Grecia abre las puertas a los primeros turistas, incluidos los españoles

Un hombre espera en una estación de metro en el aeropuerto Venizelos en Atenas (Grecia). EFE/Yannis Kolesidis/Archivo
Un hombre espera en una estación de metro en el aeropuerto Venizelos en Atenas (Grecia). EFE/Yannis Kolesidis/Archivo

Atenas, 15 jun (EFE).- Grecia abre desde hoy paulatinamente sus puertas al turismo, con los primeros vuelos internacionales a los aeropuertos de Atenas y Salónica, y la ambición de convertirse en el destino más seguro de Europa.
En esta primera jornada, el aeropuerto de Atenas está recibiendo una veintena de vuelos desde varios destinos internacionales, un inicio modesto con el que se pretende tantear cómo se desarrollan las cosas en este primer periodo de apertura al turismo.
Si bien el aeropuerto de Atenas nunca ha dejado de funcionar, tan solo había escasos despegues y aterrizajes, sobre todo de vuelos domésticos que comenzaron a operar de nuevo el 14 de mayo.
La gran novedad hoy es el comienzo de las operaciones internacionales desde el segundo mayor aeródromo, el de Salónica, en el norte del país, que hoy tan solo recibió un vuelo internacional, procedente de Múnich.
A partir de hoy podrán visitar el país heleno no solo turistas procedentes de países con una situación epidemiológica similar a la de Grecia, sino también ciudadanos españoles, italianos y holandeses, ya que el Gobierno del conservador Kyriakos Mitsotakis decidió adelantar el permiso previsto inicialmente para el 1 de julio.
Hasta esa fecha, en que se abrirán todos los aeropuertos a prácticamente todo el mundo, los viajeros de estos tres países, sin embargo, solo podrán aterrizar en Atenas, y además deberán someterse obligatoriamente a un test de COVID-19.
Una vez realizada la prueba, el pasajero deberá pasar una noche en un hotel de su elección hasta obtener los resultados. En caso de dar positivo, el turista estará obligado a ponerse en cuarentena durante dos semanas.
En los aeropuertos se ha establecido el clásico protocolo de seguridad: uso obligatorio de mascarillas, distancia mínima de un metro y medio entre los pasajeros y permiso para entrar en el recinto de los aeródromos tan solo para aquellas personas que tengan un billete de avión, con excepción de los acompañantes de menores o personas con discapacidades.
Durante la última semana el Gobierno de Mitsotakis ha puesto toda la carne en el asador para activar una temporada complicada, con campañas publicitarias sobre las delicias griegas y la ventaja de ser uno de los países con menos casos y fallecidos.
"Vengan a Grecia y traigan a sus amigos...No pretendo que Grecia se convierta en el destino número uno, pero sí quiero que sea el destino más seguro". Mitsotakis eligió la emblemática isla de Santorini para dar de nuevo la bienvenida a los turistas.
Ante una espectacular puesta de sol y con el mar Egeo y el volcán de la isla como fondo, Mistotakis recordó que Grecia ha sido uno de los países que más pronto reaccionó a la pandemia, lo que se saldó con una de las cifras menos dramáticas de Europa: algo más de 3.000 casos registrados y 184 muertes.
Grecia ha recibido muchas alabanzas en los últimos meses por su gestión proactiva en esta crisis, pero uno de los aspectos que sin duda también ayudó fue el hecho de que febrero y marzo, cuando se produjo la gran propagación en otros países, no son meses con muchas llegadas desde el extranjero.
Ahora, el país afronta el riesgo de sufrir un rebrote con la apertura de las fronteras. Casi el 90 por ciento de la población ha manifestado su preocupación sobre este aspecto.
"Hemos calculado bien el riesgo, no existe una gestión exenta de riesgos. Lo estamos haciendo lo mejor posible", sostuvo Mitstotakis desde Santorini.
Grecia, como otros países que dependen fundamentalmente del turismo, no tenía otra opción que abrirse al turismo a costa de una recaída.
Su economía y mercado laboral depende en alrededor 25 % del turismo.
A pesar de que los hoteles de temporada han podido abrir también hoy -hace 15 días se les permitió solo a los que operan todo el año- muchos han optado por no hacerlo hasta no ver hacia dónde se dirige la temporada.
Por ahora no hay estimaciones posibles, solo la esperanza de que los turistas finalmente se decidan a venir, aunque sea en coche, como señaló Mitostakis, que recordó que 10 de los 33 millones que llegaron el año pasado, lo hicieron en automóvil.

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