Con el avance de la ciencia y la aparición de múltiples estudios, el tabaquismo dejó esa imagen que las tabacaleras supieron imponer a través del cine. En la actualidad, el cigarrillo ya no goza de buena salud en el imaginario colectivo, aunque su consumo sigue siendo alto.
Sin embargo, son cada vez más los fumadores que quieren dejar de serlo. Según la última encuesta Mundial de Tabaquismo en Adultos (GATS), realizada por el Ministerio de Salud de la Nación, 7 de cada 10 consumidores están pensando en dejar.
Si bien este 70% representa un enorme avance con respecto a las cifras de una década atrás, no significa que todos puedan llevar el deseo hacia la realidad.
En ese sentido, son muchos los especialistas que resaltan que para dejar el tabaquismo no es suficiente con productos farmacéuticos, sino que además se debe tener una fuerte convicción para llevarlo al cabo, como también el acompañamiento del entorno durante el proceso.
Desde el Hospital Italiano, por ejemplo, llevan a cabo la campaña "Ayudá a un amigo o familiar a dejar de fumar", que se basa en el sostén de un ser querido y en compartir experiencias, como parte fundamental del proceso.
"Esta campaña está orientada hacia la sociedad, a ayudarlos dejar un vicio que es perjudicial para la salud. Pero también creemos que muchas personas pueden querer o necesitar el acompañamiento de un profesional de la salud, o un equipo," explica Gastón Perman, Profesor adjunto de Salud Pública y Jefe de Programas Médicos del Hospital Italiano.
Consejos:
Dejar de fumar es difícil, con frecuencia estas personas se sienten estigmatizadas y angustiadas por no poder hacerlo, por eso es crucial que el fumador se sienta acompañado durante el proceso.
Escuchar y entender cuáles son sus miedos. Armar juntos una lista de lo positivo y negativo de intentarlo, y pensar estrategias para llevarlo adelante.
Romper la rutina asociada al acto de fumar es útil para reducir los deseos de hacerlo. Es bueno realizar actividades que rompan con el círculo vicioso, como ir al cine, ver un espectáculo, salir a caminar.
"El cigarrillo es un conducto para canalizar el estrés y la ansiedad. Descubrir qué momentos o situaciones del día generan esa tensión, poder identificarlos, ayuda a prepararse para enfrentarlos de otra manera", agrega Perman.
Diálogo sobre todas las cosas. Acompañar no es solo un acto afectivo, debe ser verbalizado, que el fumador pueda expresar sus miedos, qué cosas lo llevan a fumar, como también realizar propuestas para lograrlo.
Ofrecer recursos como hacer una caminata, jugar algún juego, o realizar ejercicios de respiración también pueden ser maneras de romper con la tensión.
Las redes sociales tienen una enorme posibilidad para multiplicar las acciones propuestas, para generar un contagio social positivo. Poder compartir las experiencias positivas personales en esta batalla es una de las maneras de ayudar a otros. Por eso, desde el Hospital Italiano invitan a utilizar las redes sociales para lograrlo, bajo el hashtag #1máses1menos.
"Las personas que tiene más apoyo social positivo y tiene mayor contacto social (familiares, amigos) tienen mayores posibilidades de dejar de fumar y de prevenir recaídas. El apoyo social negativo (críticas permanentes, por ejemplo) puede ser perjudicial, una barrera, para dejar de fumar", finaliza Perman.
Para los fumadores (como para los ex) la lucha contra la adicción que genera el cigarrillo es diaria, por eso, tener alguien en quien apoyarse para poder salir adelante puede ser determinante para desterrarlo.