El grupo colombiano Clan del Golfo, también conocido como Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), inició en septiembre en Doha, Catar, una mesa de diálogo de paz con el gobierno del presidente Gustavo Petro, con la participación de países mediadores como Catar, España, Noruega y Suiza. Durante estas rondas, las partes pactaron la creación de tres zonas especiales en el norte y oeste de Colombia para la ubicación temporal de combatientes de la organización desde marzo próximo. Este proceso de negociación transcurre mientras Washington anunció la designación del Clan del Golfo como organización terrorista extranjera, un hecho que marca un nuevo giro en la cooperación entre Estados Unidos y Colombia en materia de narcotráfico y seguridad regional.
De acuerdo con EFE, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, comunicó este martes la nueva clasificación del Clan del Golfo como Organización Terrorista Extranjera (FTO) y como Terrorista Global Especialmente Designado (SDGT). Rubio afirmó que se trata de una "organización criminal violenta y poderosa con miles de miembros" cuya principal fuente de ingresos es el narcotráfico de cocaína, recurso que la banda utiliza para financiar acciones violentas y actividades delictivas.
El funcionario estadounidense señaló que el Clan del Golfo ha sido responsable de ataques contra funcionarios públicos, agentes del orden, fuerzas militares y civiles en Colombia. Según lo declarado en el comunicado divulgado por el Departamento de Estado y recogido por el medio EFE, Washington empleará "todas las herramientas disponibles para proteger" a los Estados Unidos y emprender acciones para detener las campañas de violencia y terror de los cárteles internacionales y organizaciones criminales transnacionales. Rubio subrayó el compromiso de su gobierno de impedir el acceso a recursos y financiamiento por parte de estos actores terroristas.
La designación del Clan del Golfo como organización terrorista extranjera coincide con tensiones recientes entre Estados Unidos y Colombia, en especial tras la expansión de la campaña antidrogas de la administración Donald Trump en el Caribe y el Pacífico oriental, operaciones que generaron cruces de declaraciones entre Trump y el presidente colombiano Gustavo Petro, reportó EFE. El nuevo estatus legal asignado al Clan del Golfo otorga a las autoridades estadounidenses un marco extendido de acción que incluye medidas como el congelamiento de fondos y la posibilidad de imputar cargos penales a individuos o entidades que brinden apoyo directo o indirecto al grupo.
El Clan del Golfo es identificado como el heredero de las extintas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y se considera la mayor banda criminal de Colombia, con una estructura de cerca de 9.000 miembros, tal como detalló EFE. Sus actividades principales incluyen el tráfico de cocaína, la minería ilegal y el tráfico de migrantes. La organización ha estado implicada en numerosos episodios de violencia que han afectado tanto a figuras oficiales como a la población civil colombiana.
El proceso de diálogo de paz entre el gobierno colombiano y el Clan del Golfo se desarrolla en varias fases, empezando por una etapa de "construcción de confianza". Tras la segunda ronda, ambas partes acordaron establecer las mencionadas zonas especiales para la concentración temporal de integrantes de la organización, una medida programada para iniciar en marzo, según consignó EFE.
Desde el retorno de Donald Trump a la presidencia estadounidense en enero, Washington ha ampliado la lista de grupos considerados organizaciones terroristas, incluyendo a los seis principales cárteles mexicanos—Sinaloa, Jalisco Nueva Generación, Noreste, del Golfo, Carteles Unidos y la Nueva Familia Mexicana—además de bandas transnacionales como Tren de Aragua, la Mara Salvatrucha (MS-13) y Barrio 18, así como organizaciones ecuatorianas como Los Lobos y Los Choneros, y el Cartel de los Soles, que según la administración estadounidense estaría liderado por el presidente venezolano Nicolás Maduro, una acusación rechazada oficialmente por Caracas.
La decisión del Departamento de Estado sobre el Clan del Golfo fortalece el marco de cooperación bilateral en la persecución del narcotráfico y el crimen organizado, al otorgar a las autoridades estadounidenses instrumentos legales para judicializar actividades de financiación, apoyo logístico y cualquier forma de colaboración con la organización. EFE detalló que este estatus permite congelar fondos, bloquear activos y procesar penalmente a quienes mantengan nexos con la banda, tanto dentro como fuera de los Estados Unidos.
Washington ha reiterado que mantendrá la vigilancia sobre los flujos financieros y las operaciones transnacionales vinculadas al Clan del Golfo, con el objetivo de frenar el tráfico de drogas y desarticular las redes de apoyo globales que sustentan a la organización criminal. La clasificación del grupo como organización terrorista se inscribe en la estrategia estadounidense más amplia, que busca enfrentar tanto a cárteles latinoamericanos como a redes delictivas de alcance global, en colaboración con gobiernos de la región.
El medio EFE destacó que esta serie de acciones legales internacionales modifica tanto el escenario político bilateral como las condiciones para el diálogo de paz en Colombia, al aumentar la presión sobre los actores involucrados e intensificar la cooperación internacional en materia de seguridad y justicia.
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