Redacción deportes, 14 may (EFE).- El Rijeka no pudo hacer valer su cartel de favorito y tendrá que esperar al partido de vuelta para tratar de conquistar su séptimo título de campeón de la Copa de Croacia, tras empatar este miércoles 1-1 en casa del Slaven Belupo en el encuentro de ida de la final.
Un resultado que nadie hubiera podido imaginar tras ver como a los veinticinco minutos los visitantes se adelantaron en el marcador (0-1) con un potente disparo lejano de Toni Fruk que sorprendió al guardameta local Ivan Susak.
No fue la única ocasión del Rijeka que en el arranque del segundo tiempo dispuso de dos buenas ocasiones para sentenciar la contienda.
Pero si en el cuarenta y siete Niko Jankovic no aprovechó un magnífico centro del francés Nais Djouahra, cuatro minutos más tarde el centrocampista del Rijeka, que envió a las redes un balón rechazado por el poste, vio como el colegiado no daba validez al tanto por fuera de juego.
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Dos ocasiones que parecieron acabar con la ambición de los de Radomir Djalovic, que poco a poco parecieron empezar a pensar más en el encuentro de Liga en el que disputarán el próximo domingo con el Hadjuk Split y en el que sólo les vale ganar para conservar el liderato.
Una circunstancia que no desaprovechó el Slaven Belupo para igualar la contienda (1-1) a los sesenta y nueve minutos con un gol de Antonio Bosec, que deja todo abierto para el partido de vuelta que se disputará el 29 de mayo en el campo del Rijeka.EFE
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