
El jefe de los servicios de Inteligencia de Australia, Mike Burgess, ha alertado este viernes de que la amenaza de Rusia para el país es ahora "más agresiva que nunca" en cuanto a actividades de espionaje e injerencia, y ha manifestado que se trata de una nueva "competición de poderes", que lleva a un "hambre por lograr la ventaja estratégica sobre el contrario".
"Hay un apetito insaciable por obtener este tipo de información", ha dicho, al tiempo que ha advertido de un aumento de las actividades de espionaje por parte de Rusia durante los últimos años, según informaciones recogidas por la cadena de televisión australiana ABC News.
En este sentido, ha recalcado que Rusia continúa con su "insistencia y agresividad" en relación con esta amenaza, si bien no ha ofrecido detalles al respecto. Aún así, ha incidido en que "numerosos espías rusos han sido expulsados" del país.
No obstante, ha mencionado también a China e Irán como países "con intereses en la obtención de información clasificada". "Os sorprendería ver cuántos países tratan de hacerse con vuestros secretos", ha puntualizado, en una clara alusión a los datos personales de la población australiana.
Burgess considera que uno de los principales puntos de interés para la Inteligencia de terceros países es el programa de submarinos nucleares de Australia y el pacto alcanzado con Estados Unidos y Reino Unido al respecto bajo el nombre de AUKUS. "Vemos un interés muy poco sano en lo referente al AUKUS y sus capacidades asociadas", ha aclarado.
Últimas Noticias
Reafirman el compromiso de Iberoamérica con multilateralismo y las agendas medioambientales globales con una declaración
En Málaga, ministros ratificaron una hoja de ruta regional que impulsará acciones frente a la crisis climática, priorizando cambio climático, protección de ecosistemas, gestión hídrica, economía circular y cooperación para enfrentar desafíos ambientales hasta 2030

La Asamblea General de la ONU reconoce la trata de esclavos africanos como "el crimen de lesa humanidad más grave"
El pleno internacional aprobó una histórica resolución impulsada por Ghana que subraya las consecuencias sociales y económicas, la violencia estructural y el desarraigo cultural derivados del tráfico forzado y la explotación sistemática que marcó siglos de historia africana y afrodescendiente
