Santiago Ramundo comenzó su carrera repartiéndose entre los estudios de grabación y la facultad. Le costó 8 años recibirse de abogado en la UBA pero reconoció que con tal de aprobar una materia era capaz de chamuyarse alguna profesora: "El artista estaba siempre ahí. En los orales me iba genial porque me sentaba al lado, miraba a los ojos, hablaba y sacaba a flote toda esa cosa de actor que había en mí".

En cuanto a sus inicios, recordó cuál fue su reacción al enterarse de su incorporación a una tira: "Yo estaba trabajando en un juzgado comercial y me sentía mal, tenía anginas. Estaba en mi casa y suena el teléfono: era una productora de Telefé diciéndome que había quedado para hacer una novela rusa. Me acuerdo perfecto que tenía fiebre, estaba tirado en la cama y me olvidé de que estaba enfermo. Fui al juzgado y por su puesto renuncié".

Con respecto a Entre Caníbales contó cómo es la relación con el grupo cuando las cámaras se apagan: "Son compañeros, la verdad que son personas que han caminado mucho, que saben. Son muy buenos todos. Al ser Juan José Campanella un tipo tan sano y que sabe lo que quiere... él formó su elenco desde ese lugar, con su sentido común y con buena onda, energía y humildad. Eso se nota".

Además, habló de cómo se define en la intimidad: "Con el tiempo creo que me volví menos romántico, menos detallista...Era demasiado. Me volví más naturalista si se quiere, más concreto y más claro. Me conquista esa gente que disfruta de lo que hace y mira la vida con optimismo... para amigos, para novia o para lo que sea". Finalmente, el galán confesó: "lloré mucho por amor, claro que sí... Me hicieron sufrir muchísimo".