El lunes pasado, el precandidato presidencial del radicalismo, el mendocino a href="https://www.infobae.com/" rel="noopener noreferrer" Ernesto Sanz/a, sacudió la campaña al anunciar a Lucas Llach, un joven y prestigioso economista sin militancia política previa, como compañero de fórmula. Con 41 años, Llach es profesor universitario -tiene un doctorado en historia en la Universidad de Harvard y dirige la licenciatura en ciencias sociales y la maestría en políticas públicas de la Universidad Torcuato Di Tella-, es autor de un popular blog -La Ciencia Maldita- que lleva 10 años online, y es un conspicuo y activo usuario de redes sociales.
Mientras se prepara para comenzar con la campaña, el flamante compañero de fórmula de Sanz recibió a Infobae en su departamento del barrio de Colegiales para mantener una charla en la que no eludió ningún tema, incluso aquellos más polémicos que el manual del buen candidato recomienda no tocar.
-Contaste ya cómo fue que Sanz te ofreció acompañarlo en la fórmula, lo que aún no contaste de esa conversación es qué argumentos te dio para ofrecerte ser su vice. ¿Qué cualidades vio en vos?
La parte que no conté es que estaba atando una bici, me pegó una patada y me dijo "vení" (risas). Me dijo sobre todo una cosa de ser complementarios con él. Yo, en muchas cosas -edad, profesión, involucramiento previo en la política- soy complementario con él. Esas son básicamente las cosas que me dijo, además de coincidir en las cosas básicas...
-¿Cómo se conocieron?
Lo conocí en la época de su campaña -que al final se bajó- de 2011. Él iba a ir a una interna con Ricardo Alfonsín y al final esa interna no se hizo, de lo cual creo que él se arrepintió. Me parece que en parte era por no darse cuenta de que la PASO era una oportunidad de hacer una competencia, pero una competencia que puede fortalecer a sus participantes. Fijate que en esta elección todos los candidatos tienen su PASO, incluso si no la tienen se la buscan. Porque fortalece el hecho de que vaya gente a votar ahí. En esa época lo conocí, principios de 2011.
-Y fue amor a primera vista
Fue amor a primera vista. Justamente, hablando de... (risas) En realidad mi amor a primera vista fue cuando lo escuché hablar a favor del matrimonio igualitario. Me autogooglié para ver cuándo había sido, y encontré un post que escribí, que se llamaba "Sanz valiente": era escuchar un tipo que era honesto con sus convicciones, o que daba esa impresión. Razonaba, llegaba a una conclusión, y votaba eso. Me pareció que era algo muy excepcional para un político argentino eso de decir "esto es lo que creo, entonces voto así".
-Recién señalabas tu falta de carrera política. Beatriz Sarlo dijo que sos "un candidato de la post política" ¿Te considerás un candidato de la postpolítica? Porque eso para un sector está un poco cargado negativamente...
No sé qué quiere decir ser un candidato de la postpolítica. Sí creo que hay un fenómeno mundial. Por ejemplo, las elecciones españolas. En España hay una situación de crisis, pero hay dos fuerzas, no solamente una, Podemos y Ciudadanos, que son fuerzas de gente joven, fuerzas que se armaron muy rápido, y en muchos casos de gente que no venía de la política. Y me parece que tiene que ver también con la revolución tecnológica que hay, que permite ser más conocida a una persona más rápido. Entonces, gente que tiene méritos por otros motivos, cualquiera sean: la que ganó en Barcelona es Ana Colau, una mujer que armaba las movilizaciones contra los desahucios, se hizo conocida, entró en la política y ganó la elección. En ese sentido sí creo que hay un fenómeno nuevo de lo que quizás soy un poco parte. Ellos no tuvieron problema en convocar a una persona que no es conocida pero de la que creen que puede tener ciertos méritos. ¿Por qué? Porque creen que puede ser más fácil por una cuestión tecnológica. De ahí llevar a algo despectivo como "esta gente está menos preparada" o "es más superficial", estoy totalmente en desacuerdo, al contrario.
-De hecho tenés una sólida formación como economista, que todo el mundo reconoce...
Hice un doctorado en historia, estudié la Argentina toda mi vida... Me parece un poco despectivo pensar que no estoy preparado porque no vengo de la política.
-Las encuestas hoy dice que probablemente no superen las PASO. ¿Te ves haciendo política después de estas elecciones? ¿Es una carrera que recién comienza?
Te contesto honestamente: yo estoy enfocado en hacer la mejor elección posible, y eso puede querer decir ganar la elección. Por el mismo motivo que te dije.
-¿Vas a hacer campaña?
Sí, voy a hacer campaña para ganar la elección, que fue la primera condición que le puse a Sanz para aceptar. No vamos a jugar a la derrota digna. Nuevamente, vos podés decir "es utópico esto". Es utópico en otro tiempo: en un tiempo sin PASO, porque ahora tenés PASO y eso cambia la dinámica. Hacé una encuesta en la calle: nadie sabe qué se vota en agosto. Cuando la gente se entere de las PASO, creo que va decir "puedo votar acá al que más me gusta", y eso es una oportunidad para todos. Obviamente, también para los que estamos ahora menos favoritos. Y segundo, de nuevo, la revolución tecnológica: el voto se define en conversaciones y esas conversaciones hoy son mucho más rápidas en las redes sociales. Alguien postea algo en su Facebook a favor de Sanz, y otro contesta, y el otro le dice al otro... Eso tiene una velocidad que antes no tenía: había que esperar al fin de semana para encontrarte con tu familia. Hoy no es así. No digo que eso nos vaya a favorecer a nosotros necesariamente, lo que digo es que el escenario es muchísimo más fluido.
-¿Vas a recorrer el país?
Va a haber una cierta división de tareas en la que Sanz va a recorrer más que lo que recorro yo, y yo voy a estar más en los medios, y en actividades dentro del área metropolitana de Buenos Aires. Algún viaje voy a hacer, pero un poco la división geográfica de tareas es esa. Pero sí, voy a estar a full con la campaña. Estoy súper entusiasmado, comprometido, con ganas de sacar todos los votos que podamos, de donde sea, y sobre todo tratar de que el kirchnerismo no defina la discusión sobre el país del futuro. El kirchnerismo está definiendo la discusión sobre el presente, de repente es lógico, porque es la fuerza que gobierna, pero lo que yo quiero es que en esta campaña el kirchnerismo no defina la discusión sobre ese país. Nosotros vamos a hacer propuestas sobre los temas que nos interesan -respeto de la ley, igualdad, progreso-, queremos discutir eso. No queremos discutir si en el futuro esto va a ser kirchnerista o antikirchnerista.
-Es una gran empresa la que se proponen: que el kirchnerismo no les defina la agenda, y a la vez competir en una interna con uno de los dos que más miden, y todo con poca plata.
Sí, pero vamos sin miedos, y sinceramente creyendo que hay mucha gente queriendo discutir lo que nosotros queremos discutir: qué hay que hacer para que el país esté mejor. El país no está bien, hace cuatro años que no mejora, y creo que hay mucha gente que está interesada en eso. Y que va a estar más interesada a medida que pasen los días. Hoy las personas están ocupadas en sus cosas; los políticos y los periodistas estamos más ocupados en la campaña. Nosotros queremos estar preparados para en ese momento en que la gente esté realmente prestando atención, ser los que más dijimos sobre el país que queremos, y los que dijimos cosas mejores sobre el país que queremos. ¿Cómo saldrá la elección? Ya veremos...
-¿Mantenés ahora que estás en campaña tu trabajo en Di Tella?
No, me tomé una licencia de cuatro años y medio (sonríe). Estoy sin ningún tipo de responsabilidad, dejé también mi blog en La Nación. En los dos casos no sólo por una cuestión de tiempos, sino porque es un poco incompatible, una institución educativa y una institución de medios con una persona que está en política. Dejé mis dos trabajos, así que estamos a pérdida ahora. Vamos a ver cómo...
-...cómo se pagan las expensas.
(Risas)
-¿Hubo algún tipo de resistencia en el radicalismo a tu candidatura?
Si las hubo no me las contaron. No lo sé, es posible, pero también eso es parte del trabajo que tenemos que hacer, que es dejar de lado los prejuicios y escuchar. En general, en la Argentina. Y eso la verdad que en esta época no fue bueno. Argumentar con la mejor versión del otro, no con la peor. En la Argentina siempre estamos discutiendo con la peor declaración del otro, y eso sólo destruye y no construye nada.
-¿Te llamaron dirigentes radicales para felicitarte?
Sí, muchos. Tengo muy buena relación, por ejemplo con la presidenta de la convención nacional, Lilita Puig, y con mucha otra gente, alguna más cercana a Sanz, otra que apoya a Sanz desde las provincias...
-Días atrás, un poco para responder unos tuits viejos tuyos que encontraron con críticas al radicalismo, volviste a tuitear una defensa que hiciste de la vicepresidencia de Cobos. No militaste en el radicalismo, pero estuviste siempre cerca...
Así como alguna vez critiqué, en el caso de Cobos me pareció una persona que las dos grandes decisiones que le tocó tomar, que fueron las dos grandes crisis del kirchnerismo de la segunda presidencia -crisis del campo y el lío de las reservas con Redrado-, él ahí tuvo que tomar dos decisiones: una fue en contra del gobierno y la otra fue más bien a favor del gobierno. Pero las dos me parecieron correctas por los argumentos que él mostró. Esas dos decisiones y el hecho de no haberse ido, que es un respeto a lo que es la figura del vicepresidente, que es muy importante preservarla, porque si renuncia el vicepresidente ya queda el camino abierto para cualquier cosa. Una renuncia del vicepresidente desestabiliza a la política. Esas tres cosas me parecen buenas, y por eso las elogié. No por haber sido radical.
-Allá en marzo seguiste muy de cerca la convención de Gualeguaychú, y entonces repetías una frase de Churchill...
...Un líder es alguien que lleva a un grupo a un lugar que no es obvio y que es mejor. Y yo creo que es lo que hizo Sanz.
-¿A qué lugar mejor llevó Sanz al radicalismo?
Ya lo vemos: por lo pronto el radicalismo tiene candidaturas fuertes en provincias importantes. Y por fuertes quiero decir apoyadas por los otros miembros del espacio del que forma parte el radicalismo. Entonces, el radicalismo ahora tiene chances concretas de ganar muchas provincias, que sin este acuerdo creo que esas chances serían muchísimo más bajas. Ya eso es un gran mérito de Sanz. Y te diría que cuando yo pienso qué es Sanz, tiene muchos atributos, pero cuál es la esencia de Sanz, para mí es su capacidad y voluntad de unir. Sé que ha sido todo muy confuso estos meses, pero si te fijás qué opina él en cada momento, en general está del lado de unir. Estuvo del lado de unir a su partido, unirse a una coalición más grande, y lo que quiere es unir a los argentinos. Ese es su programa de gobierno. Hoy está ubicado como opositor a un gobierno, pero su objetivo es unir a los argentinos atrás de un sueño de país, un proyecto de país. A los argentinos que votaron contra el kirchnerismo y a muchos argentinos que votaron a favor del kirchnerismo pero que por ahí no se definen como kirchneristas.
-Qué "metejón" que tienen los radicales con los economistas para vice, ¿no?
Mucha gente percibe como que esa ha sido una debilidad del radicalismo, su administración económica. Fortalecerse en eso me parece que habla bien de un candidato. Dar una imagen, pero no sólo una imagen: presentar como una prioridad el tema de la economía.
-Sos economista recibido en la Universidad Di Tella, con el mejor promedio histórico... El niño brillante de una universidad de elite, exclusiva. Del otro lado está el joven brillante de la universidad pública, popular...
Creo que vivimos una Argentina con mucha discriminación en los debates, y mucho ad hominem. Yo no discrimino a Kicillof por haber tenido una formación diferente a la mía, no sólo en dónde estudió, sino el tipo de economía que estudió, el contenido que estudió. Y lo mismo espero para mí: me gustaría hablar con él y al final es la realidad la que te marca si su gestión está siendo buena o no. La verdad es que en lo que uno ve es muy difícil encontrar una cosa que haya mejorado en los últimos cuatro años. El kirchnerismo sigue viviendo de "estamos mejor que en 2003". Pero eso ya pasó hace mucho. En los últimos cuatro años no creció la economía, cayó el empleo, la inflación no bajó, la pobreza no bajó, los salarios no subieron. Realmente es muy difícil. Lo que sí le critico claramente es que es un tipo que miente sobre las estadísiticas. Miente sobre la tasa de inflación y eso no está bueno para un debate. Eso no es discriminar, eso es decir tengamos una discusión honesta, y forma parte de una discusión honesta en economía, que la descripción es los números, que acordemos los números. Si no, no se puede tener una discusión honesta.
-Ustedes van a disputar una interna, dentro de una coalición. Obviamente, algunas coincidencias tienen con sus aliados, pero también hay diferencias. ¿Cuáles son las tres o cuatro coincidencias y diferencias que marcarías con el macrismo?
El criterio del radicalismo para esta coalición es la gente que respeta los principios básicos, históricos, del radicalismo. Los que siempre estuvieron, que son democracia, instituciones y república. Me parece que el PRO como la Coalición Cívica comparten eso. Ahora, en nuestro programa de gobierno, el contenido que le queremos dar a las políticas, de repente hay coincidencias, que conozco, con el PRO. Por ejemplo, muchas tienen que ver con arreglar la macroeconomía, donde puede haber matices pero esencialmente es sacar todas estas trabas que tiene ahora. Y después hay otra parte que yo no sé qué piensa el PRO, pero yo te puedo decir lo que pensamos nosotros y ellos dirán si están a favor o no. Una es ser radicales en la cuestión de la ley, la honestidad, la transparencia. Manos limpias. Combatir la evasión, el juego. Y después la agenda social, la agenda de igualdad. Nosotros vamos a ir proponiendo cosas concretas, sobre todo la obsesión de Sanz es cómo incorporar los informales y los desempleados al mercado de trabajo en blanco. Nosotros vamos a presentar una propuesta muy concreta, que se entiende, que básicamente es dar incentivos a las empresas privadas para contratar a la gente, a las personas que hoy están en negro o desempleadas. Hoy por contratarlas pagan un impuesto, que es la contribución y el aporte, que es muy similar a un impuesto. Es un crimen eso: vos tenés que incentivar, no sólo por una cuestión de justicia, sino de economía: una persona que está en una empresa de esas que sólo contratan gente en blanco se capacita más, entra en una cultura del trabajo. Eso para nosotros es fundamental. Hay muchas otras cosas en la agenda de igualdad, ese es un ejemplo.
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