
Carolina Molas fue la anfitriona perfecta en Nochebuena. Hasta su domicilio se desplazaron sus hijos, Alejandra y Jaime; su madre; y no sabemos si también Íñigo Onieva y Tamara Falcó... porque ni rastro de los dos tortolitos.
Discreta, pero con una sonrisa en su rostro, la primera en llegar era Alejandra, que felicitaba a la prensa la Navidad y esperaba a que le abriesen la puerta. Después fue la abuela y por último Jaime Onieva.
Íñigo aprovechó la mañana del 24 de diciembre para salir a dar una vuelta con un amigo suyo en bicicleta por los campos alejados del centro de la capital... pero después no sabemos qué hizo. Por su parte, Tamara colgó a sus redes sociales un vídeo de su árbol de Navidad para desear a todos sus seguidores unas felices fiestas.
El matrimonio vive uno de sus mejores momentos personales tras darse el 'Sí, quiero' el año pasado a pesar de todos los rumores que hay sobre posibles distanciamientos.
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