"Reducir el tema de la violencia a las barras es no comprender la complejidad del fenómeno"

En su libro "Héroes, machos y patriotas", el sociólogo Pablo Alabarces analiza las lógicas que operan en los enfrentamientos que rodean al fútbol. Califica al Fútbol para Todos como una "oportunidad perdida" y explica por qué Messi no puede compararse con Maradona

El pasado 6 de noviembre, un hincha de Almirante Brown murió tras una pelea entre facciones de la barra brava del club de Isidro Casanova. Cuatro días más tarde, dos integrantes de la hinchada de San Telmo fallecieron luego de un enfrentamiento con los de Dock Sud. Horas después, dos barras de Ituzaingó perdieron la vida en un cruce entre distintas agrupaciones del mismo equipo. Cinco muertos en menos de una semana que engrosan la larga lista de fallecidos en el fútbol argentino.

En su libro de reciente lanzamiento Héroes, machos y patriotas, el sociólogo Pablo Alabarces analiza la violencia como un fenómeno legitimado dentro del mundo del fútbol y asegura que no se trata de una problemática que pueda circunscribirse únicamente a las barras bravas, sino que incluye a una gama muy amplia de personalidades.

"Reducir el problema de la violencia a las barras es no comprender la complejidad del fenómeno, que incluye a la 'lógica del aguante'. Esta es la que explica todas las conductas. La idea de que una hinchada tenga 'aguante' la convierte en una hinchada legítima. Es decir, la violencia no pasa por ciertos sujetos excepcionales, que son los que están entrenados para pelearse, sino por toda una cultura futbolística para la cual tener aguante es un bien preciado y positivo", sostiene Alabarces, quien lleva más de 20 años estudiando el mundo del fútbol.

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En la actualidad, ha habido un desplazamiento en las modalidades de violencia, de la lucha entre hinchadas de distintos clubes hacia los conflictos internos entre diferentes facciones de un mismo club. El sociólogo atribuye ese corrimiento a dos factores: la ausencia de hinchas visitantes y la disputa por "la caja", es decir, "por ciertos bienes económicos que están disponibles en el mercado". Esas luchas también se dirimen según la lógica del 'aguante'.

En la última década, Alabarces ha sido invitado por los gobiernos de países como México, Uruguay, Brasil, Chile, Ecuador y Colombia para disertar sobre la problemática de la violencia en el fútbol. Desde esa perspectiva asegura que el caso argentino es el "peor de América Latina" y atribuye el fracaso de las políticas de prevención a la falta de capacidad de las autoridades para comprender la lógica que fundamenta este fenómeno.

"Si uno entiende que las causas de una conducta son la falta de lógica, de racionalidad o de explicación, va mal. Toda práctica humana tiene una causa. La idea de que la violencia, sea cual sea, se reduce a una consecuencia de irracionalismos, salvajismos o barbaries, nunca va a resolver absolutamente nada. No hay modificación de conductas de la sociedad que no deba comenzar por entender que detrás de todo hay una lógica. Si vos prescindís de esa lógica, no entendés nada. En consecuencia, no podés formular políticas para solucionarlo", planteó el también docente de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA.

Alabarces afirma que las políticas de prevención de la violencia en el fútbol en los últimos 30 años han estado sostenidas por la idea de que "el otro es un animal y hay que reprimirlo", lo que ha llevado a "resultados espantosos" y "consecuencias desastrosas". En ese plano, aseguró que "nadie se queda afuera" de la trama de violencia, ni siquiera el periodismo deportivo, y apuntó contra los gobiernos de diversas fuerzas políticas, como el peronismo, el socialismo, el macrismo y el radicalismo.

"Los responsables (de buscar soluciones) son, en realidad, parte del problema. Además de la 'lógica del aguante' y de la legitimidad de la violencia, hay una caja. Los responsables de que ese excedente económico exista son los mismos que deberían desarrollar políticas para prevenir la violencia. Si hay una disputa por la caja entre barras es porque hay dinero clandestino dando vueltas. Ese dinero no lo genera la barra, sino la dirigencia deportiva, política y policial. No se puede esperar que contribuyan a solucionar el problema los que, por el contrario, son los que más lo motorizan. No pueden desplegar políticas de prevención los que en realidad son grandes culpables de que la violencia se produzca", sentenció quien acompañó a Javier Castrilli en sus incursiones al mando de organismos de prevención de la violencia en el deporte a nivel provincial y nacional a principios de la década del 2000.

Más tarde, el sociólogo admitió que esas experiencias junto al ex árbitro fueron "las más ridículas" de su vida profesional, debido a la ignorancia que el ahora funcionario acusaba sobre la temática. En esa línea también apuntó fuertemente contra el sucesor de Castrilli, Pablo Paladino, quien luego pasó a ser Coordinador General del programa Fútbol Para Todos.

uEl Fútbol para Todos y la oportunidad perdida/u

Alabarces escribió Héroes, machos y patriotas desde un punto de vista académico, pero también con los pies bien firmes en la tribuna (la del José Amalfitani, tal vez, como buen fanático de Vélez). Desde esa doble identificación, como investigador y como hincha, planteó su adherencia a que exista un programa como el Fútbol para Todos como parte de un derecho universal de acceso de las audiencias a ciertos bienes culturales, "sea este el deporte o un concierto en el teatro Colón".

Sin embargo, reclamó por un manejo transparente de su financiamiento y consideró que el Estado argentino "se mandó una macana tremenda" entregando una gran cantidad de dinero a la AFA y a los clubes. "La prueba está en que Fútbol para Todos surge alegando el pasivo monumental de los clubes, el cual hoy se ha multiplicado por cuatro", indicó.

Otra de sus críticas más fuertes reside en la posibilidad que tuvo el Estado de romper con las viejas lógicas periodísticas y narrativas del "modelo TyC y Fox Sports" y que, sin embargo, no modificó.

"Fútbol para Todos era una posibilidad gigantesca de 'dar vuelta como un guante' al periodismo deportivo en la Argentina por su condición hegemónica de ser el programa más visto dedicado al futbol y a los deportes. Pero lo que se ha hecho, simplemente, es universalizar y hacer gratis el acceso a Fox Sports y TyC. Las gramáticas del relato y el lenguaje periodístico siguen siendo las mismas a través, primero, de la designación de Marcelo Araujo a cargo del programa y, luego, con la aparición de (Sebastián) Vignolo y (Diego) Latorre relatando el Mundial. Allí quedó claro que lo que el Fútbol para Todos significaba en términos televisivos, periodísticos y narrativos era lo mismo que antes, pero con acceso gratuito", recalcó.

En ese plano, también calificó al Fútbol para Todos como una conjunción entre un modelo neopopulista y neoliberal: "Es un producto muy cargado de lo afectivo y sentimental, algo muy típico del populismo, pero tramado con las lógicas de la audiencia y de la ganancia, típicas del neoliberalismo".

uMessi vs. Maradona y la era post-Grondona/u

Alabarces entregó el borrador de su libro a la editorial días después de la final del Mundial de Brasil, que dejó a la selección argentina al borde de la consagración y a Lionel Messi nuevamente como foco de cuestionamientos por parte de los hinchas.

La actuación del rosarino en el partido definitorio ante Alemania reflotó las clásicas comparaciones con Diego Armando Maradona. Sobre este debate, el autor anuló la posibilidad de establecer un paralelismo entre ambas estrellas.

"Maradona es un símbolo de exceso de peronismo en tiempos de ausencia de peronismo. Messi no es un símbolo de nada: no puede ser símbolo populista porque no le da el physique du rol, ni el origen de clase y mucho menos el uso de la palabra, porque es mudo. Además, Messi aparece en tiempos de exceso de peronismo. Maradona era el gran relato nacional-popular-plebeyo-antiimperialista, etcétera. En este momento, ese relato lo maneja el Estado. No es necesario que aparezca un símbolo futbolístico", señaló.

El libro de Alabarces, el tercero sobre el fútbol luego de Fútbol y patria (2002) y Crónicas del aguante (2004), debió sufrir una reescritura antes de ser impreso debido a un hecho trascendental: la muerte de Julio Humberto Grondona, el presidente de la AFA durante 35 años.

"Sobre lo que viene no espero nada, solamente que empeore lo peor", disparó el sociólogo, y agregó: "No sé si veo un atisbo de posibilidad de cambio para una estructura anquilosada, apolillada, pre-moderna, corrupta, desorganizada, caótica, prebendaria y favoritisita como la de la AFA. No hay absolutamente nada que a uno le permita tener esperanzas".

En ese sentido, sostuvo que el destino de la AFA puede empeorar "en dos direcciones": "La primera es la más radicalmente neo-grondonista, del favoritismo, de la dádiva, de la oscuridad y de la corrupción; o en la dirección neo-empresaria, con el 'tinellismo' poniendo una suerte de frutilla del postre a aquello que se inició con (Mauricio) Macri en Boca y siguió con (Fernando) Marín en Racing. Esa idea que tuvo su esplendor con (Julio) Comparada en Independiente".

"Son empresarios de afuera del fútbol que aparecen con la tónica de 'soy buen empresario, soy buen gestor, ¡no saben las cosas maravillosas que voy a hacer con el fútbol!'. Pero las experiencias han sido espantosas. No creo que (Marcelo) Tinelli prometa mucho más, él está aureolado por su éxito televisivo y el fútbol es mucho más complejo. Es mucho mas difícil manejar el fútbol que inventar el 'Bailando por un sueño'", finalizó.

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