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Más indicadores oficiales muestran que la actividad productiva y comercial no sólo ha alcanzado un punto de fatiga para poder crecer, sino que peor aún, acusa una sostenida reducción de la producción y consecuente destrucción de empleos y de la intensidad de trabajo del personal.

Las expectativas que recogió el Indec para el segundo trimestre indican que ese proceso no se detendrá por tercer período consecutivo, lo que ubicaría sin duda al sector manufacturero en un estadio recesivo, aunque por ahora leve en términos de baja del ritmo fabril, pero inquietante en el orden social, por la persistente destrucción de puestos.

"El 95,8% de las empresas no espera cambios en la dotación de personal para el segundo trimestre, el 3,2% prevé una baja y el 1% estima un aumento", es decir el saldo de respuesta arroja una disminución del empleo en 2,2 por ciento de los casos, indica el informe oficial.

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Y más contractivo se presupuestó la cantidad de horas trabajadas por el personal afectado al proceso productivo, ya que 15,2% de los industriales estimó reducción en contraste con 8,1% que dijo que aumentarán.

La consecuencia de ese escenario en la faz productiva no sólo es la reducción de la masa salarial, con el consecuente efecto negativo sobre el consumo, sino también la pérdida de poder adquisitivo de las remuneraciones de la planta estable, porque pese a haber intensificado el proceso inflacionario a un ritmo anualizado de más de 35%, la variación promedio de los salarios en el primer trimestre se atenuó a 21%, cuando doce meses antes, con menor alza de precios al consumidor había sido de 27,1%, según datos del Indec.

Modelo productivo con más capital y reducción de trabajadores

La relación de la estadísticas del Indec de Encuesta Permanente de Hogares y la Encuesta Anual de Hogares Urbanos, junto con el Estimador Mensual Industrial permitieron calcular que actualmente el conjunto de la actividad manufacturera ocupa en todo el país a poco menos de 2,3 millones de personas, de las cuales 1,22 millones están registradas en el Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones, 1,08 millones se distribuyen entre los que aportan a cajas de jubilaciones provinciales no adheridas al SIJyP y los que se mantienen en la informalidad.

Apreciable aumento de la productividad

Significa un nivel inferior en uno por ciento a la nómina que el Indec midió para 1997, que fue el pico previo al inicio de la crisis productiva y comercial que derivó en la salida del régimen de convertibilidad a comienzos de 2002, pese a que desde entonces la producción fabril se elevó 55 por ciento.

Y si bien desde el piso de la depresión de 2002, o desde el segundo trimestre de 2003, el empleo en la industria se acrecentó en 43 y 37% respectivamente, lo hizo a un ritmo sustancialmente más bajo al crecimiento que acusó el proceso productivo que fue de 97 y 69% respectivamente.

Semejante brecha de más de 2 a 1, equivalente a una relación de crecimiento de la nómina entre 0,44 y 0,54% por cada punto porcentual que lo hace el PBI industrial, refleja el efecto conjunto de incremento de la productividad del trabajo y de la inversión en máquinas y tecnología de avanzada.

Sobre 21 ramas de actividad que el Indec desagrega en la estadística fabril, se observa que 13 tienen menos empleados que en 1997 y que 8 han acrecentado la nómina.

 Flickr Pascua-Lama 162
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Los sectores que generaron puestos de trabajo en los últimos 14 años fueron el de la industria química 36,4%; de productos de electrónica (video, sonido y comunicaciones) 33,6%; la de material de transporte para tareas industriales, minera y agropecuaria 32,1%; máquinas y equipos 23,1%; productos del caucho y plástico 21,5%; refinación de petróleo y combustible nuclear 18,6% y en menor medida la terminal automotriz y sus partes 4,9% y productos alimenticios apenas 2,6 por ciento.

Por el contrario, redujeron notablemente la nómina, no sólo en cantidad de personas, sino en contraste con el desempeño productivo las ramas de la indumentaria 34,8%; manufacturas de cigarrillos 23%; fabricación de textiles 21,4%; fabricación de instrumentos de precisión, médicos y ópticos 23,1%; productos de la madera 20,9%; imprenta y editoriales 19,2%; máquinas y aparatos electrónicos 14,3%; curtiembres y calzado 13,7%; industria del papel 12,7%, metalúrgica 10% y, en menor medida la productora de materiales para la construcción 3% y siderúrgica uno por ciento.

Elevadas cargas laborales desalientan las contrataciones

A mitad de camino

Según sostienen los expertos, uno de los factores que desalienta la intensificación de la mano de obra en el proceso productivo son los elevados impuestos al trabajo, como las contribuciones patronales para la jubilación de sus empleados, la obra social, la ART, asignaciones familiares, previsiones por despidos, entre otras.

La decisión del Poder Ejecutivo Nacional de enviar al Congreso un proyecto de ley que reduce las contribuciones patronales, se considera en el ámbito una iniciativa de efectos limitados, no sólo porque tiene un horizonte finito, apenas dos años, sino que se propone que rija para los nuevos puestos netos, en lugar de abarcar a toda la nómina. Más aún en un momento en que, como lo advierten las encuestas del Indec, la economía acumula un largo período de destrucción de empleos, no solo en la industria manufacturera, sino también en el comercio, el agro, la construcción y en los servicios personales.