Redacción América, 4 dic (EFE).- Latinoamérica y el Caribe elevaron su inversión en investigación y desarrollo (I+D) en los últimos años, especialmente después del impacto de la pandemia, pero el crecimiento sigue siendo insuficiente y continúa concentrado en un puñado de países, según el informe 'El Estado de la Ciencia 2025', elaborado por la Red Iberoamericana de Indicadores de Ciencia y Tecnología (RICYT), la OEI (Organización de Estados Iberoamericanos) y la Unesco.
La región experimentó una expansión sostenida del PIB entre 2014 y 2023, cercana al 60 %, pero la inversión en I+D creció a un ritmo menor. Tras una caída entre 2015 y 2019, el gasto repuntó en 2020 y mantuvo una tendencia ascendente, aunque más lenta que la actividad económica, detalla el informe.
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En 2023, Brasil aportó el 62,5 % de todo el gasto en I+D de la región y muy por detrás se ubicaron México y Argentina, cada uno con alrededor del 10 %, seguidos por Chile y Colombia, que representaron apenas el 3 %.
El conjunto del resto de países, más de una docena, solo alcanzó el 12 % del total regional.
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El informe también muestra que, aunque los montos son muy dispares, casi todos los países invierten más en I+D actualmente, que hace una década, con avances significativos en Uruguay, Paraguay, Perú e, incluso, Cuba.
Latinoamérica representa únicamente el 4,4 % de la inversión mundial en I+D, una cifra ligeramente superior a la registrada en 2014, pero aún muy baja frente a Asia (39 %), Estados Unidos y Canadá (34 %) y Europa (23 %).
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En 2023, el gasto en I+D de la región equivalió al 0,60 % del PIB, muy por debajo de economías como Israel (6,35 %), Corea del Sur (4,96 %) o Estados Unidos (3,45 %). Solo Brasil (1,19 %) y Uruguay (0,71 %) superan el promedio latinoamericano.
Argentina se ubicó en la media, mientras que la mayoría de países no alcanza el 0,40 %, y varios permanecen por debajo del 0,20 % de su PIB destinado a I+D.
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La financiación proviene principalmente del sector público, que representa cerca de la mitad de los recursos en la mayoría de los países. El sector empresarial tiene un rol mucho más limitado en comparación con economías desarrolladas.
Además, el número de investigadores en América Latina aumentó un 45 % entre 2014 y 2023, pasando de 297.000 a 429.000 en equivalencia de jornada completa (EJC). Sin embargo, la intensidad de investigadores por población económicamente activa sigue siendo baja. El promedio regional es de 1,32 por cada mil trabajadores, frente a 9,8 en la Unión Europea, 10,8 en EE.UU. y 17,3 en Corea del Sur.
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El informe incide en que el 74 % de los investigadores latinoamericanos trabaja en universidades, reflejando la centralidad del sector académico frente al sector empresarial de menor escala científica y tecnológica.
El documento concluye que, aunque Latinoamérica avanza en inversión, formación de talento y producción científica, aún no es suficiente para cerrar la distancia con las economías más desarrolladas ni para sostener un crecimiento científico a la altura de su expansión económica.
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La región sigue teniendo una oportunidad estratégica para fortalecer sus capacidades de investigación, pero requiere mayor financiación, diversificación de actores, integración regional y políticas de innovación más robustas. EFE
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