Reuters 163
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Esta semana, el 27 de febrero, los Estados Unidos y Cuba volverán a reunirse –el primer encuentro, el 22 de enero, fue en La Habana; ahora, será en Washington– para continuar el diálogo que se abrió en diciembre pasado luego de más de medio siglo sin relaciones diplomáticas. Si la ronda inicial se dedicó a discutir la reapertura de embajadas y enumerar los temas que importan a cada país, este encuentro profundizará algunos de esos puntos.

Hay temas sobre los que ya se ha avanzado en momentos específicos del pasado: migración, lucha contra el narcotráfico, cooperación en desastres, protección del medioambiente. Incluso el diálogo militar ha sido más fluido que los intercambios sobre derechos humanos, libertades públicas, lista de países que apoyan el terrorismo o el embargo.

El presidente Barack Obama ha tomado algunas medidas para colar algunos intercambios económicos por huecos involuntarios de la Ley Helms-Burton, la normativa principal del embargo. El departamento del Tesoro y el departamento de Comercio enmendaron la reglamentación que les incumbe para introducir "una nueva provisión que autoriza la importación de ciertos bienes y servicios producidos por emprendedores independientes cubanos".

Entre la lista, se destacan productos que los estadounidenses comprarían: automóviles (los antiguos Buick, Plymouth o Pontiac de los tiempos prerrevolucionarios), ron y tabaco (que causarían colisiones legales con las marcas Havana Club y Cohiba, que no se le renovaron a Cuba por una ley estadounidense de 1998). Tampoco animales vivos y vegetales, aunque la isla tampoco podría exportarlos: por su baja producción, debe importar el 70% de sus alimentos.

"Las personas sujetas a la jurisdicción de los Estados Unidos –sigue el texto del departamento de Estado sobre las medidas del Tesoro y Comercio– están autorizadas por licencia general a enviar remesas a individuos y a entidades independientes no gubernamentales en Cuba para, entre otras cosas, apoyar el desarrollo de negocios privados, incluidas las granjas pequeñas, y que los exportadores de los Estados Unidos puedan vender comercialmente ciertos bienes para el uso de los emprendedores".

Para entender el impacto potencial de esas medidas, Infobae consultó a tres especialistas en estudios cubanos, que analizaron de dónde se parte y adónde se puede llegar en esta etapa nueva.


¿Cambió algo desde que asumió Raúl Castro?

"Últimamente, todo el mundo quiere saber cómo han cambiado las cosas en las últimas dos semanas, pero el proceso no se limita a las últimas dos semanas nada más", ubicó la profesora Silvia Pedraza, cubana y especialista en el tema del departamento de Sociología y en el de Cultura Americana de la University of Michigan (UM).

En efecto, antes del 17 de diciembre, la economía cubana mostraba algunos cambios derivados de las reformas que Raúl Castro ha implementado desde 2008, como la apertura al cuentapropismo, la compraventa de inmuebles y automóviles, la autorización de cooperativas rurales (y luego, las no rurales) y la asociación de cooperativas en unidades más grandes.

"Desde que Raúl cogió el poder, él ha podido implantar esas reformas económicas y más: por ejemplo, legalizó los celulares", siguió Pedraza. "Creo que él siempre tenía deseos de hacerlo, pero si uno ve la historia de la Revolución Cubana, Fidel Castro no lo permitía".

"Creo que él siempre tenía deseos de hacerlo, pero si uno ve la historia de la Revolución Cubana, Fidel Castro no lo permitía"

Dio un ejemplo: la oferta de verduras y frutas. "Una vez que los pequeños productores le venden la cuota al Gobierno, pueden vender el resto privadamente en los agromercados. La gente come mucho mejor y está más contenta, es una reforma muy positiva. Pero ha pasado tres veces o más en los últimos cincuenta años, y cada vez, Fidel Castro se interponía y los cerraba: 'Por ahí entra el capitalismo', decía".

Con ella coincide Marifeli Pérez-Stable, profesora de Estudios Globales y Socioculturales en la Escuela de Relaciones Internacionales y Públicas de la Florida International University (FIU): "Las reformas de Raúl Castro se tendrían que haber implementado hace ya mucho. Su hermano siempre se resistió a una reestructuración fundamental de la economía cubana".

No obstante, le despiertan pocas esperanzas: "Las reformas de Raúl Castro no han ido muy lejos ni remotamente. La economía todavía marcha mal, aunque mejor que bajo su hermano. La vida cotidiana de las personas es todavía una pesadilla".

Sebastián A. Arcos, director adjunto del Instituto de Investigaciones Cubanas de la FIU, cree que "la economía cubana es un desastre, y lo ha sido desde los tempranos 60, luego de que el régimen de Castro nacionalizara todas las empresas y los comercios privados, cubanos y extranjeros. Hubo un período de mejora relativa a finales de los 70 y comienzos de los 80, pero las cosas empeoraron luego del colapso de la Unión Soviética, durante el llamado Período Especial".

"Las reformas de Raúl Castro se tendrían que haber implementado hace ya mucho. Su hermano siempre se resistió a una reestructuración fundamental de la economía cubana".

Para él, el problema de la economía cubana es estructural: "La mayor parte de los economistas están de acuerdo en que las reformas que ha implementado Raúl Castro son muy pequeñas y débiles para despertar un crecimiento económico sustentable".

Pedraza cree que un factor importante ha sido el decaimiento del hermano mayor: "Fidel está demasiado viejo, no tiene la capacidad para imponerse que tenía antes, y eso le ha dado a Raúl una cierta soltura para poner en efecto estas reformas que él siempre había querido. Tampoco se tratan de grandes transformaciones estructurales. Son cosas que le dan un bienestar al que vive en la isla: tener un celular legal, poder viajar fuera del país y volver (aunque cuesta mucho dinero), desarrollar una ocupación independiente (aunque todavía no son todas las que podrían ser). Si bien no van muy lejos, mejoran la vida cotidiana."

"La economía cubana es un desastre, y lo ha sido desde los tempranos 60, luego de que el régimen de Castro nacionalizara todas las empresas y los comercios privados, cubanos y extranjeros"