panorama inmediato, las palabras de Kallas, reproducidas por la agencia EFE, reflejan la preocupación de la Unión Europea por el ritmo y la intensidad de la escalada militar registrada durante las últimas jornadas del conflicto, así como el temor ante la posibilidad de que los ataques con armamento avanzado puedan repetirse o abarcar nuevas áreas de acción. A la par, la discusión diplomática sigue centrada en la búsqueda de mecanismos que permitan tanto proteger el espacio aéreo ucraniano como aumentar la presión sobre el régimen de Vladímir Putin.